5 citas inspiradoras sobre el perdón

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 28 noviembre, 2015
Eva Maria Rodríguez · 28 noviembre, 2015

No perdonar no es saludable. Alejar el dolor y la ira causada por una ofensa que alguien te hizo no es fácil, pero es necesario superarlo y perdonar para seguir adelante. No perdonar y guardar rencor provoca que la tensión se acumule, causando estrés y deteriorando las relaciones. Y no solo con quien te ofendió, sino también con el resto de la gente.

En muchas ocasiones, los problemas surgen por cuestiones menores, muchas de ellas derivadas de problemas de comunicación. Otras veces el problema es más grave. En cualquier caso, tanto si el otro se arrepiente como si no, perdonar es lo mejor que puedes hacer por ti mismo.

El perdón es una herramienta liberadora

El perdón es una herramienta poderosa, pero muchas personas no alcanzan a comprender lo liberador que puede llegar ser perdonar a los demás. Perdonar te quita una carga y no te deja a merced de la ira y la necesidad de venganza, lo que libera tu mente y te permite tomar decisiones meditadas y conscientes.

Cofre con un corazón

Perdonar te permite tomar el control de la situación y, lejos de ponerte en una posición de debilidad, te coloca en una situación de poder: poder sobre ti mismo.

Pensamientos que te inspirarán a perdonar al otro

A pesar de todo, a veces necesitamos un empujón para perdonar. Recurrir al pensamiento inspirador de otro puede ser muy útil en momentos de dificultad.

Lo hecho, hecho está

No insistas en rumiar lo que pasó. Lo hecho, hecho está. Ya no tiene remedio, y no va a cambiar por mucho que le des vueltas. Cuando algo malo se ha hecho, lo único que queda es perdonarlo para poder seguir adelante y enmendar aquello que se pueda.

“Los pecados no se pueden deshacer, sólo perdonar.”

-Ígor Stravinski-

Perdonar para ser perdonados

No podemos caer en el error de pensar que solo nosotros tenemos que perdonar a los demás. No somos perfectos, y tarde o temprano ofenderemos a alguien, haremos algo mal o, por omisión, causaremos dolor a otros. No podemos exigir ser perdonados si no somos capaces de hacer lo mismo nosotros por los demás.

“Debemos perdonar siempre, recordando que nosotros mismos hemos necesitado el perdón. Tenemos necesidad de ser perdonados mucho más a menudo que de perdonar.”

-Juan Pablo II-

Nunca se sabe lo que va a pasar

En la línea de la cita anterior, este pensamiento da un paso más allá. Ya no es solo cuestión de perdonar para ser perdonado, sino de facilitar las relaciones con los demás, porque nunca sabes cuándo te los vas a encontrar por el camino o cuándo los vas a necesitar.

“Se dice en Hollywood que siempre se debe perdonar a tus enemigos, porque nunca se sabe cuándo tendrá que trabajar con ellos.”

-Lana Turner-

Amor y perdón van de la mano

El verdadero amor tiene el perdón como bandera. Las relaciones no son fáciles, sean de la naturaleza que sean. Y cuando más estrechas son, más posibilidades hay de que tengas que perdonar algo. Si no hay perdón, la relación está condenada al fracaso. Si amas, perdonas.

“El que es incapaz de perdonar es incapaz de amar.”

-Martin Luther King-

Corazón dibujado en la arena

Perdonar para no pagar las consecuencias de los actos ajenos

Perdonar es un acto egoísta. Eres tú el que carga con el dolor de la ira y la sed de venganza, con el rencor e incluso con el remordimiento. Pero al perdonar al otro, todo eso se esfuma. Por eso, cuando el otro no se arrepiente es cuando es más necesario perdonar.

“Hemos de perdonar a los que creemos que se han portado mal con nosotros, no porque se lo merezcan, sino porque sentimos tanto amor por nosotros mismos que no queremos continuar pagando por esas injusticias.”

-Miguel Ruiz-

Perdonar sin olvidar no es perdonar, es dejarlo pasar

Muchos dicen: “perdono, pero no olvido”. Eso no es perdonar, sino dejarlo pasar para favorecer la convivencia. Pero en la esencia del perdón está el olvido de la ofensa. Si no olvidas, tarde o temprano te asaltarán los fantasmas del rencor y la desconfianza. 

Si no quieres que vuelva a pasar, simplemente haz cambios en esa relación o en tu vida para que no vuelva a pasar. Pero no encierres el odio y el rencor en una cárcel para sacarlo cuando te hagan faltan, porque son muy escurridizos y pueden colarse entre los barrotes cuando menos te lo esperes.