Trastorno de despersonalización: ¿quién soy yo realmente? - La Mente es Maravillosa

Trastorno de despersonalización: ¿quién soy yo realmente?

Francisco Pérez 14 enero, 2018 en Psicología clínica 0 compartidos
Mujer con trastorno de despersonalización mirándose al espejo

“Mis pensamientos no parecen míos” “¿Quién soy yo” “No me reconozco en el espejo”. Este tipo de pensamientos se dan con frecuencia en personas con trastorno de despersonalización. Asimismo, se dan en personas que están sufriendo momentos de gran ansiedad.

La búsqueda de la propia identidad y de nuestro lugar en el mundo es una constante. Todos nos hemos preguntado alguna vez quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Es algo normal. Sin embargo, en el trastorno de despersonalización se da con mucha más frecuencia e intensidad.

Mujer borrosa con ansiedad por efecto de la burundanga

¿Qué es la despersonalización?

El trastorno de despersonalización se caracteriza por episodios persistentes o recurrentes de despersonalización, desrealización o ambas. Ahora bien, ¿qué es la despersonalización? Los episodios de despersonalización son momentos en los que aparece una sensación de irrealidad, extrañeza o un distanciamiento de uno mismo en general.

La persona con despersonalización puede sentirse independiente de todo su ser (p. ej., “no soy nadie”, “no tengo nada de mí”). La persona también puede sentirse subjetivamente separada de aspectos del yo. Esto puede incluir los sentimientos (p. ej., baja emocionalidad: “sé que tengo sentimientos pero no puedo sentirlos”).

Sentirse separado del yo también incluye sentir una separación con los propios pensamientos (p. ej., “tengo la cabeza llena de algodón”), partes del cuerpo, todo el cuerpo o sensaciones (p. ej., el tacto, la propiocepción, el hambre, la sed, la libido). También es frecuente que disminuya el sentido de realidad.

Por ejemplo, la persona experimenta una sensación robótica, como de un autómata, que carece de control para el propio habla o los movimientos. La experiencia de despersonalización a veces puede ser de un yo dividido, con una parte de observador y otra de participante. Esto se conoce como “experiencia fuera del cuerpo” cuando se da en su forma más extrema.

El síntoma unitario de “despersonalización” se compone de varios factores. Estos factores incluyen experiencias corporales anómalas (p. ej., la irrealidad del yo y alteraciones de la percepción), entumecimiento físico o emocional y distorsiones del tiempo con memoria subjetiva anómala.

Mujer con ansiedad por efecto del éxtasis

¿Qué es la desrealización?

Los episodios de desrealización se caracterizan por una sensación de irrealidad o distanciamiento o no estar familiarizado con el mundo. La persona puede sentirse como en un sueño o una burbuja, como si existiese un velo o una pared de cristal entre ella y el mundo que le rodea.

El entorno puede verse como artificial, sin color o sin vida. La desrealización está acompañada normalmente por distorsiones visuales subjetivas. Estas pueden ser visión borrosa, agudeza visual aumentada, campo visual ampliado o reducido, bidimensionalidad o planitud, exageración de la tridimensionalidad… También pueden darse alteraciones en la distancia o tamaño de los objetos (p. ej., macropsia o micropsia).

La macropsia consiste en ver los objetos de un tamaño más grande de lo que realmente son. La micropsia, por su parte, consiste en todo lo contrario, es decir, vemos los objetos más pequeños de lo que son en realidad.

La desrealización también puede traducirse en distorsiones auditivas, silenciándose o acentuándose las voces o sonidos. Para realizar el diagnóstico de este trastorno se requiere la presencia de un malestar clínicamente significativo o un deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes.

Hay que dejar claro que, para que se diagnostique este trastorno, las alteraciones citadas con anterioridad no pueden ser fruto de la ingesta de drogas, medicamentos o de una enfermedad (como la epilepsia). Tampoco estas alteraciones deben ser un criterio de esquizofrenia, trastorno de pánico, depresión mayor, trastorno de estrés agudo o trastorno de estrés postraumático.

¿Qué otras características poseen las personas con trastorno de despersonalización/desrealización?

Las personas con trastorno de despersonalización/desrealización pueden tener dificultades para describir sus síntomas y pueden llegar a pensar que están locas o volviéndose locas. Otra experiencia frecuente es el temor a padecer un daño cerebral irreversible.

Un síntoma común es la alteración subjetiva del sentido del tiempo (p. ej., demasiado rápido, demasiado lento), así como una dificultad también subjetiva para recordar vívidamente las memorias del pasado y para ser dueño de las mismas.

Los síntomas corporales tenues, como la saturación de la cabeza, el hormigueo o la sensación de desmayo no son tampoco infrecuentes. Estas personas pueden sentir una preocupación obsesiva por si realmente existen o controlan sus percepciones para determinar si son reales.

Además, no es raro encontrar en las personas que sufren episodios de despersonalización diferentes grados de ansiedad o depresión. Algo curioso que se ha observado es que estas personas tienden a reaccionar fisiológicamente de forma más intensa a los estímulos emocionales. Estos cambios fisiológicos se dan por la activación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, el lóbulo parietal inferior y los circuitos de la corteza prefrontal límbica.

Sensación de irrealidad y despersonalización

¿Cómo se realiza el diagnóstico de trastorno de despersonalización/desrealización?

Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V), la persona diagnosticada de trastorno de despersonalización/desrealización tiene que cumplir los siguientes criterios diagnósticos:

A. Presencia de experiencias persistentes o recurrentes de despersonalización, desrealización o ambas:

  • Despersonalización: Experiencias de irrealidad, distanciamientos, o de ser un observador externo respecto a los pensamientos, sentimientos, las sensaciones, el cuerpo o las acciones de uno mismo.
  • Desrealización: Experiencias de irrealidad o distanciamiento respecto al entorno (p. ej., las personas o los objetos se experimentan como irreales, como en un sueño, nebulosos, sin vida o visualmente distorsionados).

B. Durante las experiencias de despersonalización o desrealización, las pruebas de realidad se mantienen intactas.

C. Los síntomas cursan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

D. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., droga, medicamento) u otra afección médica (p. ej., epilepsia).

E. La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental, como la esquizofrenia, el trastorno de pánico, el trastorno de depresión mayor, el trastorno de estrés agudo, el trastorno de estrés postraumático u otro trastorno disociativo.

¿Cómo se desarrolla y cuál es el curso del trastorno de despersonalización/desrealización?

Como media, el trastorno de despersonalización/desrealización comienza a manifestarse a los 16 años, aunque el trastorno puede comenzar a principios o a mediados de la infancia. De hecho, la mayoría recuerda haber tenido síntomas ya en esta fase.

Más del 20% de los casos aparece después de los 20 años y sólo el 5% después de los 25. La aparición en la cuarta década de la vida o más tarde es muy inusual. El inicio puede ser extremadamente repentino o gradual. La duración de los episodios de despersonalización/desrealización puede variar ampliamente, desde breves (horas o días) hasta prolongados (semanas, meses o años).

Dada la rareza del inicio del trastorno después de los 40 años de edad, en estos casos pueden existir afecciones médicas subyacentes. Estas afecciones pueden ser lesiones en el cerebro, trastornos convulsivos o apnea del sueño.

El curso de la enfermedad es a menudo crónico. Mientras que en algunas personas la intensidad de los síntomas puede aumentar y disminuir considerablemente, otros refieren un nivel constante en su intensidad que, en los casos extremos, puede ser recurrente durante años o décadas. Por otro lado, el aumento de la intensidad de la sintomatología puede ser causada por el estrés, por el empeoramiento del humor o de los síntomas de ansiedad, por nuevas circunstancias estimulantes y por los factores físicos, como la iluminación o la falta de sueño.

Como siempre me gusta decir, no todas las personas que presenten algunos de estos síntomas van a desarrollar el trastorno. Ahora bien, si los citados síntomas están presentes la mayoría del tiempo e interfieren seriamente en tu vida cotidiana, puede ser necesario que acudas a un psicólogo especialista con el fin de que evalúe tu problema.

Mujer con dudas

Referencias bibliográficas

American Psychiatry Association (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), 5ª Ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana.

Francisco Pérez

Psicólogo General Sanitario. Director del centro Supera Psicología. Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la U.C.M.

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