Tres trucos que hacen que un precio sea más atractivo

Edith Sánchez · 6 septiembre, 2016

Todos buscamos los mejores precios a la hora de comprar. Así, aunque el sentido común muchas veces nos advierte que lo barato sale caro, preferimos los productos o servicios que, a primera vista, tienen menor precio para nosotros.

Los expertos en marketing y los publicistas lo tienen claro: saben que muy poca gente se detiene a comprobar si lo que le están vendiendo en realidad tiene un valor adecuado y justo. A la mayoría de personas lo único que les importa es esa ilusión del precio atractivo para decidirse por un producto y así beneficiar, aparentemente, su bolsillo.

“El castillo de sus ilusiones se ha venido sin estrépito, sin dejar rastro, se ha esfumado como un sueño; y él ni siquiera se percata de que ha estado soñando”

–Fiódor Mijáilovich Dostoyevski–

A continuación os presentaremos tres trucos que usan los expertos en marketing para hacernos creer que vamos a adquirir determinado artículo a un precio favorable y reducido en comparación con otros.

Un truco muy efectivo: las televentas y el precio mágico

La voz en off anuncia las bondades del producto que aparece en la pantalla. Puede ser uno de esos gimnasios portátiles para lograr el cuerpo perfecto, la manguera que se enrolla fácilmente y se puede guardar en cualquier parte o el teléfono celular de última generación.

televenta

Cada uno de ellos representa una oferta tan espectacular, que no es posible dejar pasar. Es uno de los anzuelos que utilizan los expertos en ventas, con la que nos intentan seducir.

Cuando ya te han mostrado lo relacionado con el producto, la voz dice que la promoción del día consiste en que, además, puedes llevarte tres productos más por el mismo precio. A continuación aparece un listado con todos los números telefónicos en los que puedes adquirir esa “fabulosa” promoción, comprando con tu tarjeta de crédito.

Hasta aquí, todo parece normal. Pero si observas bien, te das cuenta de que en ningún momento la voz dice el precio de lo que vas a comprar. Ahí está la estrategia: convencerte de que vas a adquirir muchas cosas por el precio de una cuando aún no sabes su valor.

Se acabaron las cifras cerradas

Ahora las cosas ya no valen diez, veinte, treinta, cien, quinientos. A donde vayas, encontrarás artículos rotulados con precios de 9,99, y no de 10 por, ejemplo. La razón es muy sencilla: crear una sensación de economía para quien compra. Y si el número de la izquierda es el que disminuye, muchísimo mejor: será todavía más fuerte la idea de estar economizando.

En eso radica lo atractivo de estos precios. Piensa si entras a un supermercado y encuentras la siguiente promoción: antes 3,00, hoy 2,99, aparece en ti una sensación de “buena oportunidad”. Probablemente, las ventas de ese producto ese día serán mayores.

etiqueta

En los dos casos (cifra de la izquierda o de la derecha que disminuye) se trata de una estrategia muy utilizada por los expertos de ventas para que sus artículos tengan, en apariencia, un precio más atractivo. Todo un maquillaje que nos convence para comprar sin reflexionar sobre la calidad del producto, su valor real y si en verdad el precio es favorable.

El laberinto de los supermercados

A primera vista reina la confusión. Los pasillos no son tan cómodos. A un lado y otro ves estanterías con miles de productos. Los más baratos son difíciles de encontrar. Las promociones del día, sin embargo, casi que salen a recibirnos para que las llevemos. El afán hace que muchas personas elijan lo que está al alcance de la mano, con tal de llenar el carrito y salir de semejante pesadilla.

Lo que el consumidor suele obviar es que los productos que pone a mano el centro comercial no son más beneficiosos para el consumidor, sino los más rentables para el establecimiento. Así, encontramos junto a las bebidas las bolsas de patatas con una mayor rentabilidad o al revés, justo a las patatas o los snacks las bebidas de mayor rentabilidad. Así, el consumidor cogerá lo que tenga a mano y no se irá a la parte de las bebidas para comparar.

compras

Finalmente, en la sección de frutas, verduras y hortalizas los alimentos aparecen relucientes, brillantes, como si el mismo campesino hubiera traído los productos a los pocos minutos de recogerlos. Más que un espacio de ventas parece una galería de arte en la que, por supuesto, los precios merecen ser pagados.

Nadie se pregunta por qué una manzana tiene determinado precio, si al fin y al cabo se ve hermosa y hasta da lástima llevársela a la boca para comerla. De todas formas la compras y quedas satisfecho, aunque pagues más que en otro lado. En esta oportunidad el truco para hacer el precio más atractivo es destacar la estética del producto.