¿Desensibilización sistemática o exposición?

12 enero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Loreto Martín Moya
A veces entendidas como iguales, a veces diferenciadas de forma errónea, la desensibilización sistemática y la exposición son técnicas muy valiosas en el ámbito psicológico para tratar problemas relacionados con la ansiedad.

La desensibilización sistemática y la exposición son técnicas muy utilizadas en psicología. Usualmente, se postulan como útiles para conseguir que la persona entre en contacto con el estímulo que le asusta o le causa ansiedad, para que esta se vea reducida.

Por ello, pueden ser técnicas especialmente útiles para tratar trastornos de ansiedad (funcionan especialmente bien en fobias), trastornos del estado de ánimo o trastornos obsesivo-compulsivos.

Como la ansiedad es una emoción casi constante en cualquier trastorno mental son dos técnicas muy polivalentes. No obstante, las limitaciones que una presenta pueden ser cubiertas por la otra, como el problema del abandono o la negación a exponerse a través de una exposición con prevención de respuesta.

Así, la desensibilización sistemática y la exposición se postulan como las grandes técnicas para eliminar el miedo a través del propio miedo.

Mujer con ansiedad

¿Qué es una DS? ¿Qué es una exposición?

La desensibilización sistemática y la exposición tienen como objetivo que la persona deje de temer un estímulo. Ya sea hablar en público, las serpientes o expectativas ansiógenas de futuro, se busca que este estímulo deje de resultarle peligroso a la persona.

La desensibilización sistemática (DS) pretende llevar a cabo una asociación entre estímulos que antes provocaban una respuesta de ansiedad; y respuestas por parte de la persona que son incompatibles con esa ansiedad. Por ello, se busca conseguir un contracondicionamiento, rompiendo el vínculo entre estímulo.

La exposición, o exposición con prevención de respuesta (EPR) busca impedir la evitación o escape de la persona frente al estímulo fóbico o ansiógeno; de manera que las conductas que siempre funcionan como conductas de seguridad desaparezcan. Así, dejan de sostener la ansiedad que emana del mismo, y esta termina por desaparecer.

¿En qué se diferencian la DS y la EPR?

Es bastante común pensar que la gran diferencia entre la desensibilización sistemática y la exposición con prevención de respuesta es el modo en el que se aplica. Ciertamente existen diferencias.

Por ejemplo, en la DS, como hemos dicho antes, se busca que tenga lugar un proceso de contracondicionamiento incluyendo técnicas de relajación. Si la persona muestra ansiedad ante un estímulo, se busca que la persona pare y se relaje, para después presentarle otra vez el estímulo. No obstante, ¿los procesos inherentes a las técnicas no son iguales? ¿Es la DS una exposición con técnicas de relajación?

Lo cierto es que lo que diferencia a ambas técnicas es el proceso de aprendizaje. En el caso de la DS tiene lugar, como ya hemos mencionado, un proceso de contracondicionamiento y en el caso de la EPR, un proceso de extinción.

El modelo de Van Egeren tiene la solución

Van Egeren (1970) presenta cuatro fenómenos en función de dos dimensiones: la inhibición recíproca y el corto o largo plazo.

En las cuatro modalidades disminuyen los niveles de ansiedad ante un estímulo ansiógeno, pero los procesos de aprendizaje inherentes a las cuatro son diferentes. De hecho, en dos hay procesos de aprendizaje (largo plazo) mientras que en los dos restantes hay procesos psicofisiológicos (corto plazo).

La inhibición recíproca hace referencia al uso de algún elemento que sea incompatible con sentir ansiedad. Por ejemplo, una técnica de relajación o una respiración controlada. Aparece en la DS, pero no en la EPR.

Así, Van Egeren defendía que los estímulos pueden dejar de resultar ansiógenos o fóbicos a través de procesos de:

  • Habituación: cuando no existe inhibición recíproca, es decir, cuando no se pone en marcha una estrategia de relajación, puede ocurrir que en el corto plazo la persona se habitúe al estímulo ansiógeno. Esto no significa que, de volver a aparecer ese estímulo, la respuesta ansiógena no vaya a tener lugar. La habituación sucede en el corto plazo, y por eso es un proceso psicofisiológico, no de aprendizaje.
  • Inhibición recíproca: igualmente, en el corto plazo, se puede utilizar la inhibición recíproca para rebajar los niveles de ansiedad. No obstante, al igual que la habituación, no significa que cuando se vuelva a presentar ese estímulo la persona no vaya a sentir ansiedad.
  • Extinción: la extinción tiene lugar en el largo plazo y cuando no hay inhibición recíproca. En este caso, la persona está expuesta al estímulo ansiógeno sin poder llevar a cabo conductas de seguridad o de inhibición recíproca. Este es el proceso de aprendizaje de la EPR: exponer hasta conseguir extinguir.
  • Contracondicionamiento: tiene también efectos a largo plazo y, si funciona, en el largo plazo. Es el proceso de aprendizaje de la DS, como se ha mencionado ya.

¿La DS es pavloviana y la EPR operante?

Algunas personas tratan a su vez de diferenciar la desensibilización sistemática y la exposición argumentando que la primera es pavloviana y la segunda operante.

Cuando decimos que es pavloviana, hablamos de que la DS se ocupa de los estímulos condicionados. Un ejemplo de EC podría ser un coche, siendo la respuesta condicionada (RC) ansiedad ante un posible accidente. En este caso no hay ni refuerzos ni castigos que mantengan una conducta.

No obstante, la EPR también puede hacerse cargo de estímulos pavlovianos y no solo de los operantes. Es útil para los operantes porque en la EPR se trata de evitar cualquier conducta por parte de la persona que refuerce la ansiedad.

Por ejemplo, cuando una persona con fobia al autobús evita dicho método de transporte está reforzando la ansiedad que el autobús le genera. En la EPR, a grandes rasgos, se buscaría que la persona no huya ni evite el autobús; se busca que se suba, y que no se refuerce la conducta contraria.

La exposición, asimismo, puede asumir EC y RC. Se puede exponer, en el ejemplo anterior, a una persona a un coche, sin ningún tipo de inhibición recíproca o relajación, para que compruebe que ese accidente no tiene lugar.

Chica en el psicólogo

¿Qué técnica utilizo entonces?

La EPR es utilizada en diversos trastornos de ansiedad. En la actualidad, es la intervención conductual preferida para el tratamiento de las obsesiones y compulsiones del trastorno obsesivo-compulsivo. Se ha utilizado también en fobias específicas, como la agorafobia o la fobia social.

La DS, por otro lado, se ha propugnado evidentemente válida para el tratamiento de fobias o trastornos donde la ansiedad es un elemento importante, como los trastornos de alimentación, las disfunciones sexuales, el insomnio, el alcoholismo… También es recomendable para reducir el miedo y la tensión experimentada por algunos pacientes asmáticos frente a su crisis.

La DS es también de utilidad cuando la exposición en vivo o la EPR son problemáticas: un hombre cuyos niveles de ansiedad le impiden realizar la exposición (en cuyo caso las técnicas de relajación podrían ser adecuadas), o exposiciones de difícil aplicación como en una fobia a volar.

Algunos autores, por otro lado, entienden que la desensibilización sistemática también presenta proceso de extinción y no de contracondicionamiento. Estos sugieren que cualquier técnica que provoque que los sujetos se expongan a los estímulos temidos en ausencia de consecuencias aversivas sería tan efectiva como una DS para eliminar respuestas de miedo.