9 tipos de trabajadores: cualidades y defectos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 14 noviembre, 2017
Ines Gómez · 14 noviembre, 2017

Todas las empresas tienen en plantilla tipos de trabajadores muy diferentes entre sí. Algunos resultan fundamentales para el desarrollo y expansión de la marca, mientras que otros dejarían una ausencia que no se notaría o incluso se agradecería. Saber diferenciarlos a veces puede ser una ardua tarea, sobre todo cuando los menos válidos utilizan técnicas sibilinas para enmascarar su escasa aportación.

Por otro lado, saber que nuestra contribución laboral es importante para la empresa repercute directamente sobre nuestra autoestima. Nos hace sentirnos útiles y necesarios, además de incrementar nuestro amor propio gracias a las felicitaciones por el trabajo bien hecho. Por desgracia, no todo el mundo comparte esas ideas de autorrealización personal o las entiende de la manera adecuada.

Hay gente claramente conflictiva, que busca conseguir lo máximo con el mínimo esfuerzo. Muchos de ellos incluso tratan de pasar por encima de sus propios compañeros para obtener lo que desean. A veces incluso estas técnicas son respetadas por los superiores, que prefieren contar con individuos poco fiables, pero que les generen mayores beneficios.

En este sentido, dentro de un mercado laboral tan competitivo y endogámico es muy difícil encontrar trabajadores que realmente merezcan la pena. Gente trabajadora, responsable, asertiva y noble, que no tenga necesidad de recurrir a comportamientos deleznables, como pisotear la contribución de los demás, para obtener grandes logros.

Permitir que una empresa crezca mediante la incomodidad y el desagrado de sus propios trabajadores es poco ético. Además, acaba generando mala fama y que los propios empleados busquen otros trabajos más accesibles y adecuados para sus capacidades.

Para saber diferenciar quién merece la pena y con quién es mejor tener cuidado hemos elaborado una tipología específica. Gracias a ella será mucho más fácil establecer los pros y los contras de la idiosincrasia de cada trabajador.

Persona trabajando con un ordenador

9 tipos de trabajadores: cualidades y defectos

El tóxico

Es una persona de la que es necesario mantenerse alejado. Es envidioso, mezquino, celoso y manipulador. Dependiendo de las personas de las que se rodee puede ser más o menos peligroso. Si el grupo de trabajo cuenta con personas asertivas y honestas no tendrá ningún poder.

Si por el contrario este se encuentra en una situación de superioridad, la usará en su propio beneficio. A las personas tóxicas les gusta humillar, ningunear y tratar con condescendencia a quienes consideran inferiores. No les importa tener que pasar por encima de sus propios amigos para conseguir sus objetivos. Posiblemente acabe siendo una persona aislada, pero también con muchas influencias conseguidas a través de su venenoso comportamiento.

El líder

Dentro de los tipos de trabajadores, el líder es el que más se asemeja a un jefe. Es motivador, emprendedor, tiene muchas ideas y trata de que los demás estén a gusto. Siempre tratará de sacar partido a cualquier situación, por complicada que sea. Suele tener la misma cantidad de admiradores que de detractores, ya que genera muchas envidias.

Tiene buena relación con sus jefes, pero sin resultar adulador ni pedante. Su trabajo le gusta y para él es muy importante que tanto él como sus compañeros den el máximo posible. Esto provoca que a veces sea demasiado exigente con personas que no son sus subordinadas y que pueden sentirse molestas.

“Una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes, pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario”

-Elbert Hubbard-

El pesimista

El trabajador pesimista siempre está enfadado. No para nunca de quejarse y cualquier decisión que se tome le parecerá mal. No sabe adaptarse a los cambios y su comportamiento puede llegar a crear conflictos entre los demás empleados. Es incapaz de ver más allá del negro y el blanco, lo que le convierte en alguien muy catastrofista, que difícilmente va a disfrutar de una buena noticia o ha disminuir el peso que pueda su poner una mala.

A pesar de todos sus defectos, el pesimista no es una mala persona ni un mal trabajador. Suele realizar su trabajo de forma correcta (aunque nunca esté de acuerdo con los resultados). Es una persona con los pies en la tierra, madura y que puede evitar que los demás permanezcan en las nubes.

El eterno optimista

El eterno optimista, al contrario que el pesimista, siempre está de buen humor. Todo le parece genial, aunque no coincida con sus sugerencias o propuestas. Es muy difícil que se desanime o que se venga abajo y siempre es capaz de aportar soluciones. Ante la adversidad propia o ajena, es el primero en esbozar una sonrisa y en opinar que “podría ser mucho peor”.

Su actitud a veces puede resultar un poco ingenua. Al ser humano le gustan las personas optimistas, pero hasta cierto punto. Todos tenemos problemas y necesitamos sentir que empatizan con nosotros, por eso escuchar las sugerencias ambiguas y bienintencionadas del optimista puede llevarnos a una desconexión emocional con esa persona. La vida está llena de luces y sombras, y no siempre las primeras son las más apropiadas.

Trabajador simpático

El pelota

Al principio, el pelota puede llegar a caer bien si se lo propone. Dependiendo de su nivel de inteligencia sabrá con quién ser adulador y con quien ocultarlo de forma sutil, pero por lo general se les acaba descubriendo. Quieren resultar agradables para todo el mundo, por lo que no dudan en hacer regalos, cumplidos y alabanzas a aquellos a quienes quieran “conquistar”.

Su única intención es llegar alto, lo que a veces hace muy difícil distinguir la diferencias entre los tipos de trabajadores tóxicos y ellos. La principal distinción es que un trabajador pelota no tiene por qué ser mala persona ni tratar de hundir a los demás en su camino al éxito. 

El simpático

El simpático es el mejor compañero que uno puede encontrarse. Es alegre, pero sin resultar demasiado infantil, como el optimista. Es generoso, no duda en ayudar a los demás y se adapta bastante bien a lo que ocurre a su alrededor. Puede pasar a veces un poco desapercibido, básicamente porque no tiene un comportamiento excéntrico o preocupante.

Es una persona noble, pero tiene sus limitaciones. No deja que le humillen y sabe cuando debe plantar cara. Su trabajo le importa, pero también su propia dignidad.

El genio

El genio pasa mucho tiempo aislado. Apenas se relaciona con los demás compañeros y su comportamiento es calificado de forma frecuente como extraño o excéntrico. No le gusta la gente y a veces parece que sería mucho más feliz pudiendo trabajar en su casa o en una habitación externa. Suele ser un poco impertinente y algo borde, generando gran confusión entre los demás.

Pese a esto, es un auténtica maravilla a nivel mental. Sus ideas son innovadoras y muy creativas, es muy trabajador y además, el trabajo que realiza es siempre impecable. La mayoría de las veces se le perdonan sus salidas de tono por sus capacidades, que no dejan de tener un gran valor.

Trabajadores hablando entre ellos

El vago

De los tipos de trabajadores que existen, este es el peor. Nadie sabe cómo ha llegado a conseguir ese trabajo, porque es una persona perezosa, vaga e inmadura. La mayor parte del tiempo está paseando de mesa en mesa, molestando a los demás con comentarios o anécdotas que interfieren en el trabajo individual. 

En las pausas para comer suele ser el que sale antes y el último que entra, y es posible que más de una vez se haya llevado una reprimenda. Por lo general, no son buenos empleados y pueden llegar a provocar numerosas pérdidas. Su única cualidad quizás sea la capacidad innata que poseen para que les de igual lo que piensen de ellos, siempre y cuando no les despidan.

El cotilla

El cotilla siempre sabe todo lo que ocurre en la empresa. Es el primero en enterarse de las noticias, ya sean relacionadas con el trabajo o con la vida personal de los empleados. Le encanta ser el centro de atención y que todo el mundo acuda a él para conocer los entresijos de la gente de alrededor.

A pesar de su popularidad, los otros tipos de trabajadores suelen evitarlo a la hora de confiar a alguien asuntos importantes. La percepción de sus compañeros es que no se puede contar con él, ya que podría revelar datos exclusivos y confidenciales.

A pesar de que estos tipos de trabajadores engloban 8 personalidades, podrían subdividirse en cientos más. Por lo general, la mayoría de las empresas cuentan con uno o varios miembros que pueden encontrarse entre los anteriormente mencionados.

Si te sientes identificado con alguno de ellos y no te gusta lo que has descubierto, estás a tiempo de cambiar. Ser más optimista, dejar atrás los cotilleos o tratar de ser mejor trabajador son cualidades que nunca es tarde para practicar.