Qué tipos de sed existen y cómo funcionan

La sed es un mecanismo de autorregulación del organismo que nos ayuda a equilibrar los niveles de agua y sales del cuerpo y las células. Conoce los dos tipos de sed que existen y qué estímulo desencadena cada una.
Qué tipos de sed existen y cómo funcionan
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana.

Última actualización: 25 septiembre, 2022

La sed es un recurso de autorregulación de la homeostasis (estado de equilibrio) del cuerpo. Encontramos dos tipos de sed, los cuales conllevan una sensación de sequedad en la boca y la faringe, además de un deseo imperioso de beber agua u otros líquidos.

Aunque la sed se apacigua con el agua, existen distintos tipos. En este artículo hablaremos de sus características, de los estímulos que las desencadenan y de qué sucede a nivel químico en nuestro cuerpo cuando la experimentamos.

Las funciones del agua en el organismo

Aproximadamente, dos tercios del organismo están constituidos por agua, hallándose la mayor parte en el interior de las células. Y es que el cuerpo necesita agua para desarrollar diferentes funciones, como:

  • La circulación sanguínea.
  • La regulación de la temperatura.
  • La digestión.
  • La eliminación de sustancias de deshecho.

Es importante mantener una hidratación correcta del organismo, ya que si la deshidratación va en aumento y de forma continuada, podemos sufrir una gran cantidad de problemas; los más frecuentes, asociados al funcionamiento de las neuronas y los riñones. Pero, ¿qué tipos de sed hay?

Niño bebiendo agua de botella
Cuando experimentamos sed osmótica, las células del cuerpo pierden agua (deshidratación celular).

Tipos de sed

La sed se define como ‘el ansia por beber líquidos’. Es un proceso fisiológico básico, un instinto natural que tenemos los seres humanos. Gracias a este mecanismo, regulamos el contenido del agua de nuestro cuerpo y nuestras células, evitando la deshidratación.

Principalmente, la sed se produce por una falta de hidratación o por un aumento de la concentración de sales minerales. Hablamos de los dos tipos de sed que existen: la sed osmótica y la sed volémica, y de su funcionamiento.

1. Sed osmótica

La sed osmótica se produce por evaporación o bien por ingesta de una gran cantidad de sal a través de los alimentos. Seguidamente, las células pierden agua para compensar el aumento de concentración de sales en el cuerpo, lo que hace que el cerebro induzca la sed.

De esta forma, el estímulo que activa este tipo de sed es la deshidratación celular. Al ingerir alimentos salados, aumenta la tonicidad (es decir, la concentración de soluto) del líquido intersticial. Así, cuando comemos una comida salada, sufrimos una sed puramente osmótica.

La sal se absorbe del aparato digestivo y se incorpora al plasma sanguíneo. Ese se vuelve hipertónico, lo que provoca que se expulse agua del compartimento intersticial hacia el intravascular. El comportamiento intersticial se vuelve entonces hipertónico, lo que provoca la salida del agua del interior de las células hacia el espacio intersticial.

Finalmente, el exceso de sodio se excreta, por parte de los riñones, junto con el agua obtenida de los líquidos intersticial e intracelular. El resultado final es que nuestras células pierden agua (en ningún momento disminuye el volumen del plasma sanguíneo).

La química de la sed osmótica

A nivel químico, cuando experimentamos sed osmótica, se activan una serie de osmorreceptores (grupos de células del hipotálamo), que, a su vez, estimulan las neuronas del núcleo preóptico mediano del hipotálamo. Y las neuronas de este núcleo activan otras estructuras del hipotálamo que propiciarán la secreción de una sustancia, la vasopresina, por parte de la neurohipófisis.

Todo esto conlleva una retención de agua y la estimulación de la conducta de beber (nos apetece beber). Así, este núcleo preóptico mediano localizado en el hipotálamo es el centro de integración de sensaciones relacionadas con los dos tipos de sed, la sed osmótica y la volémica (que conoceremos a continuación).

El núcleo preóptico mediano localizado en el hipotálamo es el centro de integración de sensaciones relacionadas con los dos tipos de sed: la sed osmótica y la volémica.

2. Sed volémica

El segundo de los tipos de sed es la sed volémica (también llamada sed hipovolémica). En este caso, el estímulo que la activa es una disminución del flujo sanguíneo. Se puede producir por evaporación, como en el caso de la sed osmótica, pero también puede estar provocada por otros factores, como:

  • Pérdida de sangre.
  • Vómitos.
  • Diarrea.

Los receptores para la sed volémica se localizan en los riñones, en el corazón y en grandes vasos sanguíneos (los llamados “barorreceptores”, que envían información a una estructura cerebral, el núcleo del tracto solitario, localizado en el bulbo raquídeo).

La química de la sed volémica

Así, en este tipo de sed, se produce una disminución del flujo sanguíneo en los riñones, que provoca la activación de un sistema, llamado sistema renina-angiotensina. Los riñones secretan la renina, una enzima que cataliza la transformación de globulina plasmática a2 a Angiotensina I; esta se hidroliza para convertirse en angiotensina II; la angiotensina II es detectada por las células del órgano subfornical que activa el núcleo preóptico mediano del hipotálamo.

Y esta activación está relacionada con la retención de agua y la conducta de beber, pero también con la activación del sistema nervioso autónomo (SNA) para que produzca vasoconstricción, y así poder mantener una presión arterial funcional y adecuada, compensando la disminución del flujo intravascular.

Hombre bebiendo agua después de hacer ejercicio
La sed osmótica se produce por un déficit de líquido intracelular y la sed volémica, por un déficit de fluido intravascular (sangre).

Los dos tipos de sed y cómo aliviarlas

La regulación de los tipos de sed permite la regulación de las sales y de la cantidad de agua de nuestro cuerpo, lo que favorece una adecuada homeostasis (que se traduce en salud y en buen estado físico).

Por su parte, la sed osmótica se produce después de una comida con alto contenido en sal, cuando las células de nuestro cuerpo piden agua para compensar ese aumento de concentración de sales en el organismo. Para aliviarla, debemos beber agua.

En cambio, la sed volémica o hipovolémica aparece cuando realizamos ejercicio intenso y perdemos agua y sales minerales a través del sudor (aunque también surge por diarrea, vómitos o pérdida de sangre). Lo que está ocurriendo en este caso es que el nivel de volumen de sangre de nuestro cuerpo está disminuyendo. Esta sed se alivia bebiendo agua y también ingiriendo sales por la pérdida de iones producida.

En definitiva, el déficit de líquido intracelular (en el interior de las células) provoca la sed osmótica, mientras que el déficit de fluido intravascular (sangre) conlleva la sed volémica. Y aunque ambos tipos de sed estimulan la conducta de beber, lo cierto es que la sed osmótica es la más potente de las dos, la que nos induce con más probabilidad a la acción de beber.

Y tú, ¿conocías los dos tipos de sed que experimentamos los humanos? ¿Cuál crees que experimentas con más frecuencia?

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