Todo sirve para algo

Cristina Pérez · 2 agosto, 2014

¿Has escuchado alguna vez la frase? “hice esto o aquello y no me sirvió para nada, perdí el tiempo", seguro que todos la hemos dicho o la hemos oído en alguna ocasión. Es un pensamiento totalmente erróneo, todo en esta vida sirve para algo, incluso las situaciones negativas o las metas no conseguidas, nos enseñan algo.

El ser humano tiende a querer ver los resultados al momento, por ello, si hacemos cualquier cosa, por ejemplo un curso, ir al psicólogo, al gimnasio, hacer dietas, apuntarnos a alguna web de búsqueda de parejas, etc.. y no obtenemos los resultados a muy corto plazo, pensaremos que no sirve para nada, pero lo cierto es que cada cosa que hacemos, incluso aquel curso de unos meses que pensamos que no nos aportó nada, nos habrá dejado algún tipo de aprendizaje, ya sea teórico o de las relaciones que tuvimos con los compañeros.

En el mundo de la psicología sobretodo es muy habitual escuchar quejas, no me sirve para nada, incluso estoy peor que antes, etc… está claro que como en todas las profesiones los habrá buenos y malos, pero infinidad de personas piensan que su paso por un profesional no les ayudó en nada, cuando en realidad seguro que le ha dejado huellas positivas y les ha cambiado en algún sentido.

Además todo cambio lleva un proceso de alegrías, estrés y tristezas, porque se remueven verdades que nos pueden afectar, la clave para conseguir metas es seguir luchando, sobre todo cuando aparecen obstáculos, hay que esquivarlos, saltarlos o superarlos, pero a menudo en esos momentos de negatividad solemos tirar la toalla, para volver a nuestra zona cómoda, a nuestra tranquilidad y así evitando lo que nos incomoda nos sentimos mejor pero así se dificulta el cambio.

No siempre podemos llegar a la meta deseada, pero tengamos por seguro que el camino hacia la meta nos deja vivencias de valioso aprendizaje, al final somos lo que somos por todas esas pequeñas y grandes cosas que nos han ido pasando, tanto si son positivas como negativas.

Cuántas personas inician una dieta, comienzan a ir al gimnasio y a los pocos meses tiran la toalla pensando que no consiguieron nada y todo esfuerzo fue en vano porque no sirvió para nada, el problema está en no ver más allá, en la falta de voluntad y paciencia de seguir intentándolo aunque no se vean los resultados ya, pero aún no consiguiendo el objetivo final, todo lo que hacemos sirve para algo.

La persona que inicia una buena dieta, aunque no haya podido bajar kilos, seguro ha aprendido cosas valiosas sobre nutrición, a saberse alimentar de una manera sana, etc.. por lo tanto aún sin conseguir su objetivo, ese intento le aportó algo bueno, un aprendizaje positivo para la salud.

Deberíamos aprender a encontrar el lado bueno de cada situación, no todo son las metas, en ese camino se absorben cosas buenas, incluso si pasan cosas negativas también nos dan aprendizaje y fortaleza emocional para afrontar algo parecido la próxima vez.

Hace poco escuché “me apunté a una web de búsqueda de pareja y no me sirvió para nada” , la persona se centra en lo negativo y no se da cuenta de que haya encontrado pareja o no, algo valioso seguro aprendió.

Ese enfrentamiento a tener citas le da experiencia en el trato con la gente, puede ayudar a darse cuenta de lo que uno quiere y lo que no quiere. La persona que tiene una mente abierta y dispuesta a aprender, jamás pensará que no encontrar pareja fue una pérdida de tiempo, porque la búsqueda puede llegar a ser como una terapia de autoconocimiento y habilidades sociales.

Todo sirve para algo cuando tenemos una mente abierta y no sólo esperamos el premio final, el camino es incluso más importante que la meta porque al final no existe pasado ni futuro, sólo tenemos para vivir este momento presente. La vida misma es la meta.

Fotografía cortesía de xavi tadella