Tirar la vaca al barranco, una historia con moraleja

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 8 noviembre, 2018
Edith Sánchez · 10 noviembre, 2018
En esta historia con moraleja hay un maestro zen y un discípulo con deseos de aprender los secretos de la vida. Los dos emprenden un viaje sin rumbo definido y la primera lección le resulta muy desconcertante al aprendiz.

Esta historia con moraleja comenzó en un lejano lugar, precisamente allí donde se levantaba un monasterio de sacerdotes budistas. Al lugar llegó un día un inquieto joven que quería aprender de los maestros. Su deseo era hacerse sabio y conocer los mecanismos por los que se regían las vidas que llevaban. Los sacerdotes y maestros lo recibieron complacidos.

El joven estuvo un tiempo realizando actividades de servicio para todos. Limpiaba los establos, servía la comida y no dejaba que el polvo se acumulase. También se encargó de dar de comer a los animales y de cuidarlos y velar por su bienestar. Pasado un tiempo, los más sabios del lugar se dieron cuenta de que era un joven humilde y obediente, así que decidieron que había llegado el momento de ascenderle.

Cuenta la historia con moraleja que le asignaron a uno de los sacerdotes más sabios para que se hiciera cargo de su formación. El discípulo estaba feliz. El maestro le dijo que debían partir a recorrer el mundo, ya que los grandes secretos de la vida se encontraban recorriendo el camino. Alistaron unas cuantas provisiones y algo de ropa y partieron muy de madrugada con un destino incierto.

No podemos convertirnos en lo que queremos ser, permaneciendo en lo que somos en la actualidad”.

-Max De Pree-

Un encuentro que dejó huella

Pasaron los días, y junto a la poca ropa que llevaban se fue acumulando el cansancio. Un día, cuando la noche ya amenazaba con darle relevo al día, a lo lejos divisaron una casa y se dirigieron allí para solicitar comida y abrigo. Sin embargo, los habitantes de aquella humilde casa con poco contaban. Las paredes apenas se mantenían en pie y los campos a su alrededor estaban desiertos. Aún así el maestro le dijo al discípulo que tocara a esa puerta y solicitara ayuda. El joven lo hizo.

cabaña representando una historia con moraleja

La familia les recibió con los brazo abiertos. Les advirtieron que eran muy pobres, pero que de todos modos les harían un lugar para que durmieran. También compartieron su cena. Cuando todos estaban a la mesa, el maestro les preguntó de qué vivían. Ellos respondieron que tenían una vaca. Ella les daba leche. Con esta hacían quesos y mantequilla. Vendían todo en la aldea y así conseguían para vivir.

El maestro guardó silencio. Luego les informó que él, junto con su discípulo, se iría muy temprano. Agradeció por su amabilidad, la cena y por el refugio. Después se retiró a dormir hasta que salieron las primeras luces del alba. Maestro y alumno se levantaron y se dispusieron a marchar.

Una orden insólita

Según  dice esta historia con moraleja, tan pronto salieron de la humilde casa, el maestro le dijo a su discípulo: “Es hora de que aprendas tu primera gran lección”. Luego le pidió que fuera hasta el establo, desamarrara la vaca y la tomara para llevarla con ellos. El discípulo dudó. ¿Cómo era posible que su maestro le estuviera pidiendo algo semejante? ¿Qué clase de lección era esa de robarle a una familia humilde? Sin embargo, como era su costumbre, obedeció.

Los dos partieron con la vaca. Habían caminado un par de millas cuando llegaron a un lugar lleno de riscos y en donde también había un barranco. Entonces el maestro le pidió al discípulo que arrojara a la vaca por el barranco. Nuevamente el discípulo dudo. ¿Era malo su maestro? ¿Qué sacaba con hacerle semejante daño a esa familia? En ese momento el alumno ignoraba el sentido de esta historia con moraleja.

El joven hizo lo que le pidió su maestro. Tomó a la vaca, que se resistía, y haciendo un gran esfuerzo cumplió con las ordenes de su maestro. La vaca cayó y los dos prosiguieron su camino. El maestro sonreía y el discípulo no sabía por qué. Tampoco entendía qué clase de lección le estaba dando.

vaca representando una historia con moraleja

Una historia con moraleja

Maestro y discípulo recorrieron después muchos lugares. En cada uno de ellos, el joven alumno aprendió muchas lecciones sobre los secretos de la vida. Pasaron varios años y el sabio a quien había sido encomendada su educación, pensó que la etapa de formación ya había terminado. Según cuenta la historia con moraleja, los dos volvieron al monasterio.

El joven estaba muy tranquilo y muy feliz. Se sentía otro. Sin embargo, lo atormentaba el recuerdo de esa humilde familia a la que habían despojado de su sustento. Por más que lo pensaba, no lograba encontrar el sentido de esa lección. Por eso, tan pronto tuvo la oportunidad, regresó al lugar en donde había sucedido todo. Quería pedir perdón.

Al llegar, el sitio poco se parecía al de sus recuerdos. En el lugar de la humilde casa de antaño, ahora había una hermosa vivienda. Los campos abandonados de antes eran ahora fértiles y llenos de vida. Con sigilo, el joven tocó a la puerta y le abrieron sus anfitriones del pasado, que ahora se veían muy felices.

Monje representando una historia con moraleja

Estaban contentos de verlo. Le contaron que la vaca había desaparecido, justo después de que ellos habían pasado por allí. La necesidad les había obligado a trabajar los campos para sembrarlos y a establecer nuevas relaciones de comercio. Les había ido bien y así era como habían logrado progresar. El joven entendió entonces la enseñanza de su maestro. Supo que esta historia con moraleja era en verdad era una gran lección.

  • Miravalles, A. F., i Valero, J. A. S., & Gil, J. M. S. (2015). Salir de la zona de confort. Dilemas y desafíos en el EEES. Tendencias pedagógicas, 23, 205-214.