Aprendizaje vicario: aprendiendo a través de los demás

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 18 julio, 2017
Fátima Servián Franco · 18 julio, 2017

El aprendizaje sería un proceso difícil y peligroso si solo fuéramos capaces de iniciarlo o completarlo con nuestras propias acciones. Afortunadamente contamos en muchos casos con la fabulosa habilidad de aprender observando como actúan/ejecutan los demás. De hecho el aprendizaje vicario es algo que hacemos desde que somos pequeños. Dependemos más de este que cualquier otro animal, la primacía de la humanidad viene dada de la capacidad de adquirir conocimientos complejos mediante la observación.

Es precisamente esta capacidad de los seres humanos lo que parece darnos ventaja sobre otros animales. Sin embargo, esto no quiere decir que estemos solos a la hora de hacer estos aprendizajes. Por ejemplo, Laland y sus colegas, comprobaron que los peces espinosos también pueden hacerlo. Si bien esto ocurre, los humanos tenemos un talento único que nos permite tener en cuenta el paso del tiempo y el cambio de circunstancias, consiguiendo aprendizajes más eficaces ya que contamos con la capacidad para generalizarlos o adaptarlos.

Lo maravilloso de aprender es que nadie puede arrebatarnos lo aprendido. De la información que nos proporcionan los demás nos vamos formando una idea de cómo adquirir nuevas conductas que luego repetiremos. Esta teoría propuesta por Albert Bandura en 1977 es una de las más importantes sobre el aprendizaje. Este autor destaca que hay una combinación de factores sociales y psicológicos que influyen en la conducta.

Según esta teoría, para aprender hay que prestar atención, si hay elementos que nos distraen influirán de forma negativa en el aprendizaje vicario. Las situaciones nuevas captan más la atención que las situaciones ya conocidas. También influye para este tipo de aprendizaje la capacidad para memorizar o retener información con la que contemos. Esta capacidad puede verse influida a su vez por distintos factores. En el aprendizaje por observación la retención es importante para imitar y consolidar el comportamiento.

Una vez que se ha prestado atención al modelo y se ha retenido la información, es fácil repetir lo observado. Cuanto más se repita esta conducta más fácil es que es que el aprendizaje se consolide. Para que se de un aprendizaje vicario o por observación es importante estar motivados para mantener la atención. En este sentido, la motivación intrínseca y los reforzadores marcarán nuestra motivación para aprender.

“Los hombres sabios aprenden de sus enemigos”

-Aristófanes-

Mal le irá a la persona que se niega a aprender de los demás

El aprendizaje humano es bidireccional. Nosotros aprendemos del entorno y el entorno se modifica gracias a nuestras acciones. Aprendiendo por observación se aprenden muchos de los procedimientos que después asimilaremos o sobre los que profundizaremos de una manera teórica.

Niño haciendo de profesor

Oponernos a esto es oponernos a la mayor parte de nuestro aprendizaje. La ira, los celos, el orgullo, la autoestima baja y el odio son los grandes venenos por lo que algunas personas se niegan a aprender de los demás. Ser desconfiado y estar siempre alerta permite adelantemos a posibles ataques, pero genera tal desconfianza que también fomenta el aislamiento y grandes errores de interpretación.

La mente es como un paracaídas, trabaja mejor cuando está abierta. De la misma manera, aprendemos más y mejor cuando estamos abiertos a aprender de los demás. Estos aprendizajes pueden ser tanto positivos como negativos. Podemos aprender solo por observación a evitar situaciones y comportamientos que nos harían daño. De la misma manera, podemos aprender a provocar situaciones reforzadoras y gratificantes para nosotros.

“Afortunadamente, la mayoría de conductas humanas son aprendidas mediante la observación a través del modelado de otros sujetos”

-Albert Bandura-

Aprendiendo de los demás podemos mejorar

¿Sabemos aprender de los demás? Se dice que todos tenemos algo que aprender de todo y de todos los que nos rodean, lo importante es estar abiertos y aceptar con toda humildad que siempre hay algo nuevo que descubrir. Todos los días somos testigos de muchas situaciones propias, de familiares y conocidos, algunas positivas y otras negativas.

Niño imitando a su padre mientras se afeita

Aprender de los demás por observación es un buen indicador de situaciones a evitar y de un sinfín de circunstancias a estimular. Aprender de los demás no solo nos ayuda a mejorar, sino que también nos hace personas más adaptadas y eficaces. En este mundo todos tenemos algo que aprender de los demás o algo que enseñar; la virtud en forma de modestia es precisamente la que nos permite estas oportunidades de aprender.

A veces, hay personas que pasan por nuestra vida como una oportunidad de aprendizaje, pero no lo podemos ver. La fábula que viene a continuación nos ayudará a entender que de todas las personas siempre hay algo que aprender.

“Había una vez una rosa muy bella, se sentía la mejor al saber que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo un día se dio cuenta que la gente la miraba de lejos y observó que al lado de ella había un sapo negro, grande y gordo. Al percatarse que por eso nadie se  cercaba a ella le dijo al sapo muy molesta:

-Sapo por que no te alejas de mi, no ves que por tu culpa nadie se acerca a mí.

El sapo le contestó.

Está bien, si eso es lo que quieres me iré.

Muy obediente el sapo se alejó de la rosa. Poco tiempo después el sapo se paseaba por el jardín cuando se dio cuenta que la rosa estaba toda marchita y con muy pocos pétalos en ella y le dijo. -Ahora que te encuentras marchita ¿qué te pasó?.

La rosa le contestó. -Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día y noche y ya no volveré a ser la más bella del jardín.

El sapo le dijo. -Pues claro, cuando yo estaba ahí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la mas bella del jardín”.

“La psicología no puede decirle a la gente cómo deben vivir sus vidas. Sin embargo, puede proporcionarles los medios para efectuar el cambio personal y social”

-Albert Bandura-

Bibliografía

Bandura, A. (1982). Teoría social del aprendizaje. Vergara.

Bandura, A., & Rivière, Á. (1982). Teoría del aprendizaje social.

Garrido, E. (1989). Aprendizaje vicario. Mayor-Pinillos: Tar. de psic. gen. Alhambra, Madrid.

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Pinillos, J. L. (1975). Principios de psicología (Vol. 100). Alianza editorial.

Zaldívar Pérez, D. F. (1994). Entrenamiento asertivo, aprendizaje social y entrenamiento en habilidades sociales. Revista cubana de Psicología11(2-3), 99-107.