Tu resentimiento nunca más me hará sentir culpable - La Mente es Maravillosa

Tu resentimiento nunca más me hará sentir culpable

Fátima Servián Franco 11, Agosto 2016 en Psicología 1471 compartidos
mujer con corazon recortado

¿Quién no ha tenido alguna vez un sentimiento persistente de disgusto o enfado hacia alguien por considerarlo causante de cierta ofensa o daño sufrido? En otras palabras, ¿quién no ha sentido resentimiento? Ese sentimiento que enquistado y agravado puede acabar produciendo rencor.

Estas sensaciones pueden causar desde una ligera molestia temporal a un profundo malestar que puede dificultar o imposibilitar las relaciones con el ofensor. Es una venganza atenuada, que si quiere herir, no es precisamente para mortificar o perjudicar, sino para lograr el gusto de la satisfacción o el control sobre la situación o la persona que no se supo controlar.

El resentimiento es un veneno que me tomo yo, esperando que le haga daño al otro
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Cuando los filtros del resentimiento cambian la mirada

Este sentimiento posee uno de los filtros más poderosos de la mente humana. Cuando el resentimiento prima en nuestras emociones, solo nos fijaremos en los aspectos negativos de la persona a la que consideramos causante de nuestro dolor, sesgando lo positivo y haciendo hincapié en sus características perjudiciales.

El resentimiento actúa como un protector para nuestro dolor, devolviéndonos el control emocional que habíamos perdido, por lo tanto así debemos entender el resentimiento hacia nosotros cuando no hicimos las cosas que otras personas creían que deberíamos haber hecho. También nosotros hemos creído que los demás tenían que hacer las cosas a nuestro parecer, llegando a sentir ofensa o daño cuando no ha sido así.

mujer con mariposas en el cabello

La mirada reflexiva está en que el resentimiento es una consideración personal de lo que los demás nos hacen, y las consideraciones cambian dependiendo del prisma con el que las miremos. Solo al rechazar este estado emocional y a lo que le rodea podemos quedarnos con lo real de las personas y con lo positivo que nos han aportado, porque tan real es el daño causado como el bien hecho.

Para vivir alejados del conflicto hay que cambiar los filtros del resentimiento, debido a que no hay filtros más nocivos que los que cortejan a este estado emocional. Si tenemos que elegir algún filtro para mirar, que sea el del afecto, puede que desvirtúe igual, pero os aseguro que será más productivo y os hará sentir mejor tanto a vosotros como al que miréis.

¿Te hacen sentir culpable? Corta la manipulación

Provocar la culpa en otra persona para que se comporte como nosotros queremos es una forma de manipulación tan antigua como el origen de los tiempos. Culturalmente se nos ha enseñado que cuando “cometemos un error”, hay un castigo que cumplir y qué mejor manera de provocar la culpa en los demás que utilizando el resentimiento.

Al creer que la culpabilidad demanda un castigo u obligación de compensar a toda costa para reparar el mal que hayamos podido causarle a alguien, el ciclo emocional de la culpabilidad acaba convirtiéndose en un laberinto emocional. Este laberinto emocional hará fuerte a la persona que con su resentimiento nos provoca un sentimiento de culpa tan grande que, sin darnos cuenta y en poco tiempo, pasamos a estar expuestos a su manipulación.

Si nos sentimos culpables por actos que hayamos hecho o dejado de hacer, estaremos dejando de vivir nuestra vida con autenticidad. Estaremos viviendo en la distorsión de tener que, deber que, y posiblemente nuestra vida se convertirá en lo que otras personas quieran de nosotros, renunciando por el camino a nuestros propios intereses.

Mujer-culpando-a-otra

Obviamente todos cometemos errores de los cuales no estamos particularmente orgullosos, pero mirar al pasado constantemente recriminándonos por los mismos fallos supone un gasto de energía innecesario, que no nos reporta nada positivo.

Para dejar de sentirnos culpables bastará con tomar el control de nuestras vidas y de nuestros pensamientos, sin auto-juzgarnos desde los filtros del resentimiento y de la distorsión de lo que otras personas ven en nosotros, porque ya sabemos que esos filtros están desvirtuados.

El alma desordenada lleva en la culpa la pena
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Fátima Servián Franco

Psicóloga General Sanitaria. Profesora colaboradora en la Universidad Internacional de Valencia y directora del centro de Psicología, Renacer.

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