3 señales que la violencia psicológica deja en el cuerpo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 28 abril, 2018
Edith Sánchez · 28 abril, 2018

La violencia psicológica también deja huellas en el cuerpo, no solo en el plano mental. Prueba de ello la gran cantidad de enfermedades que la ciencia no ha logrado tratar y curar del todo, ya que obedecen a causas o son ecos que no se eliminan con algún compuesto que vendan en las farmacias.

Aunque sabemos que el cuerpo y la mente conforman una unidad, en la práctica tendemos a verlos como algo separado. Sin embargo, todo lo que afecta las emociones también transforma al organismo. Y un hecho o situación tan impactante como la violencia psicológica no podía se excepción.

Existe un mito muy extendido, por desgracia, que afirma que la violencia psicológica es menos importante y con consecuencias menos profundas que la física. Sin embargo, no es así. Lastima igual o más, y a veces deja huellas en el organismo similares a las que dejaría un golpe. Enseguida hablaremos de tres de esas señales más importantes que la violencia psicológica deja en el cuerpo.

Tú mismo, tanto como cualquiera en el universo entero, mereces tu amor y afecto”.

-Buda-

1. Gastritis emotiva o nerviosa, una señal de violencia psicológica

Digamos primero que la gastritis es la inflamación de la mucosa gástrica, es decir, de aquella capa que recubre el estómago por dentro. Los principales síntomas de este problema de salud son el dolor agudo en la zona abdominal, una sensación de ardor en el vientre y mucha acidez estomacal. Tales síntomas pueden resultar incapacitantes.

hombre con dolor de estómago debido a la violencia psicológica

Al mismo tiempo, este tipo de gastritis está acompañada por algunos síntomas emocionales. Los más visibles son inquietud o preocupación, estrés, nerviosismo y tensión. La principal causa de este problema es precisamente la ansiedad, con sus múltiples características.

La gastritis emotiva o nerviosa es en muchos casos una huella física de la violencia psicológica que la misma persona se inflige (autoinfligida). Hay una autoexigencia muy alta y eso conduce a una constante tensión emocional. Esto desencadena un episodio de estrés y, con el tiempo, conduce a la ansiedad. El afectado no escucha lo que dice su cuerpo. Se agrede y daña a sí mismo, muchas veces sin darse cuenta.

2. Hipertensión

La hipertensión es otra de esas consecuencias que se pueden derivar de la violencia psicológica. El ser humano viene filogenéticamente preparado para reaccionar ante las situaciones de peligro. Tanto su cuerpo, como su mente, responden a tal peligro desencadenando reacciones que buscan la preservación de la vida.

hipertensión causada por la violencia psicológica

La presión arterial se eleva cuando hay una señal de peligro y el cuerpo debe prepararse para la defensa o la huida. Cuando el peligro desaparece, la tensión vuelve a su ritmo normal. Si el peligro está en la mente, entonces se experimenta una situación de riesgo constante, que, a su vez, hace que la persona mantenga una tensión alta para poder mantenerse alerta.

Quienes se sienten atacados o menospreciados constantemente tienden a desarrollar hipertensión. En otras palabras, permanecen en una posición defensiva frente a la violencia psicológica que se ejerce sobre ellos. Es usual que se trate de personas que están en entornos altamente conflictivos y, muchas veces, peligrosos para su integridad.

3. Derrames oculares

Los derrames oculares son esas hemorragias que a veces aparecen en la parte blanca del ojo (esclerótica). Lo usual es que este tipo de hemorragias no produzcan básicamente ningún síntoma. No duelen, no afectan la visión ni tampoco ocasionan molestias en el ojo. Simplemente aparecen un día cualquiera y luego se van desvaneciendo. La ciencia ignora la causa por la que esto se produce. Sin embargo, hay muchas hipótesis al respecto.

Desde el punto de vista psicosomático, el derrame ocular puede hablar de violencia psicológica. Puede interpretarse como un golpe emocional que se recibió en la cara, pero cuyas causas y consecuencias decidieron reprimirse. En otras palabras, el cuerpo reacciona como si efectivamente hubiera recibido un golpe en el rostro, aunque este no haya sido físico.

derrame ocular producido por la violencia psicológica

Así mismo, el derrame ocular se puede interpretar como una herida por aquello que se vio o se ve. No necesariamente de manera física. Es una forma que tiene la mente de expresar, a través del cuerpo, que sufre por el panorama que contempla. Esto se da en condiciones de violencia psicológica.

Desafortunadamente, muchas veces no se le da a la salud emocional la misma importancia que se le otorga a la salud física, como si fueran dos ámbitos independientes y de relevancia muy distinta. Esto es un grave error. Las experiencias negativas, como la violencia psicológica, no solo llevan a enfermedades físicas sino que incluso pueden conducir a la muerte. En este sentido, cuidar nuestro mundo interno es preservar nuestra vida.