4 técnicas para mantener el foco y que te cueste menos completar las tareas

Mantener nuestro foco de atención en una tarea concreta cuando existen tantos distractores y tentaciones no es una meta sencilla en muchos contextos. Ahora, siempre podemos tomar medidas que rebajen el nivel de esfuerzo que nos demanda.
4 técnicas para mantener el foco y que te cueste menos completar las tareas
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 29 Enero, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 29 Enero, 2021

Última actualización: 29 Enero, 2021

La atención es un bien escaso, en especial si tenemos en cuenta la cantidad de estímulos, artificiales y no artificiales, que nos rodean. El ruido, los aparatos, los mensajes, las noticias, en fin, las circunstancias que compiten por nuestra atención son muchas, haciendo que mantener el foco, en ocasiones, sea un objetivo verdaderamente difícil. El resultado habitual es que no se completan las actividades planeadas.

Mantener el foco es fundamental para lograr que el tiempo rinda más. Así mismo, para lograr que las tareas se completen, pero no de cualquier manera, sino de la forma correcta. Las distracciones hacen que se vayan los días sin hacer lo que se debe, pero también sin contar con tiempo libre.

Hay varias técnicas que ayudan a mantener el foco para aprovechar mejor el tiempo y aumentar la productividad. El objetivo es que se pueda cumplir con los compromisos de forma adecuada y que, a la vez, haya suficiente descanso. Las siguientes son cuatro técnicas muy eficaces.

El guerrero exitoso es el hombre promedio, con una concentración similar al láser”.

-Bruce Lee-

Mujer trabajando en su oficina por la noche

1. Entrenar la mente para mantener el foco

Lo más indicado para mantener el foco es organizar el trabajo en bloques de 25 minutos, con pausas de cinco minutos después de cada bloque. Esta es la famosa técnica Pomodoro. Hay quienes sugieren que el bloque ideal es de 20 minutos.

Sea lo uno o lo otro, lo cierto es que muchas personas no logran evitar las distracciones en ese breve lapso. La consultora Stacey Harmon ha indicado que para que esto no ocurra hay que entrenar la mente, de manea que sea capaz de descartar las distracciones que se presenten durante el bloque.

Si la distracción es externa, por ejemplo, una persona que envía un mensaje o un compañero que pide un favor, lo indicado es avisar puntualmente que no estamos disponibles hasta dentro de “x” minutos. Si la distracción es interna, por ejemplo, un pensamiento intrusivo, lo aconsejable es anotarlo en un papel, seguir de largo y retomarlo después.

2. Programar las tareas en concordancia con tu ritmo ultradiano

La atención y la concentración son capacidades fluctuantes. No tienen la misma intensidad todo el tiempo. Los seres humanos tenemos un reloj biológico conocido como el ciclo circadiano. Este es de 24 horas y determina las horas de trabajo y descanso, alimentación, etc.

El ritmo ultradiano corresponde a los ciclos de mayor y menor vitalidad y atención, dentro de cada ciclo circadiano. Duran 90 minutos, pero no son iguales para todas las personas. Por lo tanto, lo aconsejable es hacerse un seguimiento diario por dos semanas. La idea es calificar cada hora laboral de 1 a 5, según el nivel de concentración que se tuvo.

Así, 1 es baja concentración y 5 es la máxima. Luego de las dos semanas se habrá reunido información suficiente como para saber cuál es el ritmo ultradiano personal. La idea es que al saberlo se puedan dedicar los lapsos de mayor concentración a las tareas más complejas. Por supuesto, los tiempos de menos concentración se dedicarán a aquello que es más sencillo.

3. Desconectar periódicamente

Distraerse y tener pensamientos ociosos es mucho más importante de lo que parece. Tan necesario es que por eso mismo la mente no logra mantener el foco en las tareas y se pierde muchas veces entre ideas o acciones triviales.

Muchos expertos están de acuerdo en que es muy importante dedicar algunos lapsos del día a soñar despiertos, o divagar. El secreto está en saber cuándo hacerlo y cuando no. Así pues, no es conveniente mientras se trabaja en algo que exige atención.

En cambio, sí lo es cuando se llevan a cabo tareas mecánicas, tales como organizar el escritorio o los papeles, dar un paseo después del almuerzo, etc. Esas pausas liberan la mente y hacen que resulte más fácil mantener el foco.

Mujer con los ojos cerrados al aire libre

4. Elegir el lugar correcto de trabajo

Lo más aconsejable es adaptar el espacio de trabajo para minimizar las distracciones. Los sitios muy transitados o ruidosos no son buenos amigos para la concentración. El problema es que no siempre se cuenta con una oficina cómoda y apartada del mundanal ruido.

Lo más adecuado en esos casos es adaptar el espacio de la mejor manera. Si hay mucho ruido, unos audífonos o unas orejeras pueden solucionarlo. Si el tránsito de personas es alto y se necesita concentración, aprovechar las horas menos concurridas.

Los conocedores del tema también recomiendan cambiar el espacio de trabajo de vez en cuando. Estas modificaciones suelen dar como resultado una mayor disposición a mantener el foco en lo que se está haciendo. Y, finalmente, siempre que se pueda apagar el celular, mucho mejor.

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  • Díaz, J. G., & Sabatés, H. R. R. (2016). Aproximaciones epistemológicas al estudio de la concentración de la atención. Arrancada, 16(29), 106-117.