Los 5 tipos de personas más difíciles de tratar

Las personas más difíciles de tratar pocas veces son conscientes del efecto que produce en los demás su actitud vital. De hecho, suelen terminar por sentirse muy inseguras en el mundo social porque no son capaces de identificar el problema.
Los 5 tipos de personas más difíciles de tratar
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 15 mayo, 2022

Todos sabemos que hay personas más difíciles de tratar que otras. Lo cierto es que algunas de ellas rozan el límite de lo insoportable. No es que sean malas, ni nada por el estilo. Simplemente, tienen rasgos que terminan siendo muy irritantes, y por eso cuesta mucho estar con ellos sin sentir cómo nuestra paciencia se agota.

Lo más habitual es que esas personas más difíciles de tratar no sean plenamente conscientes del efecto que provocan en los demás. Lo común es que tengan muchas aparentes razones, o auténticas justificaciones, para actuar como lo hacen. Ante cualquier observación por parte de los demás, reaccionan defendiendo “su derecho” a ser como son.

Es frecuente que actúen como lo hacen porque tienen alguna dificultad consigo mismas que o no han identificado o no saben cómo resolver. Es cierto que necesitan comprensión, pero también es importante que tomen conciencia de su conducta. ¿Cuáles son las personas más difíciles de tratar? Enseguida mencionamos cinco de ellas.

En la sociedad hay dos clases de personas, los médicos y los cocineros; unos trabajan sin descanso para conservar nuestra salud y los otros para destruirla, con la diferencia de que los últimos están más convencidos de lo que hacen que los primeros”.

-Denis Diderot-

1. Los “queja”, unas de las personas más difíciles de tratar

Si alguien se queja de forma constante, es posible que esto sea un recurso para pedir ayuda. O, quizás, sea una manera de expresar un sufrimiento que le agobia. También puede suceder que se trate de un recurso para llamar la atención de otros, porque hay mucha soledad o un gran sentimiento de desprotección.

Los “queja” están dentro de las personas más difíciles de tratar porque, sin importar cuál sea la razón, esta es una conducta equivocada y manipuladora. Lo indicado es que si una persona necesita ayuda, la solicite.

Así mismo, lo razonable es que se haga cargo de su sufrimiento, su soledad o su sentimiento de vulnerabilidad. Puede pedir y recibir ayuda, pero finalmente nadie más que esa persona debe ocuparse de sí misma. Quejarse no resuelve nada y, en cambio, suele conseguir el efecto contrario: el rechazo o la indiferencia.

Hija adulta hablando con su madre
Los “queja” pueden ser muy irritantes porque hablan y hablar, pero no actúan.

2. Amigos hostiles

Los amigos hostiles son aquellos que se han vuelto expertos en decir “negro” cuando el otro dice “blanco”. O en lanzar al aire sutilezas que resultan ofensivas. También los que hacen críticas “por tu bien” a toda hora, o juzgan y cuestionan al otro de manera continua.

Son unas de las personas más difíciles de tratar porque lo usual es que encubran su hostilidad con un manto de supuestas buenas intenciones. Al estar con ellos, uno termina sintiéndose inadecuado o culpable, pero no sabe por qué. Nadie se siente a gusto con alguien así por mucho tiempo.

3. Los condescendientes en extremo

Los condescendientes externos son lo opuesto a los amigos hostiles, pero en el fondo tienen varias similitudes. Ellos siempre están dispuestos a dar la razón al otro, asienten a todo lo que les dicen y parecen estar siempre ahí de forma incondicional. Sin embargo, nunca se sabe en realidad lo que verdaderamente piensan o sienten. Por eso, estos afables personajes están en la lista de las personas más difíciles de tratar.

Con mucha frecuencia, este tipo de personas necesitan intensamente de la aprobación de otros. Por lo mismo, no es raro que cambien de opinión súbitamente cuando viene la ola contraria. Van con la corriente y por eso pueden dejar a sus “amigos” por el camino si estos transitan por la ruta contraria.

4. Los pesimistas absolutos

El problema en sí no está en ser pesimista, sino en hacer publicidad permanente a esa postura frente a la realidad. Por supuesto que la mayoría somos conscientes de que la vida tiene sus bemoles y que el mundo no pasa por su mejor momento. Claro que nos preocupa el cambio climático, las guerras, las enfermedades y todo lo demás.

Lo que sucede es que estar buscándole el ángulo más oscuro a todo no ayuda a resolver esos problemas. Lo que sí hace es incrementar el sentimiento de malestar y esa cierta angustia que todos experimentamos frente los problemas. Por eso, los pesimistas están dentro de las personas más difíciles de tratar.

Chico hablando con chica con personalidad sociotrópica
Los pesimistas suelen buscar el lado oscuro o negativo a todo, lo que genera gran malestar en los demás.

5. Los sabelotodo

Los sabelotodo se dividen en dos grupos. Están los que realmente tienen un gran conocimiento en muchas áreas y hablan con fundamento sobre casi todo tipo de temas. Por otro lado, están los que pretenden saberlo todo y hablan con aparente propiedad, incluso de asuntos que desconocen por completo.

Ambos tipos están dentro de las personas más difíciles de tratar. Los primeros, porque no permiten la interacción. Necesitan un auditorio, no un interlocutor. Los segundos también son muy irritantes, porque suelen ser obstinados y necesitan que a todo momento se les dé la razón, la tengan o no.

Como ya lo anotamos, las personas más difíciles de tratar suelen tener alguna dificultad que les impide relacionarse con otros de manera fluida, amistosa y natural. Lo importante, en todos los casos, es no caer en sus juegos y manipulaciones. Tampoco juzgarlos. A ellos mismos les cuesta trabajo tolerarse.

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  • DeGroat, C. (2017). Las personas más difíciles de amar: Cómo entender, guiar, amar a las personas difíciles que hay en su vida, incluido usted mismo. Editorial Patmos.
  • Iacovella, Jorge y Troglia, MarisaLa hostilidad y su relación con los trastornos cardiovasculares. Psico-USF [online]. 2003, v. 8, n. 1 [Accedido 15 Mayo 2022] , pp. 53-61. Disponible en: <https://doi.org/10.1590/S1413-82712003000100008>. Epub 26 Oct 2011. ISSN 2175-3563. https://doi.org/10.1590/S1413-82712003000100008.