Yo soy yo, mi circunstancia y mis decisiones me definen - La Mente es Maravillosa

Yo soy yo, mi circunstancia y mis decisiones me definen

Cristina Medina Gomez 17 marzo, 2016 en Emociones 4808 compartidos
Hombre eligiendo entre dos caminos circunstancia

El título de este artículo es un guiño a la célebre cita del filósofo español, José Ortega y Gasset: de manera muy resumida, él pensaba que la unión del “yo” y la circunstancia era indisoluble, que era imposible entender al uno sin el otro. Así, en buena medida el producto de nuestras decisiones está condicionado por nosotros o nuestra parte más estable, pero también por las particularidades del momento y el lugar.

Por esta razón, cuando el filósofo afirmaba eso de ” Yo soy yo y mi circunstancia; si no la salvo a ella, no me salvo yo” hacía referencia a la fuerza de dicha unión, la que existe entre quién somos y lo que nos rodea. Es decir, a nuestro propio hábitat en el que encontramos limitaciones y libertades y en el que se nos permite decidir entre diferentes opciones para seguir adelante.

“Yo no compito con nadie. Yo corro en mi propia carrera. No tengo ningún deseo de jugar a ser mejor que nadie, de ninguna manera, forma o estilo. Solamente aspiro a mejorar, a ser mejor de lo que era antes. Así soy yo. Y soy libre”

-Mónica Fuentes Postigo-

Circum-stancia: ‘lo que está alrededor’

Justamente la palabra circunstancia recoge un marco mucho más amplio del que pensamos: la familia, la sociedad, la cultura, un cuerpo determinado con sus características físicas y psicológicas, la personalidad y el carácter, etc. El “yo” se forma al entender su circunstancia y al darle una explicación unida a la de los demás.

Mujer disfrutando de la vista de Paris con un vaso de café en la mano

Esta circunstancia es flexible y moldeable en muchos aspectos: una vez que aceptamos lo que está a alrededor, se nos da la libertad de enfocar las decisiones hacia un presente que nos llene y un futuro que nos enriquezca. ¿Seré feliz si lo hago así y no así? ¿Qué hubiera pasado si no lo hubiera hecho cómo lo hice?

De esta manera, nuestras experiencias se van configurando y nuestra acciones giran hacia los intereses, deseos y sueños que tenemos. En ese momento, la circunstancia y las decisiones nos definen y nos sitúan ante el mundo y respecto a los demás.

Lo positivo y negativo de la circunstancia

Las circunstancias no son perfectas y no siempre nos rodea el ambiente propicio para que todo salga como nos gustaría: a veces nos toca tener que decidir con millones de adversidades en contra y otras parece que todo fluye y que la decisión es clara. Sin embargo, en cualquiera de los dos casos, acabaremos decidiendo y salvando a la propia circunstancia.

En este sentido, sabemos que tenemos momentos buenos y malos y que son igualmente necesarios para que sintamos estabilidad: es beneficioso recordar que la alegría y la tristeza viajan en el mismo tren. Aún cuando el miedo o la tristeza nos bloquean y nos dificultan el movimiento, estamos obligados a seguir: incluso no decidir, es tomar una decisión.

Decisión es también no tomarla

Cualquier situación, etapa o momento que vivimos implica decisiones y somos de su producto: desde tomar un café a media tarde hasta la hora a la que ponemos el despertador para levantarnos. Estas parecen acciones insignificantes y, sin embargo, pueden marcarnos el resto del día.

Huellas de una persona en la arena

Con las decisiones que creemos importantes ocurre lo mismo: no es bueno alargar el momento de tomarlas, sino que es adecuado hacerse las preguntas oportunas, darse las respuestas necesarias y ser valientes para afrontarlas: aceptar las responsabilidades y saber escucharse son dos claves importantes.

Solamente cuando tengamos claras las metas y sepamos que queremos ir a por ellas estaremos seguros de que nadie tomará la decisión en nuestro lugar: podremos equivocarnos y está bien hacerlo, pero nos quedará la satisfacción de ser dueños de esas equivocaciones. En cierta manera, lo bonito tiene que ver con la ausencia de un guión que señale la dirección correcta.

Cristina Medina Gomez

Teóricamente filóloga y esencialmente humana, por lo que siempre busco encontrar en las palabras la manera de conocerme y, por qué no, de conocernos: a veces escribir no es brindar belleza, es hallar moldes emocionales que nos unan a los demás.

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