Teofobia o miedo a la religión: síntomas, causas y tratamiento

La mayoría de las personas no tienen un problema con la religión, tengan o no tengan fe. Sin embargo, sí existe un grupo de personas que sufre la religión por el miedo que les produce.
Teofobia o miedo a la religión: síntomas, causas y tratamiento
José Padilla

Escrito y verificado por el psicólogo José Padilla.

Última actualización: 12 mayo, 2022

Existentes personas que tienen mucho miedo a Dios o a la religión y que suelen estar completamente desvinculadas de cualquier actividad relacionada con la religión, Dios y la espiritualidad. A este temor irracional se le conoce como teofobia.

El término teofobia deriva del griego Theo, que significa ‘dios o deidad’. Este tipo de fobia específica se manifiesta mediante un inexplicable, intenso e irracional temor a Dios o a la religión. La persona evita de manera radical cualquier tipo de contacto con las actividades espirituales y religiosas. Incluso, puede llegar a evadir el contacto con personas que creen fervientemente en Dios.

En la vida religiosa se habla mucho del temor de Dios. Sin embargo, ¿cómo diferenciarlo del miedo patológico? Entre las características que sobresalen de las fobias y que las diferencian del miedo normal encontramos:

  • El miedo es desproporcionado. La respuesta no se corresponde a una situación realmente peligrosa o amenazante.
  • No puede ser explicada por parte de la persona.
  • Va más allá del control voluntario.
  • Lleva a la evitación de la situación u objeto temida.
  • Persiste a lo largo del tiempo.
  • Es desadaptativa.
  • No es específica a una fase o edad determinada.

¿Cuáles son los síntomas de la teofobia?

Al igual que otras fobias específicas, la teofobia se presente con distintos síntomas que pueden agruparse en tres dimensiones: fisiológica, cognitiva y conductual.

Síntomas fisiológicos

Se caracterizan por un conjunto de respuestas fisiológicas mediadas por la activación del sistema nervioso autónomo:

  • Aumento de la frecuencia cardiaca.
  • Incremento de la frecuencia respiratoria.
  • Sudoración.
  • Inhibición de la salivación.
  • Contracciones estomacales.
  • Náuseas.
  • Elevación de la tensión arterial.
Mujer con ansiedad por los cambios de humor
La teofobia puede generar ansiedad.

Síntomas cognitivos

Estos síntomas se caracterizan por la presencia de ideas, interpretaciones, creencias o narrativas que la persona tiene sobre Dios o la religión:

  • Imágenes negativas.
  • Creencias negativas sobre Dios.
  • Creencias de incapacidad para afrontar una situación espiritual.
  • Interpretaciones negativas sobre las reacciones fisiológicas.
  • Pensamientos intrusivos.
  • Preocupaciones.
  • Estado de alarma.

Síntomas conductuales

Los síntomas motores son aquellas respuestas conductuales que a la persona despliega para afrontar el temor irracional a Dios. La más común de estas respuestas es la evitación. Por ejemplo, si la persona percibe que hay una iglesia o culto religioso cerca, puede alejarse inmediatamente de la situación.

Causas

A continuación, revisaremos dos perspectivas que pueden ayudarnos a entender esta fobia.

Perspectiva cognitivo-conductual

La teofobia puede ser consecuencia de la asociación entre Dios o la religión con un estímulo aversivo, doloroso o desagradable, por ejemplo, castigos, eventos traumáticos, etc. De esta manera, la persona aprende a temerle a Dios, pues no quiere revivir de nuevo aquellas experiencias desagradables.

Estas asociaciones no son lo único que explican el origen de la teofobia, también se ha planteado que puede ser producto del aprendizaje de experiencias vividas por otras personas (aprendizaje vicario). La persona de niña pudo haber convivido con un familiar que tenía un arraigado temor irracional a Dios y por observación aprendió a temerle ella también.

Otras explicaciones que se han formulado sobre el desarrollo y mantenimiento de las fobias específicas, como la teofobia, están basadas en el estilo de pensamiento, los cuales están distorsionados y son producto de un diálogo interno perturbado. Así, a partir de determinadas experiencias religiosas o divinas, el individuo construye una historia o diálogo que alimenta un temor infundado sobre Dios.

Perspectiva biopsicosocial

Desde esta perspectiva podemos decir que, la causa de la teofobia está en la elevada vulnerabilidad a situaciones de estrés grave, frente a las que se responde con reacciones de alarma (miedo o ataques de pánico) y con un estilo atribucional característico de pensamientos de incontrolabilidad y de impredecibilidad.

Estas respuestas dependen de la vulnerabilidad genética, el apoyo social y la presencia de ciertas características de personalidad (habilidades de afrontamiento, sensibilidad a la ansiedad y al asco, actitudes negativas) que son, en cierta medida, producto del estilo educativo de las figuras de apego (Bados, 2017).

Las experiencias de aprendizajes que el fóbico ha tenido hacen que su vulnerabilidad biológica y psicológica se focalice en determinados objetos. El temor es producto de la interacción entre lo biológico, lo psicológico y el ambiente de crianza o social. La predisposición o biológica por sí sola no es una causa directa, requiere de factores contextuales que la activen.

Intervención

La terapia cognitivo-conductual es una buena opción para intervenir sobre fobias específicas, como la teofobia. Veamos algunas de sus técnicas que pueden ser muy útiles en estos casos.

Reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva se focaliza en disminuir las creencias falsas sobre Dios y la religión, que ocasionan la perturbación de la conducta, e incrementar creencias más funcionales. Así, en compañía de un terapeuta, la persona fóbica aprende a identificar y cuestionar sus pensamientos desadaptativos, de tal manera que sean sustituidos por otros más apropiados.

Los pensamientos son considerados meras hipótesis sobre la realidad, por lo que tanto el terapeuta como la persona trabajan para recoger datos que determinen la validez o la falsedad de dichas explicaciones. Para ello, el terapeuta diseña preguntas y experimentos conductuales que le permitan a la persona evaluar y probar sus pensamientos disfuncionales.

Desensibilización sistemática

El procedimiento estandarizado de desensibilización sistemática incluye cuatro pasos fundamentales (López et al., 2012):

  • Entrenamiento en la relajación progresiva de Jacobson.
  • Construcción de la jerarquía de estímulos generadores de ansiedad.
  • Evaluación y práctica en la imaginación.
  • Proceso desensibilización. Aplicación combinada de respuestas de ansiedad vs. relajación.

El procedimiento consiste en imaginar el primer estímulo de la lista, que es el menos ansiógeno, y realizar la relajación de Jacobson con él. Luego, se realiza lo mismo con cada estímulo hasta llegar a los que más provocan ansiedad.

Chica preocupada en la terapia psicológica
La desensibilización sistemática hace que el paciente se habitúe al estímulo fóbico y que pueda disminuir su manifestación fisiológica.

Técnica de exposición

Esta técnica ha sido muy empleada y es reconocida como más efectiva que la desensibilización. Sin embargo, esta última puede ser una buena opción para la persona empiece a habituarse al objeto de su ansiedad, para luego hacer una exposición en vivo.

La exposición en vivo consiste en tomar contacto directo con el estímulo ansiógeno o desagradable (con los templos religiosos, Dios, los cultos espirituales, etc.). La indicación básica en estas sesiones es mantenerse en contacto con el estímulo temido hasta que la ansiedad se reduzca (Fernández, García y Crespo, 2012).

Para terminar, la teofobia es una fobia específica poco común que puede afectar seriamente la vida de la persona que la padece, ya que se ve constantemente expuesta a la omnipresencia de Dios. Por eso, es necesario recurrir a un profesional de la salud; la idea es impedir que siga afectando la calidad de vida y el bienestar de la persona.

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