Tipos de síndrome del impostor: ¿y tú cuál eres?

¿Temes que alguien se dé cuenta de que no eres tan competente como la mayoría cree? ¿Eres muy perfeccionista y te asusta el fracaso? Es muy posible que pertenezcas a uno de los 5 tipos de síndrome del impostor. ¡Descubre cuál eres!
Tipos de síndrome del impostor: ¿y tú cuál eres?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 01 diciembre, 2022

Cuenta Neil Gaiman, escritor y autor de novelas gráficas como Sandman, que siendo aún muy joven fue invitado a un evento. Él acababa de despegar en su carrera, pero ahí estaba, rodeado de numerosas personalidades del arte y la ciencia. Lo primero que pensó es que no merecía estar en aquel lugar, que sus méritos no estaban a la altura.

En un momento dado tropezó con un hombre. Era una persona amable y dicharachera que le dijo lo siguiente: “miro a estas personas y me digo, ¿qué diablos estoy haciendo aquí? Han hecho cosas increíbles. Yo simplemente fui donde me enviaron”. Ante este comentario, el joven Gaiman no dudó en responderle: “sí, pero tú fuiste el primer hombre en ir a la Luna, y eso ya es importante”.

Así es, la persona con la que se había encontrado era Neil Amstrong y, al igual que él, estaba atenazado por el siempre molesto síndrome del impostor. Recordemos, hablamos de esa desquiciante creencia en la que uno se percibe como un farsante, alguien menos competente de lo que creen los demás.

A menudo se relaciona esta característica con el neuroticismo y también con el perfeccionismo y la autoeficacia. Sea como sea, hay algo evidente y es que quien pone en duda sus valías obstaculiza su crecimiento y potencial en todos los sentidos. Conocer las tipologías de este fenómeno nos puede permitir entender mejor el origen y el modo de afrontarlo. Lo analizamos.

Hombre pensando en los Tipos de síndrome del impostor
Las estadísticas nos dicen que cerca del 70 % de la población ha padecido en algún momento síndrome del impostor.

Tipos de síndrome del impostor, formas en que nos infravaloramos

Hace más de 40 años que las psicólogas Pauline R. Clance y Suzanne Imes acuñaron este término. Algo que vieron en sus estudios es que esa sensación de falsedad intelectual era especialmente común entre las mujeres. Las autoras lo atribuían a factores educativos y a los roles de género, a esa losa cultural que, a menudo, infravaloraba las valías del sexo femenino.

Ahora bien, visto en retrospectiva, podemos afirmar que el síndrome del impostor afecta a ambos sexos por igual, también a cualquier persona sin tener en cuenta su estatus social o edad. Asimismo, es importante clarificar que no estamos ante un trastorno psicológico. Es una característica que estaría trufada por múltiples dimensiones muy variables, como un bajo autoconcepto, ansiedad, baja autoestima, etc.

Sin embargo, hay algo que nos señalan en un trabajo de la Universidad de Texas. Las personas definidas por este tipo de autopercepción experimentan mayores niveles de estrés, agotamiento y menor satisfacción en el trabajo. Ponerse en duda a sí mismo, así como vivir con la idea de que en algún momento se pondrá en evidencia su (supuesta) incompetencia es ciertamente turbador.

Por otro lado, un aspecto que nos permitirá sin duda comprender mucho más este fenómeno psicológico es conocer los diferentes tipos de síndrome del impostor. Es muy probable que muchos de nosotros nos identifiquemos con alguno de ellos…

Por curioso que nos parezca, hay muchas personas que no son conscientes de que sufren el síndrome del impostor. Sin embargo, se ajustan a dicho perfil por pensar que su éxito se debe a la suerte, el miedo al error y a menospreciar sus logros.

1. El perfeccionista: ¡todo me tiene que salir bien!

¿Hay una forma de sufrimiento más destructiva que desear ser perfectos? Este enfoque mental nos supedita día sí y día también al abismo de la ansiedad, a la obsesión por matices sin importancia y a la insatisfacción perpetua. Tengámoslo claro, quien nunca se siente satisfecho por su trabajo, por aquello que hace o aquello que es está condenado a ser un eterno impostor (para sí mismo).

2. El experto: ¡debería saberlo todo!

Una cosa es disfrutar acumulando conocimiento y otra es pensar que nunca se sabe lo suficiente como para ser realmente competente, a pesar de ser ya un experto. Bien es verdad que siempre es recomendable practicar la humildad intelectual.

Sin embargo, hay personas que se sienten impostoras a pesar de haber demostrado ya su inteligencia, su buen dominio en un ámbito. El impostor experto es aquel que necesita seguir formándose y que duda en aplicar lo que sabe por miedo al fracaso.

3. El superhéroe o superheroína: ¡yo lo hago por ti!

Entre los tipos de síndrome de impostor, este es el más común. Define a aquellas personas que necesitan hacer más que el resto para demostrarse a sí mismos que son competentes. Ejemplo de ello es el trabajador que echa más horas en su jornada laboral. También a quien necesita encargarse de las tareas de toda su familia y conocidos para sentirse útil y bien consigo mismo.

4. El genio frustrado: ¡debería saber hacer cualquier cosa!

Hay hombres y mujeres que desearían ser el clásico individuo renacentista, un Leonardo da Vinci que dominaba todas las artes. Lo curioso es que ya son figuras excepcionales en sus respectivas áreas del saber. Sin embargo, la idea de no ser competentes en muchas dimensiones más allá de su propia disciplina les inquieta y les hace pensar que, en realidad, no son buenos en nada.

Ejemplo de ello podría ser el matemático que se siente frustrado por no ser bueno realizando traducciones de griego. O la economista que lamenta no saber nada de astronomía. Entre los tipos de síndrome de impostor, este es sin duda uno de los más llamativos.

Algunas de las personas más exitosas de la historia y de nuestra actualidad evidencian el síndrome del Impostor, como Jodie Foster o Michelle Obama.

Mujer aburrida en el trabajo pensando en los diferentes Tipos de síndrome del impostor
Hay personas que sienten una elevada ansiedad y miedo cuando alguien los considera un experto y espera de ellos ciertas metas.

5. El solitario: si pido ayuda, se descubrirá mi incompetencia

Hay quien se niega a pedir ayuda o preguntar dudas porque su orgullo pesa una tonelada. Otros en, cambio, lo que les pesa es el síndrome del impostor. Así es, abundan los hombres y mujeres definidos por la tipología solista que prefieren no consultar nada con nadie. Son los que evitan trabajar en equipo, los que rinden mejor en relativo aislamiento.

La razón de ello no es el orgullo, en absoluto. Temen que en algún momento alguien descubra que no son tan brillantes como asume la mayoría. Optan por la distancia como mecanismo de protección para no ponerse en evidencia, para que no se descubra que son unos (aparentes) impostores.

Para concluir, como podemos deducir, hay muchas formas de devaluarse e infravalorarse. Lo llamativo es que esta característica está presente en las personas más brillantes, esas que si apagaran levemente esa voz interna, podrían dar mucho más de sí mismas. Trabajar la autoestima, las creencias irracionales, así como la obsesión por ser perfectos atenuaría esta realidad tan desgastante.

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  • Clance, P. R., & Imes, S. A. (1978). The imposter phenomenon in high achieving women: Dynamics and therapeutic intervention. Psychotherapy: Theory, Research & Practice, 15(3), 241–247. https://doi.org/10.1037/h0086006
  • Feenstra S, Begeny CT, Ryan MK, Rink FA, Stoker JI, Jordan J. Contextualizing the Impostor "Syndrome". Front Psychol. 2020 Nov 13;11:575024. doi: 10.3389/fpsyg.2020.575024. PMID: 33312149; PMCID: PMC7703426.

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