Tratamiento de la anorexia

El tratamiento de la anorexia incluye la terapia conductual, la cognitiva, la rehabilitación nutricional, la terapia de familia y la farmacoterapia. Conoce en qué consiste cada una de estas modalidades de tratamiento.
Tratamiento de la anorexia
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 20 julio, 2021.

Última actualización: 20 julio, 2021

La anorexia, o anorexia nerviosa, es un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) que implica una restricción de la ingesta energética en relación con las necesidades, y que hace que la persona tenga un peso corporal significativamente bajo con relación a la edad, el sexo, el curso del desarrollo y la salud física. ¿Qué tratamiento de la anorexia se emplea en la actualidad?

Como veremos, el tratamiento de la anorexia incluye diferentes modalidades de terapia a nivel médico y psicológico. Explicamos en qué consiste cada uno de las intervenciones más eficaces para el trastorno, según las guías de referencia actuales (M. Pérez, M.A. Vallejo y Ministerio de Sanidad).

Tratamiento de la anorexia

El tratamiento de la anorexia incluye diferentes modalidades o tipos de tratamientos, y un abordaje multidisciplinar siempre será recomendable (enfermería, psiquiatría, psicología y terapia ocupacional).

A grandes rasgos, se emplea la terapia conductual y cognitiva, la rehabilitación nutricional, la terapia de familia y la farmacoterapia.

Mujer con anorexia

1. Rehabilitación nutricional

El tratamiento de la anorexia pasa por un restablecimiento del peso, objetivo prioritario antes de empezar a trabajar aspectos psicológicos, sobre todo cuando el/la paciente presenta un IMC (Índice de Masa Corporal) alarmantemente bajo.

Así, la rehabilitación nutricional es un programa de tratamiento que tiene como objetivos restablecer el peso, normalizar los patrones alimentarios, adquirir señales adecuadas de saciedad y hambre y corregir las secuelas biológicas y psicológicas de la malnutrición.

Según la Guía de tratamientos psicológicos eficaces de M. Pérez (2010), este es el tratamiento más efectivo para la anorexia (con una eficacia tipo 1).

2. Tratamientos conductuales

Dentro del tratamiento de la anorexia, encontramos un subtipo de tratamientos: los tratamientos conductuales. De estos, los más utilizados son los procedimientos operantes, la desensibilización sistemática (DS) y la exposición con prevención de respuesta (EPR).

Procedimientos operantes

Los procedimientos operantes son las técnicas de intervención más utilizadas, aplicadas sobre todo en el contexto del tratamiento hospitalario, con el objetivo de conseguir el aumento de peso y de la ingesta.

En este contexto, el procedimiento suele consistir en privar al paciente de ciertos privilegios (visitas, ver la televisión, etc.), para provocar una situación de deprivación.

Así, se busca que el paciente pueda ir progresivamente obteniendo reforzadores si consigue los objetivos de ganancia de peso y de pautas de alimentación establecidos. A menudo se ponen en marcha programas de economía de fichas para mediar entre los objetivos alcanzados y la obtención de reforzadores.

Desensibilización sistemática (DS)

La desensibilización sistemática para la anorexia está centrada en el componente fóbico del trastorno (el miedo a ganar peso). Su objetivo es eliminar dicho miedo y suele utilizarse en combinación con procedimientos cognitivos.

Exposición con prevención de respuesta (EPR)

La EPR como tratamiento de la anorexia se utiliza para reducir los atracones y los vómitos (concretamente, en la anorexia tipo bulímica).

3. Tratamientos cognitivo-conductuales

Según el Manual de terapia de conducta de M.A. Vallejo (2016), los tratamientos cognitivo-conductuales para la anorexia han mostrado eficacia en reducir el riesgo de recaídas tras la recuperación del peso y en estados agudos de pérdida de peso, en adolescentes y adultos.

En este caso, el objetivo del tratamiento de la anorexia es eliminar los pensamientos alterados del paciente, con el fin de reemplazarlos por otros que promuevan unos patrones de comida y actividad más adecuados.

Este tipo de tratamiento se utiliza también para reducir el riesgo de recaídas, después de haberse conseguido la recuperación de peso. Es también una intervención eficaz durante el estado agudo de pérdida de peso en adultos y adolescentes.

Programas dirigidos a la modificación de la imagen corporal

Hay un subtipo de tratamientos cognitivo-conductuales, los programas dirigidos a la modificación de la imagen corporal (Rosen, 1997, citado en la Guía de tratamientos de CEDE, 2018), que tienen tres objetivos básicos:

  • La corrección de las distorsiones perceptivas respecto al propio cuerpo, mediante procedimientos en los que se muestra al paciente la discrepancia entre las medidas percibidas y las reales (a través de dibujos, vídeos, espejos, etc.).
  • La modificación de las ideas irracionales respecto a la apariencia física e imagen corporal, mediante técnicas de reestructuración cognitiva.
  • La exposición gradual a las situaciones que antes evitaba el paciente (ponerse el bañador, mirarse al espejo, ponerse determinadas ropas, etc.).

4. Terapia de familia

El tratamiento de la anorexia también incluye la terapia de familia. Dentro de este grupo encontramos dos variantes ampliamente utilizadas, según las guías de referencia: los ensayos aleatorizados en el Maudsley Hospital y la terapia de sistemas familiares conductual (TFSC).

  • Los ensayos mencionados muestran la eficacia de la terapia de familia frente a una terapia de apoyo en pacientes por debajo de los 19 años y con una historia de enfermedad corta (menos de 3 años de cronicidad).
  • La TFSC es una forma de terapia en la que los padres toman el control de la renutrición de su hijo. Esta última se combina con el apoyo médico y con un régimen dietético.

 La TFSC se mostró superior a la terapia individual en el incremento del IMC y en la restauración de la menstruación. Sin embargo, no se mostró superior en cuanto a hábitos de alimentación o mejora del estado de ánimo, donde no hubo diferencias significativas en comparación con la terapia individual.

5. Farmacoterapia

A nivel farmacológico, se emplean fármacos como los ansiolíticos, los antidepresivos o los antipsicóticos para tratar la sintomatología comórbida a la anorexia.

Sin embargo, es importante remarcar que la Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria del Ministerio de Sanidad (2008) no recomienda el tratamiento farmacológico como único tratamiento.

Pastillas

Como hemos visto, existen diferentes tratamientos que permiten trabajar en la mejora del paciente con anorexia nerviosa, y nos hemos centrado aquí sobre todo en los tratamientos a nivel psicológico. Eso sí, el tratamiento de la anorexia idealmente debe ser multidisciplinar.

Cada profesional tiene su rol en el abordaje del paciente y todos ellos resultan imprescindibles: psiquiatría para los síntomas psiquiátricos, enfermería para el control de la medicación y la dieta, psicología para los aspectos psicológicos y terapia ocupacional para gestionar el tiempo y para fomentar las actividades gratificantes.

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  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Caballo (2002). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1 y 2. Madrid. Siglo XXI.
  • Ministerio de Sanidad. (2008). Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria del Ministerio de Sanidad.
  • Pérez, M., Fernández, J.R., Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II. Madrid: Pirámide.