4 recomendaciones para estudiar mejor y fortalecer tu aprendizaje

Fátima Servián Franco · 14 agosto, 2017

¿Cómo aprendimos a montar en bici? Probablemente alguien nos dio algunos consejos y luego practicamos solos. Podemos aprender a estudiar mejor de una forma muy parecida. Nadie nace sabiendo estudiar o al menos todo el mundo puede mejorar “la forma de estudiar con la que nace”. Necesitamos aprender una serie de técnicas de estudio y luego ponerlas en práctica para desarrollar buenos hábitos de aprendizaje. Para aprender mejor sí, para optimizar el tiempo también.

Las técnicas de estudio son unas herramientas imprescindibles a la hora de alcanzar un aprendizaje significativo, ya que nos ayudan a comprender, retener y asimilar los contenidos. Sin embargo, son pocos los estudiantes que las dominan. Muchos optan por la memorización de última hora, lo que provoca que los resultados no siempre sean los esperados y el olvido para lo aprendido no tarde en aparecer.

Estudiar de memoria no nos asegura resultados muy prometedores. Por suerte, existen muchas otras técnicas de estudio más divertidas y dinámicas que nos ayudarán a estudiar mejor y además, pueden mejorar nuestros resultados y rendimiento.

Algunas técnicas para estudiar mejor

Realizar apuntes es una de las técnicas de estudio más extendidas. Se trata de resumir lo más destacado con nuestras propias palabras para así recordarlo más fácilmente. En la mayoría de las ocasiones, la clave es ser capaz de resumir el contenido al máximo, pero sin dejar fuera ningún dato clave. La otra clave para un buen resumen es que en este queden bien señalada la relación entre los conceptos principales.

Mujer cansada de estudiar para una oposición

En ocasiones es difícil asimilar la teoría de algunas materias de estudio. Sin embargo, realizar ejercicios y casos prácticos puede ayudarnos a visualizar la teoría y a que asimilemos los conocimientos de manera más sencilla. Esto es especialmente útil en asignaturas como Matemáticas, Física, Derecho y en general en todas aquellas que involucren problemas y/o números.

Por tanto, puede ser una buena idea realizar casos prácticos a la vez que estudiamos la teoría. De esta manera podremos comprender mejor su aplicación y lo que realmente nos están trasmitiendo todas esas letras.

Otra de las técnicas para estudiar mejor que podemos realizar, en este caso en grupo es el brainstorming. Consiste en una reunión de un grupo de personas que realiza una lluvia de ideas sobre un determinado tema. El brainstorming puede ser especialmente útil a la hora de realizar trabajos en grupo, para así considerar diferentes ideas y perspectivas. Sin embargo, también puede ser útil para estudiar de cara a un examen para así resolver dudas y llegar al fondo de la materia.

Muchas de estas técnicas de estudio no son nuevas, sino que son de sobra conocidas por estudiantes. Sin embargo, lo que sí es nuevo es la manera en la que las podemos poner en práctica para estudiar mejor. Por ello, te recomendamos que leas este artículo si estas estudiando un Grado, un Máster, si estás inmerso en un proceso de oposiciones o si quieres mejorar tus procesos de aprendizaje.

“En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe”

-Eric Hoffer-

Estrategias para fortalecer nuestro aprendizaje

Weinstein y Mayer (1986) identifican cinco tipos generales de estrategias de aprendizaje: de ensayo (repitiendo términos); de elaboración (parafrasear, resumir); organizacionales (resumir un texto); de comprensión (usar preguntas, autocuestionarse); afectivas (establecer y mantener la motivación).

Las capacidades intelectuales que necesitamos fortalecer dependen de las demandas que requiera la tarea. Entrenar acciones como recordar, transformar, retener y transferir información activa los procesos de pensamiento hacia la solución de los problemas.

Para estudiar mejor y fortalecer nuestro aprendizaje, la taxonomía elaborada por Palincsar y Brown (1984) nos ofrece las siguientes sugerencias:

  • Parafrasear: poner en nuestras palabras la información contenida en el texto.
  • Inferir: extraer conclusiones de lo que está explícito.
  • Resumir: seleccionar lo esencial, extraer ideas fundamentales.
  • Predecir: adelantarse, suponer, anticipar, prever, pronosticar, establecer inferencias.
  • Clarificar: puntualizar, especificar y explicar aspectos del texto.
  • Preguntar: permite generar procesos de pensamiento y activar conocimientos previos.

De acuerdo a un estudio de 2012 de la Universidad de Brigham Young, publicado en The Eastern Economic Journal, las dos estrategias más significativas para fortalecer nuestro aprendizaje son las horas de sueño y poner a prueba constamente lo que vamos aprendiendo. Las horas de sueño y descanso afectan de forma directa a nuestro rendimiento.

Los investigadores aseguran que necesitamos alrededor de 7 horas de sueño para obtener mejores resultados en nuestro aprendizaje. El sueño favorece la consolidación de la memoria y del aprendizaje. Por contra, la falta de sueño puede generarnos daño en las redes neuronales de la corteza prefrontal, lo que nos dificultaría los procesos de asimilación, retención y consolidación de la información.

Una investigación de 2011 publicada en la revista Science analizó 3 métodos comúnmente elegidos para estudiar: memorizar y repetir, dibujar diagramas y esquemas, y hacer evaluaciones y exámenes para comprobar si has aprendido.

Para comprobar la efectividad, realizaron un seguimiento de 200 alumnos, los cuales dividieron en 3 grupos, cada uno con un método de estudio diferente. Los investigadores descubrieron que el método más eficaz es hacer evaluaciones de lo que hemos aprendido, mejorando el volumen de nuestro aprendizaje hasta en un 50%.

“Podemos aprender más, y más rápido, si tomamos control consciente del proceso de aprendizaje, expresando y analizando nuestra conducta”

-Seymour Papert-

¿Cómo mejorar nuestras técnicas de estudio?

El método clásico de técnicas de estudio contempla 5 fases:

  • Lectura rápida, para hacernos una idea global de las ideas principales.
  • Lectura comprensiva y subrayado de las ideas más importantes.
  • Resumen o esquema. Se trata de resumir lo más destacable con nuestras propias palabras para así recordarlo más fácilmente.
  • Estudio y memorización. Para ello se recomiendan lecturas en voz alta de los resúmenes.
  • Repaso con compañeros. El hecho de “contar” lo aprendido ayuda a interiorizar mejor.

Para mejorar estas técnicas de estudio debemos seguir una serie de pasos hasta lograr convertirlos en hábitos:

Crear una rutina de estudio

Proponerse un horario de estudio y seguirlo tiene efectos notables sobre el rendimiento de estudio. Abordar el aprendizaje de manera desorganizada es una manera de terminar estudiando a altas horas de la noche, cuando el sueño y el cansancio hacen mella en nuestra capacidad de concentrarnos. Además, acostumbrarnos a un horario hará más fácil que no nos saltemos los ratos de estudio y nos permitirá dedicarles el tiempo que se merecen.

Manejar alejadas las distracciones

Puede parecer evidente, pero nunca está de más recordarlo. Las distracciones pueden adoptar las formas más insospechadas y es bueno saber identificarlas. En la lista negra de los distractores están Facebook, Instagram, el teléfono móvil y la televisión, pero podemos incluir otros elementos que debemos mantener alejados en nuestros ratos de estudio.

Chica estudiando para las oposiciones

Huir de la memorización literal

Tenemos que hacer nuestra la información que contienen los textos. Relacionarla con episodios de nuestra vida, reformularla con nuestras propias palabras y usar ejemplos que conocemos. De esa forma lograremos alcanzar el aprendizaje significativo que necesitamos: más resistente al paso del tiempo que el que se basa en la memorización de datos a los que no se les encuentra demasiado sentido.

Practicar constantemente

Si tenemos la posibilidad, evaluarnos con exámenes o cuestionarios acerca del tema que estudiamos. Esto puede parecer una pérdida de tiempo si crees que el tiempo bien invertido solo puede ser dedicado a “empaparse” de la información a estudiar, pero no lo es en absoluto, ya que nos ayudará a detectar fallos y nos servirá para medir nuestro progreso.

Si pones en práctica las estrategias que hemos enumerado para estudiar mejor, no solo optimizaras el tiempo que dediques a asimilar conocimientos, del tipo que sea, sino que el aprendizaje que logres será mucho más resistente al olvido. ¡Vale la pena!

“El aprendizaje es el principio de la riqueza. El aprendizaje es el principio de la salud. El aprendizaje es el principio de la espiritualidad. En la búsqueda y el aprendizaje comienza todo el proceso milagroso”

-Jim Rohn-

Referencias bibliográficas

Aguirre, J. F., Viano, H. J., & García, B. (2015). Una experiencia para fortalecer los procesos de enseñanza de la programación mediante el uso de entornos virtuales de aprendizaje.

Editorial Vértice. (2008). Técnicas de estudio. Editorial Vértice.

Palinscar, A. S., & Brown, A. L. (1984). Reciprocal teaching of comprehension-fostering and comprehension-monitoring activities. Cognition and instruction, 1(2), 117-175.

Ramírez, M. (2001). Las estrategias de aprendizaje. Eúphoros, 3, 113-132.

Salas Parrilla, M. (1990). Técnicas de estudio para enseñanzas medias y universidad. Madrid: Alianza.

Weinstein, J. D., Mayer, S. M., & Beale, S. I. (1986). Stimulation of δ-aminolevulinic acid formation in algal extracts by heterologous RNA. Plant physiology82(4), 1096-1101.