Una persona y un robot: los nuevos amantes del futuro

Edith Sánchez · 7 mayo, 2018

La inteligencia artificial está alcanzando un desarrollo inusitado y su futuro es impredecible. Ya en días pasados, Facebook anunció que se vio en la obligación de desactivar un sistema que había creado, por una razón insólita: comenzó a pensar por sí solo. Sin que todavía sepan exactamente cómo, el sistema desarrolló un lenguaje propio.

Aunque este caso fue muy publicitado, no es el único que ha tenido lugar en los últimos años. Ya en el pasado otros desarrolladores habían detectado que algunas máquinas habían intentado realizar acciones por sí solas. La inteligencia artificial es precisamente eso, dotar a las máquinas de las herramientas para que puedan operar como un cerebro humano.

Cuando los ordenadores tomen el control, puede que no lo recuperemos. Sobreviviremos según su capricho. Con suerte, decidirán mantenernos como mascotas”.

-Marvin Misky)-

Entre tanto, la tecnología ya tiene la capacidad de crear robots para sustituir a los seres humanos en varias tareas. Están en pleno desarrollo los robots con apariencia humana que, por ejemplo, asisten a quienes sufren de parálisis y les ayudan a realizar algunas tareas.

Así mismo, en China ha causado sensación Xiaoice, un robot que representa a una chica de 16 años y que fue diseñado para hablar con la gente. A diferencia de los humanos, este robot no se cansa, ni se aburre y tiene un gran sentido del humor que jamás pierde. Por eso no son pocos los que se han declarado enamorados de ella. ¿Estaremos en el preludio de una nueva era hacia el futuro, en donde las máquinas y las personas formarán pareja?

Xiaoice chica robot

Un futuro insospechado

Todavía no sabemos hacia dónde nos está llevando la tecnología. Incluso los mismos creadores y desarrolladores no lo saben. Ignoramos si ya abrimos la caja de Pandora o si lo que hay en el futuro es simplemente un nuevo y curioso capítulo de la historia humana. Lo que sí está claro es que hay una tendencia a crear máquinas que se parezcan cada vez más a los humanos y que, eventualmente, los sustituyan.

Se espera la primera muñeca integralmente inteligente aparezca en los próximos años. Se tratará del primer “sexbot” en la historia. Será una muñeca sexual, pero estará dotada de inteligencia y de la capacidad para aprender del comportamiento de sus usuarios. Es decir, tendrá la habilidad para reprogramarse, con el objetivo de complacer a su propietario.

El dueño de estos “juguetes” podrá solicitarlos a medida, definiendo cuáles deben sus características físicas y también de personalidad. Los desarrolladores ya no hablan de robots en sentido estricto, sino que los están llamando “humanoides”. La relación entre humanos y máquinas está comenzando a trascender el plano del trabajo. En el futuro, sí o sí, formarán parejas.

Un ser humano y un robot inteligente

Esta será la nueva pareja del futuro: un ser humano y un robot o autómata inteligente. Los expertos en el tema dicen que para 2050 esto será una realidad habitual. Por fin se hará realidad el sueño de quienes tiene dificultades para aceptar que las relaciones humanas están terrible y maravillosamente envueltas en el conflicto. Ahora contarán con algo, o alguien, que haga, piense y sienta exactamente lo que ellos quieren.

En estas condiciones, es probable que comience a desaparecer el concepto de “empatía”. En un futuro será una opción real programar a un humanoide para que nos entienda, sin necesidad de pasar por los avatares de una comunicación imperfecta.

Las muñecas sexuales (y en futuro próximo los muñecos también) estarán listos para, por ejemplo, aceptar que su dueño los golpee, si eso les causa placer. No habrá demandas judiciales por ello. El usuario puede preferir que su humanoide no sea un adulto, sino un niño. Así hará realidad sus fantasías pederastas sin caer en consecuencias legales. Todavía no se sabe si una de esas máquinas tendrá la capacidad de dar una sorpresa, como la que llevó a Mark Zuckerberg y a su equipo de Facebook a desconectar un sistema.

Actualmente ya se comercializan los “sexbots”, pero lo que nos espera en el futuro no tiene precedente. Nunca antes se había creado una máquina tan parecida al ser humano.

Las controversias no se han hecho esperar, pero todos sabemos que hay una ley ineludible en materia de ciencia: la tecnología jamás tiene vuelta atrás. El futuro no se ve claro. No se sabe cómo alterará todo esto las relaciones humanas, pero sí se tiene conciencia de que el mundo jamás volverá a ser el mismo. Por ahora, todo son preguntas.