El lenguaje corporal del sentimiento de inferioridad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 2 febrero, 2019
Edith Sánchez · 2 febrero, 2019
El lenguaje corporal del sentimiento de inferioridad es inconsciente, pero genera efectos psicológicos tanto en la persona, como en su entorno. Adoptar gestos y posturas de empoderamiento es una vía para neutralizar el sentimiento de indefensión.

No necesitamos acudir a las palabras para expresarnos. Todo el tiempo estamos hablando con nuestros gestos, con nuestras posturas y con las expresiones del rostro. Un buen ejemplo de ello es el lenguaje corporal del sentimiento de inferioridad. Aunque tratemos de ocultarlo, hay muchas formas de decir con nuestro cuerpo que tenemos un concepto pobre de nosotros mismos.

El lenguaje corporal del sentimiento de inferioridad tiene un importante impacto social. Todos estamos capacitados para interpretar los mensajes del cuerpo, aunque no hayamos leído nada al respecto. Sin embargo, esta interpretación se da en el plano inconsciente pero, aún así, determina en gran medida la forma de ver a los demás y de relacionarnos con ellos.

Nadie puede hacernos sentir inferiores sin nuestro consentimiento”.

-Eleanor Roosevelt-

Dicho de otro modo, el lenguaje corporal del sentimiento de inferioridad hace que los demás te perciban como una persona que no se quiere a sí misma. El efecto de esto es que se activarán conductas que correspondan con esa imagen empobrecida que proyectas. También te percibirán como inferior y actuarán en consecuencia.

Pero, ¿cómo es ese lenguaje de quienes se sienten inferiores? A continuación se hará un breve inventario de los gestos que lo representan.

Mujer con timidez

El encogimiento y el lenguaje corporal del sentimiento de inferioridad

De forma instintiva, todos los animales tienden a intentar hacerse más pequeños o más grandes cuando sienten que están en desventaja frente a otro. Lo más habitual es que se encojan y busquen la forma de hacerse pequeños, como para no ser vistos. Sin embargo, el pavo real, por ejemplo, extiende su plumaje para verse más grande cuando siente que está frente a algo que lo amenaza.

Los seres humanos hacemos algo similar. Ese encogimiento se ve en nosotros más como un enconchamiento, es decir, un intento por volvernos similares a una concha cerrada sobre sí misma. Este es un gesto típico en el lenguaje corporal del sentimiento de inferioridad.

Se manifiesta, sobre todo, como encorvamiento. El cuerpo se inclina sobre sí mismo, al andar o al estar sentados. La inclinación es visible, aunque esta solo se manifieste en la cabeza. De hecho, el famoso gesto de hacer una reverencia es una forma consciente de inclinarse frente a quien se ve como un superior.

El cruzamiento

Unido al gesto de encogimiento y como refuerzo de este, también es usual que quien se siente inferior busque la forma de crear escudos para aislar o proteger su cuerpo. Es una forma en la que se expresa una actitud defensiva, de autoprotección y de delimitación del territorio. Supone un fuerte sentimiento de inferioridad.

Lo habitual es que se crucen los brazos y las piernas. El cruce de los brazos a la altura del pecho pone una barrera defensiva, frente al otro. El cruce de las piernas, especialmente cuando se trata de un gesto enrevesado, cumple con la función de empequeñecerse y cerrarse sobre sí mismo. Denota, a todas luces, la intención de protegerse de algo o alguien que se asume como más poderoso.

Movimientos pequeños

Cuando lo que prima es un sentimiento de inferioridad, la persona siente como si debiera ir a hurtadillas por el mundo; es decir, tratar de no llamar la atención, pasar desapercibido y “no molestar” con su presencia a nadie. Una persona que se siente inadecuada, muchas veces asume que incomoda solamente con estar ahí. En pocas palabras, trata de no hacer presencia porque ser visto o escuchado le genera sentimientos de vergüenza.

Desde el punto de vista del lenguaje corporal del sentimiento de inferioridad, todo esto se manifiesta como una insistente tendencia a realizar movimientos cortos. Caminan con pasos cortos, hacen movimientos pequeños con las manos, dicen frases cortas. Todo esto cumple la función de reducir el efecto de su presencia.

Hombre tímido

Los gestos de empoderamiento

La psicóloga Amy Cuddy, autora del libro El lenguaje corporal moldea nuestra identidad, asegura que la ciencia ha detectado un fenómeno muy interesante. Este consiste en que la postura que adoptemos influye notoriamente en lo que sentimos y pensamos, así como también ocurre lo inverso. Así pues, si adoptamos el lenguaje corporal de la inferioridad, más inferiores nos sentimos.

Cuddy propone hacer lo contrario. Dice que en un momento de inseguridad o de falta de confianza en nosotros mismos, lo que debemos hacer es adoptar un lenguaje corporal poderoso. Según su planteamiento, basta con dos minutos de hacer esto para que comiencen a cambiar las ideas que pasan por nuestra cabeza.

De este modo, en momentos de estrés o de temor es buena idea cambiar la postura de nuestro cuerpo. Cuddy aconseja ponernos de pie y apoyarnos con las puntas de los dedos sobre una mesa, con la cabeza erguida y la espalda recta. Según ella, esto incrementa la testosterona y con ella llega una sensación de empoderamiento.

  • James, J. (2003). El lenguaje corporal: proyectar una imagen positiva. Paidós.