Un sueño posible (The Blind Side)

Carlos Rodríguez López · 28 febrero, 2015
 

Un sueño posible es una historia, basada en hechos reales, relata la vida de Michael Oher, un joven que no encuentra su sitio en la sociedad. Hijo de una drogadicta, pasa su adolescencia de hogar en hogar, de los que huye sistemáticamente.

Su mala racha termina cuando Leigh Anne Tuohy lo acoge en el seno de su familia. Así, la estabilidad que le produce este cambio le permitirá comenzar una brillante carrera como jugador profesional de fútbol americano.

“La generosidad hacia la persona necesitada enriquece tanto al que da como al que recibe”

Un sueño posible

Un sueño posible, todo puede hacerse realidad

John Lee Hancock (“Al encuentro de Mrs Banks”) dirige y firma este film basado en la novela “The Blind Side”, de Michael Lewis. La película  nos presenta una situación, por desgracia, muy común: un niño/adolescente sin tutela ni rumbo que reniega de toda la ayuda que se le ofrece.  No obstante, también es habitual encontrar detrás de cada una de estas historias a personas con una liberalidad y una bondad casi infinitas.

Por desgracia las acciones de los padres repercuten en sus hijos de manera inevitable e inmediata. En este caso la madre del protagonista es dogradicta, por lo que no está en condiciones de hacerse cargo de  su retoño. El adolescente, como es habitual, se siente confuso. Esta confusión es consecuencia directa del momento vital por el que está pasando (pubertad) y de la falta de una figura que le guíe en esa edad tan difusa.

“Un requisito previo para la empatía es prestarle atención a las personas que padecen dolor”

Un sueño posible

El largometraje centra la acción en la relación entre el chaval, Michael Oher, y Leigh Tuohy. Ellos son, sin duda, los protagonistas de esta historia, y sobre ellos recae el peso del mensaje que Hancock quiere transmitir al espectador. En primer lugar, el aprendizaje más importante que se puede extraer de “Un sueño posible” es, como el título en castellano señala, que cualquier sueño puede convertirse en realidad.

La generosidad es una virtud

El segundo mensaje que podemos extraer de la película tiene que ver con la generosidad. Tuohy, interpretada de forma excelente por Sandra Bullock, actúa con dadivosidad hacia este joven, al que se encuentra en la calle sin lugar alguno al que acudir.

Un sueño posible protagonista

Es a partir de ese momento, cuando el milagro empieza a tomar forma. Lo más importante, en esta y otras historias similares, es el  instante en el que una persona con mucho que ofrecer decide cuidar de un joven que, a pesar de su extraordinario talento, está perdido.

No es fácil acoger a una persona en el seno de una familia. Todo cambia. Horarios,  costumbres,  hábitos… cualquier actividad anterior a la entrada del nuevo miembro debe ser revisada y adaptada. Y eso es amor. Encajar la nueva rutina según las necesidades de la persona adoptada es una muestra de cariño inconmensurable.

Oher tiene unas cualidades inmejorables para prosperar en el mundo del fútbol americano profesional. Y su familia, su nueva familia, le anima y apoya con todas sus fuerzas. ¿Cuál es el resultado? Que Tuohy gane, varios años después, la Superbowl. Este ejemplo es aplicable a cualquier familia y a cualquier joven. Es fundamental que ayudemos a nuestros hijos a conocer cuáles son sus mejores cualidades e invitarles a que las desarrollen.

Con personas como Tuohy el mundo sólo puede mejorar. Estamos hablando de darlo todo para que una persona prospere. ¿A cambio de qué?

Pues, en el mejor de los casos, de una ración de buenos ratos y algo de cariño. Lo normal, en  cualquier relación entre hijos y padres, es que los progenitores coleccionen una serie de malos y buenos momentos, de desaires, de faltas de respeto y, a veces, de instantes en los que los padres se sienten orgullosos de sus vástagos.

Ahí está la grandeza de los que cuidan, de los que adoptan, de los que crían… de que dan mucho a cambio de nada.

The blind side