Eres una droga con efectos secundarios - La Mente es Maravillosa

Eres una droga con efectos secundarios

Andrea Pérez 2 octubre, 2016 en Emociones 4915 compartidos
pareja besándose

Hay quienes cuando pasan por nuestras vidas dejan una marca que es difícil de borrar. Son personas que, al igual que una droga, enganchan y te hacen experimentar sensaciones extraordinarias. Desde fuera, ajenas a su efecto, alteran nuestra química descontrolando todo el organismo.

En los sentimientos, al igual que en las adicciones, el placer suele ir unido a los efectos secundarios. La cabeza se pierde en la fantasía del detalle mientras que el cuerpo intenta encontrar una base firme donde sujetarse mientras lucha por no caerse.

La boca calla y se da argumentos a sí misma para convencerse de que todo continúa como antes. El cuerpo se viste con el disfraz de la normalidad intentado disimular el torbellino interno que la mirada es incapaz de ocultar.

La resaca de la emoción

Solamente con aparecer son capaces de desembocar una ola capaz de alterar un mar en calma. Pero la marejada lleva asociada una resaca que se desvanece poco a poco hasta volver a formar parte de aquella corriente de agua sosegada.

Mujer con barco en la espalda dejando pasar el tiempo

Toda acción lleva aparejada su acción contraria. Las emociones intensas y complejas afectan a la mente y al cuerpo desbarajustando su equilibrio y forzando movimientos cuyo único fin es volver a estabilizar aquello que los sentimientos han desnivelado.

Tras el desorden del impacto,  hay que esforzarse para volver a colocar todo aquello que quedó desordenado. Hay terremotos que pueden hacer temblar los edificios mejor construidos. Pero pese a los temblores, aguantan, como aquellos rascacielos en los que la cúspide se tambalea mientras la base permanece firme.

Perdí la razón para volver a encontrarla

Me asomé al precipicio con la intención de mirar y no caerme. Tenía atada a la razón y de un tirón y sin previo aviso se escapó por la ventana. Se fue sin preguntar y me dejó mirando el precipicio, la correa vacía y la ventana que aun permanecía abierta.

mujer con máscara de lobo

Volví a mirar al precipicio y, aunque seguía produciéndome vértigo, fui consciente de que mis pies continuaban tocando tierra. Cerré la ventana para que no se escapase lo que aun quedaba y al abrir la puerta para marcharme encontré a la razón, volviendo muy asustada. 

Y mirándome a los ojos la razón me preguntó: “¿quieres que me quede o quieres que me vaya?”. Le contesté fingiendo que conocía la respuesta mientras ella me escuchó aparentando que mi opinión realmente le importaba.

Eres el caos dentro de mi orden

Eres una droga con efectos secundarios. Eres la sustancia que me revoluciona, me sacude y me deja temblando durante días. Ese golpe que me aturde y niebla mi juicio dejándome a la merced de sentimientos que tienen rumbo propio.

Aquel que sin pretenderlo se cuela entre las rejas de una jaula -donde no estaba invitado-, para convertir en caos el orden aparte. Y bendito caos que por un instante te emociona y te desboca, recordándote aquello que creías olvidado.

La diversión está precisamente en esto, en el caos. En desordenar lo que estaba perfectamente colocado. En no ceñirse a lo previsto e improvisar en función del corazón.
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pareja abrazada con ternura

Sin embargo, lo que por la noche te seduce y consigue que por un instante solo pienses en ello, al día siguiente puede llegar a desorientarte. No existen drogas sin efectos secundarios. Efectos que solo el tiempo y las manos adecuadas consiguen hacerlos desaparecer.

Andrea Pérez

Psicóloga general sanitaria. Trabajo atendiendo a personas con discapacidad y enfermedad mental. Escribo para que los conocimientos lleguen a un público más amplio. En continuo reciclaje y aprendizaje.

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