5 claves para dormir como un bebé

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 13 febrero, 2018
Edith Sánchez · 13 febrero, 2018

Dormir como un bebé es un lujo que no todo el mundo puede darse. Significa tener un sueño profundo y reparador todos los días. Va en aumento el número de personas que no logran disfrutar de ese descanso cotidiano. El insomnio es uno de los grandes males de la época.

Todo esto es un verdadero problema, porque del buen descanso dependen muchas actividades del día a día. Cuando se puede dormir como un bebé hay mayor lucidez y energía para enfrentar la jornada. También se logra una mayor consolidación del aprendizaje y se protege la memoria de largo plazo. De ahí la importancia de contar con un buen descanso.

De otro lado, el sueño reparador también contribuye a hacer una “limpieza” dentro del organismo. El sistema nervioso elimina toxinas gracias a que optimiza los procesos metabólicos. Por todo esto, vale la pena trabajar por tener un mejor descanso. Estas son cinco claves que pueden ayudar a todo el que las quiera poner en marcha a dormir como un bebé.

¡Qué dulce es dormir en calma cuando a lo lejos susurran los álamos que se mecen, las aguas que se derrumban!”.

-José Zorrilla-

Chica leyendo libro en la cama preparándose para dormir como un bebé

1. Ritualizar el descanso

La ritualización del descanso significa/implica crear rutinas estables antes de acostarnos. Tales rutinas deben estar enfocadas a disminuir la tensión de la jornada. Es probable que al finalizar el día tengamos todavía muchas cosas en mente. Remembranzas o posos de lo que sucedió y señuelos en el futuro que imaginamos. Entonces, la idea es lograr despejar la mente incorporando una serie de rutinas.

El ritual del descanso comienza antes de ir a la cama. Puede incluir, por ejemplo, una lectura suave, un baño de agua tibia o simplemente una sesión de respiración profunda. Lo importante es que estos rituales se van internalizando y comienzan a operar como un mecanismo automático que nos dispone positivamente frente al sueño. Esta es una de las mejores estrategias para lograr dormir como un bebé.

2. Cuidar el entorno del sueño

El ambiente influye, y mucho, en la calidad del sueño. Hay tres aspectos que juegan un papel relevante: el ruido, la iluminación y la temperatura. Cualquier desequilibrio en alguno de esos tres aspectos termina obstaculizando que podamos dormir como un bebé.

Por otro lado, es importante utilizar solamente la cama para dormir, para desconectar. No es buena idea leer, ver la televisión o curiosear por internet debajo de las sábanas. Puede resultarnos muy agradable mientras lo hacemos, pero lo más probable es que después nos cueste más conciliar el sueño: condicionamos ese lugar de descanso como un sitio en el que estamos activos y estimulados y no relajados y atencionamente liberados.

3. Ajuste de tiempos y ritmos

Para dormir como un bebé es necesario aminorar el nivel de actividad un par de horas antes de irnos a la cama. Esto es, ir haciendo que las actividades enérgicas sean gradualmente sustituidas por otras más pasivas. Esto se relaciona con el primer punto: diseñar rituales destinados a disminuir nuestro nivel de activación.

Mujer relajada pensando en dormir como un bebé

Lo que contamos implica también a la actividad digestiva. Lo mejor es no comer nada dos horas antes de ir a dormir. Tampoco, por supuesto, beber algo que nos cueste digerir. En particular, no consumir alcohol. Este causa un efecto relajante a corto plazo, pero también afecta el sistema nervioso y termina saboteando el sueño reparador.

4. El ejercicio nos ayuda a dormir como un bebé

Si hay algo que ayuda a dormir como un bebé es un poco de ejercicio antes de ir a la cama. Como la idea es bajar el ritmo de actividad, lo que se debe hacer es un ejercicio moderado. Un pequeño paseo puede servir. Nada intenso.

La función de este ejercicio antes de dormir es la de propiciar la relajación muscular y ayudar a que se eliminen los posibles rastros de tensión que aún subsistan. Unos diez minutos de ejercicio son suficientes para que al parar nuestro tono muscular pueda descender por debajo de los niveles iniciales.

5. Relajación

Las diferentes técnicas de relajación pueden ser una ayuda muy útil para alcanzar nuestra meta, la de descansar mejor. No tiene que ser una práctica compleja ni va a haber una que sea la mejor para todos. Por ejemplo, podemos probar a realizar ejercicios muy suaves en los que intercalemos periodos muy cortos en los que aumentamos la tensión muscular (inspirando) con otros de gran relajación (expirando). Se trata de una forma sencilla de aquietar la mente y el cuerpo para que se predispongan positivamente al descanso.

Mujer relajándose para dormir como un bebé

A veces solo basta con destinar cinco minutos y elegir un lugar solitario para respirar profundamente. Es bueno aprovechar ese corto instante para tratar de poner la mente en blanco, agradeciendo por lo vivido durante el día y dejando que se vaya.

Todas estas técnicas forman parte de lo que se conoce como “higiene del sueño”. Son un método eficaz para lograr dormir como un bebé. Requiere de un poco de trabajo, además de constancia; no se consigue de la noche a la mañana, pero si las aplicas hasta que se conviertan en una rutina, verás como poco a poco el tiempo de descanso empieza a cundirte más.