Trastorno de la personalidad por evitación: el aislamiento social como refugio

Trastorno de la personalidad por evitación: el aislamiento social como refugio

Valeria Sabater 24 septiembre, 2017 en Psicología 6204 compartidos
mujer con corona de flores que sufren un trastorno de la personalidad por evitación

El trastorno de la personalidad por evitación afecta a un 3% de la población. Caracteriza a personas sensibles y cautelosas que habitan incrustadas en la caracola de su soledad por temor a ser heridas, juzgadas o rechazadas. Es tal su necesidad de huida y su incapacidad para gestionar sus miedos y angustia vital que acaban construyendo los muros de su propia fortaleza donde recluirse.

Este trastorno definido a principios del siglo XX por los psiquiatras y eugenistas Bleuler y Kretschmer no es muy conocido. No tanto como lo pueden ser por ejemplo el trastorno obsesivo compulsivo o el trastorno de personalidad por dependencia. Dicen los historiadores y expertos en este tipo de condición psiquiátrica, que el ejemplo más claro que da forma al trastorno de la personalidad por evitación es la figura de Emily Dickinson.

Como explica el doctor Laurencie Miller en su libro “From Difficult to Disturbed”, la célebre poetisa fue alejándose progresivamente del mundo hasta recluirse en su habitación. Muchos de sus versos como “la mañana no me quiere, de modo que buenas noches día”, reflejan dicha retirada a la penumbra de su micro-mundo ante la incomodidad que le suscitaba una sociedad de la que no se sentía partícipe, y donde gran parte de sus relaciones afectivas le ofrecieron más decepciones que alegrías.

Así, y solo como ejemplo, se sabe que una persona puede ir desarrollando poco a poco esta tendencia evasiva hasta derivar en un brote neurótico que requiere en muchos casos de un ingreso. Los psiquiatras definen estas personas y esta conducta progresiva hacia el aislamiento como “shrinkers” (encogedores) y por curioso que parezca, parece que esta tendencia a día de hoy está apareciendo con mayor frecuencia.

Características de las personas con trastorno de la personalidad por evitación

Durante un tiempo se pensó que una educación basada en la crítica, la humillación y el desprecio conducía inevitablemente al trastorno de la personalidad por evitación. Sin embargo, a día de hoy en lo que se refiere a cualquier tipo de trastorno clínico se sabe que “2 y 2 nunca son 4”, que cada persona reacciona de un modo diferente ante las mismas circunstancias y que dentro del universo de los trastornos de personalidad existen muchos condicionantes, más trastornos asociados y complejísimos pensamientos disfuncionales.

Por otro lado, el actual DSM-V define la personalidad evasiva como una forma de ansiedad social donde la autoestima es tan baja que la persona va perdiendo por completo su funcionalidad social hasta preferir el aislamiento. No obstante, lo más complejo de todo ello es que la situación de estos pacientes es completamente egodistónica, es decir, todos sus valores, sueños, identidad y necesidades están en un caos constante y desagradable. El desgate mental en este sentido es muy grande.

Sin embargo, las personas con un trastorno de la personalidad por evitación saben perfectamente qué deberían hacer para mejorar su situación puesto que por término medio son personas muy inteligentes. Ahora bien, el mero hecho de afrontar sus miedos, sus fobias y pensamientos les produce tanta ansiedad que prefieren poner excusas, postergar, dejar para mañana la solución al pánico que sienten hoy.
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chico sobre rocas en una playa representando el trastorno de la personalidad por evitación

Características de las personas con trastorno de la personalidad por evitación

  • Sensación de que hagan lo que hagan siempre van a ser rechazos, criticados y apartados de cualquier situación.
  • Elevada auto-crítica, se ven a sí mismos como seres completamente incompetentes en cualquier contexto. Es común que se digan a sí mismos aquello de que “no están hechos para este mundo”.
  • Suelen evidenciar una elevada disforia, es decir, combinan la tristeza con la ansiedad.
  • Utilizan un elevado “arsenal” de pensamientos disfuncionales: “Es mejor no hacer nada, que intentar algo y fallar”. “Las personas de este mundo siempre son críticas, aman humillar a los demás y son indiferentes a las necesidades ajenas…” 
  • Además de la evitación social, también practican la evitación cognitiva, la conductual y la emocional. A saber, mejor no pensar, no hacer y no gestionar mis emociones porque de este modo no tengo que hacer frente a eso que me da tanto miedo y que yo mismo estoy propiciando.

A su vez, lo que causan estos comportamientos es el refuerzo del círculo que mantiene a la ansiedad. Así, poco a poco, y para protegerse de tanta emoción negativa, estas personas optan por el aislamiento.

Tratamiento del trastorno de la personalidad por evitación

La relación terapéutica con la persona con un trastorno ansioso por evitación es en muchos casos larga e infructuosa y lo es por varias razones. La primera es que el paciente con este perfil suele creer que el profesional no va a poder entender su mundo interior. Piensa que va a ser rechazo por sus pensamientos, ideas y necesidades. En el momento en que el psicoterapeuta se gane su confianza y construya una alianza fuerte pueden verse progresos. Sin embargo, si esta confianza no aparece, es muy difícil que se den avances que refuercen la fe del paciente.

Los puntos a trabajar con la persona con un trastorno de la personalidad por evitación serían los siguientes:

  • Reformular los esquemas disfuncionales.
  • Trabajar en sus pensamientos automáticos y en sus distorsiones cognitivas.
  • Explorar el origen de su conducta de evitación.
  • Evocar experiencias que causan malestar.
  • Fortalecer hábitos sociales que puedan ayudarlo en su día a día.
  • Hacer un diagrama del progreso y mejora de sus conductas de evitación.
  • Mejorar sus habilidades sociales mediante terapias de grupo.
  • Mejorar su auto-imagen.

Mujer con trastorno de la personalidad por evitación tocando un corazón

Para concluir, como vemos son múltiples las estrategias que el profesional debería llevar a cabo con estos pacientes. Estamos ante un tipo de trastorno donde la terapia cognitivo-conductual, así como la terapia racional-emotiva, la terapia psicodinámica o la desensibilización sistemática son especialmente útiles.

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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