Tiempo diario para preocuparse: ¿qué es y cómo puede ayudarte?

¿Alguna vez has sentido que la preocupación te invade y te impide continuar con tu vida cotidiana? Entonces, esta técnica puede ayudarte.
Tiempo diario para preocuparse: ¿qué es y cómo puede ayudarte?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 22 diciembre, 2020.

Última actualización: 22 diciembre, 2020

¿Alguna vez la preocupación ha interferido en tu trabajo, en los estudios o en tus relaciones personales? Todos nos sentimos inquietos o angustiados en algún momento. Sin embargo, cuando este sentimiento se presenta con una intensidad muy alta o de forma prolongada puede causarnos un gran malestar. Acotar un tiempo diario para preocuparse nos ayuda a gestionar este desagradable estado.

La preocupación, al igual que la ira, la tristeza y otras emociones negativas es necesaria y cumple una función. Nuestra supervivencia se debe, en gran parte, a que en ciertas situaciones de riesgo fuimos capaces de preocuparnos y actuar para resolver el problema. Esa es la misión de la preocupación, movilizarnos a nivel mental para barajar opciones y a nivel físico para aplicar la alternativa escogida.

La dificultad surge cuando esta inquietud nos paraliza y nos atrapa en un bucle repetitivo de pensamientos que no nos conduce a ninguna solución. En este punto, la preocupación se convierte en obsesión y comienza a invadirnos de forma intrusiva e incesante, impidiéndonos cumplir con nuestras obligaciones o disfrutar de nuestro tiempo de ocio. ¿Te ha sucedido? Entonces, presta atención a la técnica que exponemos a continuación.

Mujer preocupada

¿Qué es el tiempo diario para preocuparse?

Cualquier preocupación cotidiana puede convertirse en patológica, pues esto no depende del contenido del pensamiento sino de la frecuencia y la intensidad con que se presenta. El miedo a ser despedidos, el malestar por haber discutido con nuestra pareja o el temor a envejecer son preocupaciones comunes que, para algunas personas, se tornan desbordantes.

Llegados a ese punto, es evidente que, o bien no podemos hacer nada al respecto, o ya hemos analizado incesantemente nuestras opciones de actuación. Por lo mismo, seguir dando vueltas mentales al asunto no nos aporta nada positivo y es ya un hábito perjudicial del que no podemos librarnos.

Así, el tiempo diario para preocuparse propone limitar los periodos en los que la mente se halla inmersa en dichos pensamientos. Establecer un horario destinado específicamente a preocuparnos y liberar el resto de nuestro día. Por ejemplo, acordamos con nosotros mismos que, cada día, de 10 a 10 y cuarto nos centraremos en aquello que nos angustia. Y nos comprometemos a no invertir nuestra energía mental en ello fuera de ese periodo.

¿Qué nos aporta esta técnica?

En primer lugar, el tiempo diario para preocuparse da solución a nuestra incapacidad para funcionar correctamente a causa de la preocupación. Fuera del horario delimitado no hemos de preocuparnos, por lo que podemos centrarnos en atender las distintas áreas de nuestra vida.

Pero, además, evita en gran medida el “efecto rebote” que podría producirse si tratamos de eliminar por completo ese pensamiento perturbador. Así, no es necesario luchar para erradicar esa preocupación de nuestra mente, no hemos de desgastarnos en ello; solo hemos de posponerla sabiendo que en un tiempo podremos atenderla.

¿Cómo poner en práctica el tiempo diario para preocuparse?

La técnica es muy sencilla en su planteamiento, aunque la aplicación puede resultar costosa al principio. Simplemente escoge un periodo de tiempo que vayas a dedicar a preocuparte. Unos quince minutos son suficientes, pero trata de ajustarte al mismo horario cada día.

Fuera de ese espacio, mantén tu mente alejada de la preocupación. Para ello puedes recurrir a la parada de pensamiento; sin embargo, en algunas personas esto crea un aumento de la ansiedad. Por lo mismo, puede ser más conveniente escoger de manera deliberada otro pensamiento y centrarte en él.

También es positivo aprovechar este tiempo para plasmar por escrito aquello que te preocupa y categorizarlo. ¿Cuántos son problemas reales y cuántos imaginarios? ¿Cuáles están bajo tu control y cuáles no? Estas cuestiones te ayudarán a tomar una nueva perspectiva.

Mujer escribiendo en una libreta

El tiempo diario para preocuparse nos devuelve el control

Uno de los mayores beneficios de esta técnica es que nos ayuda a ser conscientes de que los pensamientos no son incontrolables. En cada momento podemos elegir hacia dónde dirigir nuestra atención y nuestro foco mental. Lo que suele suceder es que, ante aquellos pensamientos que nos asustan o nos generan malestar, oponemos resistencia. Una medida que solo los vuelve más intensos y pesados.

El tiempo diario para preocuparse nos ayuda a acotar en el tiempo y en el espacio la influencia de las preocupaciones. Se trata de establecer un rato para pensar en ellas, en lugar de poblar la jornada de momentos en los que intentamos abordarlas. Hablamos de una estrategia que nos va a devolver la sensación de control sobre lo que nos ocurre también a nivel mental.

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