Terapia Icónica para el tratamiento del trastorno límite de personalidad

01 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Girod de la Malla
Los tratamientos actuales para el trastorno límite de la personalidad son útiles, pero están limitados por su complejidad y duración. Un nuevo estudio propone a la terapia icónica como una alternativa muy prometedora para el TLP.

El trastorno límite de personalidad (TLP) consiste en un patrón de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la imagen de sí mismo y de los afectos. Esto se acompaña de una marcada impulsividad.

Existen diversas terapias para el tratamiento del TLP, aunque todavía no contamos con ninguna cuya eficacia esté bien establecida. La mayoría de las terapias se encuentran en fase experimental o son probablemente eficaces. Actualmente, la terapia icónica se encuentra en estudio para establecer su nivel eficacia.

Se trata de una terapia integrativa que agrupa diferentes principios terapéuticos. Soledad Santiago, directora del Centro Asistencial San Juan de Dios, es la creadora de la terapia icónica. Lleva desde 2004 estudiando su eficacia para el tratamiento de la inestabilidad emocional y el TLP.

Tras varios años aplicándola en régimen de ingreso hospitalario, recientemente se ha iniciado un programa de terapia icónica en consultas externas. Sigue leyendo para conocer más sobre esta prometedora terapia.

Mujer llorando con trastorno límite de personalidad

¿Cómo se manifiesta el TLP y a quién afecta?

Como recoge el DSM-5, el TLP consiste en un patrón de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la autoimagen y de los afectos. Esto generalmente se acompaña de impulsividad intensa. Suele comenzar al inicio de la edad adulta y se manifiesta por, al menos, cinco de las siguientes características:

  • Esfuerzos por evitar un abandono, ya sea real o imaginado.
  • Patrón de relaciones interpersonales inestables o intensas, caracterizadas por una alternancia entre los polos de idealización y devaluación.
  • Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del sentido del yo.
  • Impulsividad en dos o más áreas potencialmente autolesivas.
  • Comportamiento, actividad o amenazas recurrentes de suicidio o conductas autolesivas.
  • Inestabilidad afectiva por una notable reactividad del estado de ánimo.
  • Sensación crónica de vacío.
  • Enfado inapropiado e intenso o dificultad para controlar la ira.
  • Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.

Los estudios estiman que la prevalencia puede ser del 2 % en población general, de hasta un 40 % en población psiquiátrica y de entre un 30 y un 60 % en poblaciones clínicas diagnosticadas con trastornos de personalidad.

Este trastorno afecta tres veces más a mujeres que a hombres. A su vez, el TLP es cinco veces más frecuente en familiares de primer grado de pacientes diagnosticados.

Entre los tratamientos más empleados, encontramos la terapia dialéctico conductual de Marsha Linehan. Su uso está muy extendido por su eficacia en la reducción de conductas e ideación suicida, en la reducción de días de ingreso hospitalario y en la reducción de las visitas a urgencias. Además, es eficaz también en la mejora de la inestabilidad emocional, al igual que la Terapia Icónica.

¿Qué es la terapia icónica?

Como se ha comentado anteriormente, la terapia icónica es una modalidad de tratamiento integradora. Se inicia desde una orientación cognitivo-conductual, pero se completa con principios de otras orientaciones.

El nombre de la terapia se debe a que esta se vale de imágenes (iconos). Estos iconos son empleados para representar simbólicamente tanto los principios de la terapia como las estrategias de afrontamiento que se enseñan. Esto facilita su comprensión y su aplicación en momentos de estrés.

Se dispone de 32 iconos que representan aspectos importantes de la terapia. Encontramos, entre otros, algunos como percepción, autorrealización, autoestima, atribución, validación, sensación de vacío, meta vital y las relaciones interpersonales.

El objetivo es reducir la vulnerabilidad, además de facilitar el insight o toma de conciencia y aumentar la tolerancia a la frustración. Estos iconos son útiles también para comprender el origen y los mecanismos de retroalimentación de la inestabilidad emocional.

Estructura de la terapia

En el bloque educativo de esta terapia se explica cuáles son las conductas inadaptadas más frecuentes en personas inestables y las posibles causas de las mismas, así como sus consecuencias. Entre ellas encontramos:

  • Conductas primarias inadaptadas: conductas de autoagresión, de heteroagresión o de escape que surgen como respuesta inmediata ante la frustración o no consecución de una meta vital. Estas conductas inadaptadas son el origen de nuevos problemas que, a su vez, causan frustración.
  • Conductas secundarias o compensatorias: conductas de idealización y/o manipulación que, a corto plazo, reducen la frustración, pero a largo plazo vuelven a provocarla.

Como se puede apreciar, es un objetivo importante también que el paciente comprenda que estas conductas contribuyen a la creación de un círculo vicioso en torno a la frustración.

El bloque terapéutico constituye el grueso de la terapia y es donde se recogen los principios terapéuticos de las distintas corrientes y sus correspondientes estrategias. Estas se ordenan de manera secuencial para facilitar su aprendizaje y aplicación:

  • En un primer momento se puede hacer uso de la “frase llave”, una autoinstrucción efectiva que poder emplear en los primeros momentos tras la exposición a una situación que genera malestar.
  • Si la frase llave no es suficiente y se requiere mayor control, se puede recurrir al “enfriamiento emocional” con el objetivo de controlar los impulsos. Para ello se pueden usar técnicas como “darse tiempo”, que permite aplazar la toma de decisiones para llevarla a cabo en otro momento de manera menos precipitada. Tomar una decisión no meditada puede provocar nuevos problemas que, de nuevo, acaben en frustración.
  • Una vez se está preparado para enfrentarse a la solución, se hará uso de una técnica u otra en función del problema concreto del paciente.

 ¿En qué formato se aplica la terapia icónica?

Esta terapia está diseñada para aplicarse en formato grupal, formato individual y formato familiar, durante 12 semanas aproximadamente. Las sesiones están dirigidas por un terapeuta y un coterapeuta y tienen una duración aproximada de 90 minutos.

El formato grupal es parecido a un curso teórico-práctico en el que los pacientes aprenden a tomar conciencia de su conducta y aprenden a desarrollar estrategias de afrontamiento. El terapeuta presenta diferentes conceptos representados en iconos y ayuda a los pacientes a relacionarlos con situaciones en las que pudieran ser útiles.

En el formato individual se pretende ayudar al paciente a aplicar los conocimientos aprendidos a la vida real. El paciente expone al terapeuta su problema personal y este, en caso de que el paciente no sea capaz de identificar ningún icono que pudiera serle útil, le ayudará a evocar y adaptar un icono a su situación concreta.

Es importante validar y reconocer al paciente y mostrarle que se le comprende, así como ayudarle a aumentar su percepción de autoeficacia. Debemos focalizar la atención en el paciente y debemos evitar la relación dependiente, demandante e impedir los intentos de manipulación por parte del paciente.

El objetivo del formato familiar es que los familiares comprendan el problema y lo acepten. Deben presentar actitud colaboradora y deben conocer las pautas de actuación para establecer límites y buscar soluciones para mejorar lo máximo posible el ambiente familiar.

Para el estudio de esta terapia se aplicó un programa de 12 semanas, con una frecuencia de una sesión grupal y otra individual a la semana, y una sesión familiar cada quince días o un mes. Pasadas las primeras 12 semanas, las sesiones se distancian y se pasa a una sesión grupal y otra individual cada 3 meses, hasta llegar a los 12 meses de tratamiento.

Familia en terapia

Perspectivas de futuro

Esta terapia se viene aplicando desde hace 15 años. El primer estudio piloto tuvo lugar con 12 pacientes con diagnóstico de TLP ingresados en el Centro Asistencial San Juan de Dios. Los resultados reflejaron una mejora significativa en cuanto al nivel de conductas desadaptativas y una mayor adaptación global hasta dos años después. (Santiago, Castro, Cañamero, Godoy, Valverde & Marcos, 2005).

Actualmente, está en curso un primer ensayo clínico que compara el grupo experimental (al que se le aplica la Terapia Icónica) con un grupo control. Ha tenido lugar con jóvenes de entre 15 y 25 años con diagnóstico de TLP y con tendencia suicida. Su protocolo puede consultarse en la revista BMC of Psychiatry y los resultados están pendientes de publicación.

Se prevé que los pacientes que se sometan a Terapia Icónica mostrarán una mayor reducción de los síntomas, siendo esta mejora verificable a los 12 meses de seguimiento. Además, se espera una reducción de la ideación suicida, el comportamiento suicida, el desajuste en la vida diaria y el uso de los servicios como consecuencia de los síntomas de TLP.

Ya existían terapias útiles para el tratamiento del trastorno límite de personalidad, sin embargo, su mayor limitación es su larga duración y su complejidad. Gracias a su carácter breve e intensivo, la terapia icónica podría convertirse en una alternativa muy valiosa para el TLP, en caso de que se cumplan las hipótesis planteadas.

Deberíamos estar atentos a la publicación de los resultados de la investigación, ya que un resultado favorable puede aportar algo de luz al difícil tratamiento de las personas con TLP.

http://www.terapiaiconica.com/ Santiago, S. (2013). Tratando... inestabilidad emocional. Terapia icónica. Madrid. Pirámide.
https://bmcpsychiatry.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12888-018-1857-x#citeas