El valor de la templanza como clave de bienestar psicológico

La templanza es una virtud humana fundamental. Nos permite mantenernos calmados y centrados en días de tormenta. Es poner los pensamientos, emociones y conductas a nuestro favor en cualquier circunstancia y contexto.
El valor de la templanza como clave de bienestar psicológico
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 10 septiembre, 2021.

Última actualización: 10 septiembre, 2021

Hay virtudes y fortalezas humanas que todos deberíamos desarrollar mucho más. La templanza, entendida como la capacidad de autocontrol y autorregulación de uno mismo ante los devenires de la vida, es un punto cardinal del bienestar. Es esa brújula interna que nos guía para hallar la calma en mitad de la tormenta, ese enclave psicológico que permite gestionar el estrés, el miedo o la angustia.

Decía Santo Tomás que la templanza es una disposición de la mente que contiene los impulsos. Para Aristóteles, gran analista del alma, era el componente que debía acompañar a la inteligencia. Esta dimensión, a veces olvidada por el mundo de la psicología, pero muy explorada por la filosofía, contienen valiosas herramientas humanas que vale la pena promover.

En tiempos de cambios, incertidumbres y presiones constantes, es bueno tener un amarre interior. Mantenernos templados va más allá de ser moderados o de contener determinadas reacciones. Es, por encima de todo, una perspectiva, un enfoque de bienestar tan interesante como válido.

“No hay diferencia entre conocimiento y templanza; porque quien sabe lo que es bueno y lo abraza, quien sabe lo que es malo y lo evita, es culto y templado”.

-Sócrates-

Mujer pensando en aprender a desarrollar la templanza

La templanza psicológica, ¿en qué consiste?

La templanza es un campo de interés muy reciente en la psicología. Los primeros en hablar de esta dimensión fueron Martin Seligman y Christopher Peterson en el 2004. Fue en su ya clásico Manual de Virtudes y Fortalezas del Carácter donde incluyeron, entre el conjunto de seis virtudes, a la templanza.

Con anterioridad, destaca sobre todo el enfoque que había aportado Aristóteles, al vincular esta dimensión con la prudencia, la justicia y el valor. Rasgos de carácter todos ellos que conformaban la muestra ineludible de inteligencia en la persona. Asimismo, cabe señalar que los filósofos medievales veían en la templanza a la genitrix virtutum (la madre de todas las virtudes).

La trascendencia de este término es más importante de lo que pensamos. Al fin y al cabo, la persona templada demuestra un talento ineludible para manejar la complejidad de la vida. Y eso es algo a lo que todos nos gustaría aspirar. Es poder afrontar las cosas desde el sosiego, pero manteniendo abierta la perspicacia. Es controlar el impulso, pero sin perder la sensibilidad.

Sabiendo todo esto, comprendemos por qué la psicología muestra ahora mismo un interés particular en esta área. Desarrollarla puede ser clave para el bienestar cotidiano. Veamos algunas razones.

La templanza como mediadora en nuestras relaciones

Hace solo unas semanas, la revista Frontiers in Psychology publicaba una investigación realizada por cinco universidades de gran prestigio internacional. ¿La finalidad? Demostrar que, en la actualidad, desarrollar la templanza en las personas debe ser un área más de intervención psicológica.

Uno de sus beneficios es poder habilitarnos en mejores competencias en las relaciones sociales y afectivas. La templanza es una virtud humana que se constituye por una serie de componentes muy concretos:

  • La capacidad para perdonar. La persona templada es aquella que sabe restar rencores mediante el perdón para avanzar de manera serena, libre de odios, resquemores y astillas internas.
  • La humildad que reviste la templanza. Así es, el enfoque humilde es aquel que no se vale de artificios para relacionarse. Según nos explica el autor de este trabajo, el doctor Whortington, la humildad es ese aceite que engrasa nuestras relaciones sociales y que las facilita. Ser humilde aporta armonía a todo vínculo.

Si la templanza es mediadora en nuestras relaciones, se debe también al ejercicio de la paciencia. Esa actitud para vivir en el aquí y ahora, orientando la mirada y el corazón hacia lo que es relevante en cada circunstancia, es clave de bienestar.

Dominar el arte de la paciencia nos permitiría, además, amortiguar el peso del estrés y la picazón de “lo quiero ya”, lo que nos permitirá fluir de manera más gratificante en nuestras relaciones.

La mente templada, el enfoque guiado por el autocontrol

¿Por qué es tan importante el autocontrol para el bienestar psicológico? Por varias razones. La primera y más evidente, para no arrepentirnos de cada cosa que hacemos. La segunda, para vivir en armonía en nuestro entorno y en cada situación, adaptándonos mejor a cada circunstancia.

Pensemos en ello. La persona con una adecuada templanza es aquella que logra regular sus emociones e impulsos para promover comportamientos más eficaces. Es poder disciplinar la mente para conquistar con solvencia todo objetivo propuesto. ¿Quién no desearía algo así?

Mujer con una luz en la mente y los ojos cerrados pensando en la templanza

Templanza, la mejor aliada de la inteligencia

A pesar de que la templanza formó parte de ese manual de virtudes humanas definido por Seligman (exponente de la psicología positiva) esta dimensión se integra también en otro enfoque. Hablamos de la llamada Second Wave o segunda ola de la psicología positiva.

Se trata de una perspectiva iniciada por los psicólogos Itai Ivtzan, Tim Lomas y Kate Hefferon que nos abren un nuevo enfoque, una nueva visión para recordarnos algo evidente. La vida tiene partes muy oscuras y no siempre podemos huir de ellas. En ocasiones, estamos obligados a transitar por túneles oscuros, por hondonadas y caminos tortuosos.

La templanza es una gran compañera en esos días de penumbra. Es la mejor aliada de la inteligencia porque le otorga serenidad, perspectiva y calma. Mesura para decidir mejor. Claridad para atisbar mejor las cosas. Luz para guiarse sin prisas. Autocontrol para dominar impulsos, emociones y frustraciones.

Empecemos hoy mismo a desarrollarla, a hacer de la templanza nuestra mejor virtud.

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  • Collins, D., McAnnally-Linz, R., and Rosa, R. C. (2020). The Joy of Humility: The Beginning and End of Virtues. United States: Baylor University Press.
  • Ivtzan, I., Lomas, T., Hefferon, K., and Worth, P. (2016). Second Wave Positive Psychology: Embracing the Dark Side of Life. United Kingdom: Routledge.
  • Worthington EL Jr and van Zyl LE (2021) The Future of Evidence-Based Temperance Interventions. Front. Psychol. 12:707598