Vacaciones emocionales: tan necesarias y olvidadas

27 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
La intensidad emocional sostenida en el tiempo y especialmente cuando es de valencia negativa resulta abrumadora. De ahí que todos, de vez en cuando, necesitemos unas vacaciones emocionales.

Cuando hacemos un gran esfuerzo físico, el cuerpo se agota. Cuando trabajamos en exceso, la mente pide descanso. Y lo mismo sucede con las emociones. Sentir en exceso y de una forma continuada también consume nuestra energía, nos desgasta y erosiona la salud a todos los niveles. Por ello, es tan necesario tomarse unas vacaciones emocionales de vez en cuando.

Las vivencias cotidianas y especialmente las relaciones interpersonales pueden resultar muy exigentes a nivel emocional. El estrés, la ansiedad, la ira, la tristeza y un sinfín de estados emocionales mal gestionados pueden terminar atentando cada día contra nuestro bienestar.

A diferencia de las vacaciones convencionales, las vacaciones emocionales no están tan extendidas. Por ello, queremos contarte los múltiples beneficios que puedes obtener de los mismos.

Chica estresada con los ojos cerrados

Sentir también puede agotarnos

Por lo general, percibimos las emociones simplemente como un río de curso natural que forma parte de nuestro ciclo vital: nos erosione más o menos, poco tenemos que hacer contra la fuerza de su caudal.

No nos cuestionamos los recursos energéticos que consumen, no nos percatamos de que estamos llegando a nuestro límite ni nos preguntamos qué podemos hacer al respecto. Sin embargo, son muchas las situaciones que pueden ponernos en peligro.

Sentirnos atrapados en un empleo que no nos gusta, estar en conflicto constante con nuestros hijos o tener una relación de pareja disfuncional son algunas de las vivencias que pueden agotarnos emocionalmente. Lidiar con la ansiedad, con la incertidumbre o con la decepción a diario es extenuante. Permanecer en una constante montaña rusa emocional puede causarnos verdadero daño.

Estas consecuencias negativas pueden ser muy diversas. Problemas para conciliar y mantener el sueño, dificultades de atención o concentración, hipersensibilidad, irritabilidad extrema, malestares somáticos… Todos estos pueden ser signos de que ha llegado el momento de tomarnos unas vacaciones emocionales.

¿Qué son las vacaciones emocionales?

A pesar de lo que pueda parecer por el nombre que se le ha otorgado, para llevar a cabo unas vacaciones emocionales no es necesario viajar. Ni siquiera es necesario salir de tu propia casa. Se trata, más que nada, de un cambio de hábitos y de actitudes. Se trata de desconectar por un tiempo de las exigencias emocionales que veníamos cargando.

Si nunca has tomado este tipo de descansos emocionales, quizás no sepas ni por donde comenzar. Por ello, te proponemos algunas pautas que te harán más sencilla la tarea de cuidarte internamente.

  • Intenta no dejar asuntos pendientes. Antes de comenzar tu descanso, tu viaje interior, es necesario cortar los lastres que te incomodan (tanto a nivel laboral como personal) para que no haya nada que te inquiete o te perturbe durante este periodo. Asegúrate de que podrás disponer de tiempo de calidad para ti mismo, para dedicarte íntegramente a ti.
  • Cambia tus rutinas. Incluso en casa, puedes ingeniártelas para salir de lo familiar, conocido o rutinario. Por ello, evita seguir los mismos horarios y actividades que venías manteniendo. No acudas a los mismos sitios ni frecuentes a las mismas personas, se trata de realizar una especie de ruptura mental con lo que constituye tu actividad cotidiana normal.
  • En relación a lo anterior, trata de probar cosas nuevas. Introduce nuevas recetas en tu alimentación, experimenta con hobbies o aficiones diferentes; pero, sobre todo, cambia interiormente. Analiza las actitudes o conductas que te gustaría modificar o mejorar y comienza a hacerlo. Aprende a respirar, a estar contigo y a atenderte. Cuídate física, mental y emocionalmente durante estos días.
  • Revisa tus emociones. Este es el momento ideal para analizar cuáles suelen ser tus emociones predominantes y de dónde provienen. Si estas no te agradan, aprovecha este periodo para tomar perspectiva y modificar lo que sea necesario en tu vida para estabilizarte emocionalmente.
Mujer con los ojos cerrados pensando en el autocontrol emocional de la ansiedad

Las vacaciones emocionales: un descanso necesario

Las vacaciones emocionales son realmente necesarias porque nos permiten detenernos y mirar hacia adentro. Nos dan la oportunidad de reconectar con nosotros mismos y preguntarnos qué está bien y mal en nuestra vida. Son un espacio de calma, introspección y trabajo personal del que salimos reforzados, recargados y con una nueva perspectiva.

A veces, la vorágine de prisas y obligaciones cotidianas nos hacen pasar por alto nuestras necesidades más profundas. Así, dedica este tiempo a escucharte y a tomar las decisiones que más te beneficien. La salud emocional es imprescindible para lograr una vida plena en todos los ámbitos, aprendamos a cuidarla.

  • Serrano, M. D. L. P., Moreno, M. P., & Vázquez, J. M. (2004). Agotamiento emocional: escala burnout adaptada para mujeres trabajadoras en la costura industrial. Investigación en salud6(2), 91-96.
  • Moshe, M. (2014). " Estoy en un descanso...": La contribución de tomar un descanso para el afrontamiento emocional. Revista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpos, Emociones y Sociedad (RELACES)6(16), 66-73.