Voy a quedar conmigo para darme una oportunidad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 22 febrero, 2018
Gema Sánchez Cuevas · 22 febrero, 2018

Estoy cansada de ser la última persona en mirar por mí. Aquella que está para todos, pero nunca para sí misma. Quien piensa que molesta a los demás si dice lo que ellos no esperan escuchar. Quiero terminar con esto ya. He decidido que voy a darme una oportunidad.

Quiero acabar con todas esas preocupaciones que me hacen ser quien no soy. Esas que nacen del intento de no molestar a quien me rodea, pero que de algún modo ocultan mi verdadera identidad. Y también del sentimiento de culpa colateral, ese que me acompaña cada vez que pienso que esperaban algo más de mí los demás.

Deseo retirarme este disfraz, esta máscara bajo la que yace mi verdadera identidad. No quiero estar más a la sombra ni ser la que siempre está de acuerdo con todo si realmente no es así. Voy a quedar conmigo para darme una oportunidad.

“Hasta que no te valores a ti mismo, no valorarás tu tiempo. Hasta que no valores tu tiempo, no harás nada con él”.

-M. Scott Peck-

Quererme para priorizarme

A partir de ahora voy a comenzar a quererme. Aunque bien es cierto que no es algo sencillo, ya que mi tendencia es criticarme y culparme por casi todo. Lo haré poco a poco, sin prisa, pero sin pausa, y lo más importante, de verdad.

“Te has criticado a ti mismo durante años, y no ha funcionado. Prueba a halagarte y observa qué ocurre”.

-Louise L. Hay-

Mujer con los brazos hacia arriba

Cada día, en lugar de castigarme con todo aquello que he hecho mal, voy a felicitarme por todo lo que consiga, además de por conservar y disfrutar de todo aquello que simplemente me hace bien. Se trata de cambiar la perspectiva y observarme de otro modo, ese desde el que me siento orgullosa de mi misma. Quizás tenga poca práctica y me cueste lo suyo, pero si nunca empiezo difícilmente llegaré a valorarme y así, es imposible que sea capaz de darme prioridad.

Otra cosa que haré será aceptarme. Así es. Me daré permiso para ser esa persona que se cobija en mi interior, esa que hasta ahora sentía pánico por salir y por sentirse rechazada. Me mostraré tal y como soy. Y lo haré no solo para mí, sino para todo el mundo. Seré la misma persona sola que acompañada.

Además, la promesa más importante que me haré será priorizarme, es decir, preguntarme en todo tipo de situaciones cómo me encuentro y qué quiero y en base a ello decidir. No como hasta ahora que, si me preguntaba, era para saber cómo se encontraban los demás y qué querían, para luego actuar en consecuencia.

He decidido que voy darme una oportunidad: ser yo misma; libre y sin máscaras.

Me merezco ser feliz

Si hay algo que me merezco y que hasta ahora siempre me he negado es ser feliz. Por eso, voy a darme una oportunidad. Voy a quedar conmigo para mirarme profundamente a los ojos, de manera que lo que haga empiece a estar alineado con mis deseos o necesidades. Así es, voy a sincerarme, cogerme de la mano y no soltarme nunca más. Quiero ser mi compañía, mi sostén y mi cobijo.

“Cuando crees realmente en ti mismo, no hay nada que esté fuera del alcance de tus posibilidades”.

-Wayne Dyer-

Me perdonaré todas aquellas veces que me dejé para el final o que ni siquiera me tuve en cuenta. Y esas otras en las que, aun sabiendo lo que quería, me traicioné. Porque una condición necesaria para ser feliz es estar en paz conmigo misma, libre de culpas, rechazos y castigos.

Mujer haciendo un corazón con sus manos mientras piensa "Voy a darme una oportunidad"

Una vez que me haya reconciliado conmigo misma, que me sienta auténtica y con el valor suficiente para mostrarme tal y como soy, comenzaré a construir mi felicidad. Así es. Porque si algo he aprendido es que este maravilloso sentimiento no va a venir a llamar a mi puerta, sino que hay que adoptarlo como actitud ante la vida. Y para ello, además de quererme y priorizarme es fundamental apreciar las cosas sencillas, esas que están ahí y que la mayoría de las veces pasan desapercibidas.

“La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”.

-Pablo Neruda-

Ahora bien, al igual que me permitiré ser feliz, también me permitiré estar triste. Abrazar cualquier tipo de emoción que sienta me ayudará también a entenderme y por supuesto, a que los demás lo hagan. Porque si me doy una oportunidad, en el fondo también se la estoy dando a los demás.