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Ve y hazlo

José Maria Tabares 19 enero, 2014 en Emociones 0 compartidos


Nuestra vida se puede resumir de una forma muy sencilla. Esta trata básicamente en una constante toma de decisiones que repercutirán en nuestras próximas acciones futuras. Habrá algunas que nos equivoquemos, y otra que obviamente acertemos. Pero de una forma u otra, las tenemos que tomar, ya que si no, nuestra vida sería monótona y aburrida.

¿Quién no se ha visto en la tesitura de elegir entre dos opciones que aunque sean opuestas entre sí, son beneficiosas para nosotros? Dejar nuestros amigos y familia por un empleo en otro país, saber decir que no ante una situación conflictiva entre dos amigos, e incluso romper con nuestra pareja cuando ya no sentimos lo mismo por ella…. Todas estas son situaciones difíciles donde habrá que tomar una decisión. Pero en definitiva, de esto trata básicamente nuestro día a día.

¿Eres una persona indecisa que te cuesta tomar decisiones? Pues si es así, a continuación os daremos una serie de consejos para que les sea más fácil tomarlas.

El no siempre estará ahí

Imaginen que por lo que sea tienen que tomar una decisión de cualquier índole. Y mientras tanto, ustedes piensan si deberían hacerlo así o asá, en este momento o mejor en otro, de esta forma o la otra… Como dijo Sófocles, “las decisiones rápidas, son decisiones inseguras”, pero hasta cierto punto. Y es que si solo estamos pensando en el mero hecho de si dar el paso o no, pues seguro que a la larga caeremos en el no.

Pero recuerda que la respuesta del NO siempre estará ahí. Es decir, si al final deciden no pasar a la acción, pues es normal que no consigan nada de lo que se propongan. Pero si por el otro lado, deciden actuar, pues la respuesta pueden ser dos. O NO (negativo)… o incluso (positivo). Así que confía un poco más en tus posibilidades y quizás te lleves una sorpresa.

A la siguiente vez será mucho más fácil

A mi gusto, esto de tomar decisiones es como montar en bici. Una vez que te hayas acostumbrado a ello, pues la siguiente vez te será mucho más fácil hacerlo y no se te olvidará. Recuerdo que de pequeño me daba mucha vergüenza llamar a alguien por teléfono. Me temblaba la voz y las piernas cada vez que me ponía los auriculares en el oído y escuchaba el tono (tonto de mi por cierto). Pero una vez que me acostumbré a ello, ya es algo cotidiano en mí, y no me cuesta tanto trabajo hacerlo.

Pues este ejemplo que acabo de exponer yo es extrapolable a cualquier ámbito de nuestra rutina, sea desde algo sin importancia, a algo que puede cambiar nuestras vidas. Simplemente hay que superarse para quitarse el miedo de tomar una decisión. Ten seguro que a la siguiente vez te será un poco más fácil hacerlo y así sucesivamente.

¿Y qué conseguiremos también con todo esto? Pues convertirnos en personas que tienen pleno control de sus vidas con la subida de autoestima que esto supone. ¡Y es que en esto de tomar decisiones en la vida son todo ventajas!

Foto por cortesía de Christopher Saß

José Maria Tabares

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