Tratamiento del trastorno bipolar

3 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica Sara Viruega
El litio es el fármaco estrella del tratamiento del trastorno bipolar. Fue el primer estabilizador del estado de ánimo descubierto y durante mucho tiempo ha sido el tratamiento de elección. Aún así, presenta ciertas limitaciones porque es un fármaco peligroso. ¡Conoce más en este artículo!

El trastorno bipolar es un trastorno neuropsiquiátrico complejo que requiere el manejo desde distintas perspectivas. Su tratamiento, en ocasiones, no es fácil y presenta un reto para muchos profesionales. Vamos a profundizar en este artículo en qué consiste el tratamiento del trastorno bipolar.

El trastorno bipolar también es llamado trastorno maníaco-depresivo o depresión maníaca. Es una enfermedad crónica y recurrente que combina episodios maníacos y episodios depresivos. Provoca, por tanto, cambios en el estado de ánimo que alternan altibajos emocionales:

  • Los episodios maníacos se caracterizan por un nivel de energía y de actividad muy elevados. Los pacientes presentan una alegría desmesurada, acompañada de exaltación, euforia y grandiosidad. Generalmente, aumenta la autoestima y disminuye la necesidad de dormir.
  • Sin embargo, en los episodios depresivos, los sentimientos son totalmente contrarios, con una fase depresiva de inmensa tristeza e ideas suicidas, incluso. Disminuye la energía y la motivación para las actividades cotidianas. Se pueden producir trastornos del sueño y/o del apetito, entre otros. Es la fase más difícil de controlar farmacológicamente.

Mujer con penas no curadas sintiendo dolor

El trastorno bipolar afecta al 1,6 % de la población mundial, aproximadamente. Supone una importante causa de discapacidad en adultos.

En ocasiones, es una enfermedad mal diagnosticada que presenta muchas dudas a los especialistas en cuanto a su manejo y su tratamiento. Existen varios tipos de trastorno bipolar, aunque, en ocasiones, no son fáciles de diferenciar y/o determinar:

  • Trastorno bipolar I: pacientes que han experimentado un episodio maníaco y un episodio depresivo.
  • Trastorno bipolar II: pacientes que han experimentado episodios depresivos y un episodio hipomaníaco, que no llega al extremo de la manía. Este tipo es más difícil de diagnosticar.
  • Ciclotimia: pacientes que han padecido varios episodios hipomaníacos y algún episodio depresivo, aunque no muy grave, durante aproximadamente dos años.
  • Trastorno bipolar inespecífico: trastornos que no entran en las clasificaciones anteriores. Suelen estar provocados por determinadas enfermedades o medicamentos.

Diferentes opciones de tratamiento

El tratamiento del trastorno bipolar, generalmente, combina una terapia farmacológica con la psicoterapia. Como hemos dicho, se trata de un trastorno complejo que requiere el manejo desde distintas perspectivas.

Tratamiento farmacológico del trastorno bipolar

De manera clásica, el tratamiento farmacológico del trastorno bipolar se ha basado en la utilización de:

  • Litio: es el fármaco estrella del tratamiento del trastorno bipolar. Fue el primer estabilizador del estado de ánimo descubierto. Durante mucho tiempo, ha sido el tratamiento de elección en estos trastornos. Aún así, presenta ciertas limitaciones porque, entre otras cosas:
    • Es un fármaco de estrecho margen terapéutico.
    • Tiene un alto riesgo de toxicidad.
    • Puede provocar graves efectos secundarios.
  • Carbamacepina: suele utilizarse como alternativa o como complemento del litio. No es eficaz en todos los tipos de trastornos bipolares y también presenta algunos efectos secundarios peligrosos, aunque no son muy frecuentes. Presenta interacciones con otros fármacos.
  • Ácido valproico o valproato: también se utiliza bastante en combinación con el litio, aunque tampoco es eficaz en todos los casos. Destaca su potencial teratógeno que limita su uso en mujeres en edad fértil con posibilidad de quedarse embarazadas.
  • Neurolépticos convencionales, como la clorpromazina: su uso, cada vez más, está siendo sustituido por neurolépticos atípicos. Estos presentan menos efectos adversos y tienen un perfil de acción más amplio.
  • Antidepresivos tricíclicos, como la imipramina: se utilizan casi siempre asociados a estabilizadores del estado de ánimo. Cada vez más, se están sustituyendo por antidepresivos que generan menos efectos adversos.

Como podemos ver, aunque los fármacos clásicos siguen siendo efectivos, es necesario ampliar el arsenal terapeútico utilizado en los tratamientos del trastorno bipolar. Hay que seguir estudiando otros fármacos que presenten mayor eficacia y menor riesgo de efectos secundarios.

De hecho, cada vez es más común la utilización de politerapia, combinando la acción de diferentes fármacos que se complementan entre sí. Generalmente, se combinan estabilizadores del estado de ánimo, como el litio o los antiepilépticos, con antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o el bupropión.

Pastilla blanca

Tratamiento no farmacológico

Así mismo, como hemos dicho, existen otros tratamientos no farmacológicos y técnicas que también son útiles en este trastorno, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes. Entre ellas, encontramos:

  • Terapia electroconvulsiva: se considera el tratamiento más eficaz en las fases agudas de la enfermedad, aunque su uso provoca rechazo en muchos profesionales. En ocasiones, provoca efectos no deseados en la memoria y presenta riesgos por el proceso de administración y la anestesia.
  • Psicoterapia: complementa el tratamiento farmacológico prolongando la estabilidad de los pacientes y disminuyendo los episodios agudos. Uno de los objetivos más importantes es mejorar el cumplimiento terapéutico, que es fundamental en el tratamiento de este trastorno.
  • Nuevas técnicas biofísicas, como la estimulación magnética transcraneal.
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