Las 5 fases del sueño

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 1 octubre, 2018
Alejandro Sanfeliciano · 29 octubre, 2017

¿Por qué dormimos? ¿Por qué pasamos al menos una tercera parte de nuestra vida haciendo algo que pasa tan fugazmente? Para dar respuesta a estas preguntas los científicos han profundizado durante décadas en las fases del sueño. Comprender esos ciclos, esta fascinante estructura onírica pueda ayudarnos sin duda a saber más cosas sobre nosotros mismos.

Por otro lado, algo que sí hemos podido desvelar es algunas de las funciones vitales que tiene el descanso en el ser humano. El cerebro necesita que durmamos para llevar a cabo una serie de procesos. El primero es recuperar energía, el segundo es reorganizar información, llevar a la memoria a largo plazo determinados datos, borrar otros que considera inservibles, llevar a cabo tareas metabólicas y depurativas…

Así, y aunque muchas de las finalidades del sueño continúan siendo un enigma biológico, comprendemos algunos aspectos, esos que hemos llegado a resolver gracias pruebas con electroencefalogramas y estudios de privación del descanso. Estas y otras investigaciones nos han ayudado a su vez a entender en profundidad las fases del sueño. Veámoslo a continuación.

“Dormir es distraerse del mundo”

-Borges-

Las fases del sueño

El sueño se divide en cinco fases. Durante ese transcurso el cerebro lleva a cabo, lo que los neurólogos definen como una integridad neuronal y un remodelación de las conexiones sinápticas.

  • De hecho, estudios como el realizado en la Universidad Médica de Lublin, en Polonia, definen el sueño como una necesidad vital y neuroprotectora. Es como higienizarnos, como poner una puesta a punto en el órgano más importante y sofisticado de nuestro cuerpo.
  • Desde el comienzo del sueño estas cinco fases van apareciendo de manera ordenada hasta llegar a la fase REM. Después, a lo largo de la noche se van alternado periodos de sueño no REM con periodos de sueño REM.
  • Cada uno de estos ciclos tiene una duración aproximada de 90 minutos. Por lo tanto, en un periodo de sueño de ocho horas se darán cuatro o cinco ciclos.

Las fases del sueño se han descubierto a través de los numerosos estudios en laboratorios del sueño. Estas se distinguen por la actividad mental registrada en un EEG (electroencefalograma) y por diversas medidas fisiológicas. A continuación detallaremos qué ocurre en cada una de estas fases del sueño.

Mujer dormida para representar las fases del sueño

Fase I del sueño

Esta es la primera fase del sueño. Cuando el sujeto cierra los ojos y nota esa sensación de adormecimiento se encuentra en esta fase. Aquí nos encontramos con que el sujeto consciente y capaz de reaccionar a los estímulos de su medio. Es en realidad una fase de transición entre la vigilia y el sueño.

A nivel fisiológico, nos encontramos con unas ondas cerebrales theta. Esto quiere decir que la actividad del EEG empieza a ser sincronizada. Aunque sigue siendo irregular, no lo es tanto como la actividad cerebral de la vigilia. Si observamos los ojos de un sujeto en esta fase, observamos cómo se abren y se cierran de vez en cuando, y como se mueven arriba y abajo.

Fase II del sueño

Al cabo de 10 minutos en fase I, el sujeto que esta durmiendo entra en fase II. El sujeto ahora se encuentra profundamente dormido. Pero si al sujeto se le despierta en esta fase, no recordará haber dormido. Él insistirá en que ha estado despierto todo el rato. Es una fase preparatoria para el verdadero sueño conciliador de las fases III y IV.

A nivel fisiológico, nos encontramos con un EEG irregular con episodios de ondas theta. Si se le presenta un estímulo auditivo en esta fase, aparece una onda cerebral llamada complejo K; esta onda parece representar un proceso de inhibición auditiva que permite al individuo no despertase.

Sueño de ondas lentas (Fases III y IV)

Después de 15 min en fase II, el individuo inicia la fase III. Aquí es el estadio donde realmente se produce el descanso reparador. La fase III y IV son bastante parecidas, simplemente hay un cambio de profundidad del sueño y eficacia del mismo.

En esta fase, nos encontramos con un EEG de ondas lentas. Esto quiere decir que la actividad cerebral se encuentra altamente sincronizada y relajada. Nos encontramos con una fuerte actividad neuronal inhibitoria, para evitar que el sujeto se despierte. Esta etapa es altamente importante también para los procesos de consolidación de la memoria y del aprendizaje.

Hombre dormido por la noche

Fase REM (Rapid Eye Movement)

La fase REM viene tras unos 45 min en sueño de ondas lentas. Es opuesta a las demás fases, en esta nos encontramos con un estado similar al de la vigilia. La actividad cerebral se encuentra desincronizada y acelerada. A pesar de ser difícil de despertar a un sujeto en esta fase, un estímulo significativo (como decir su nombre) lo despertará. Es bastante menos profunda que el sueño de ondas lentas.

En esta fase nos encontramos con que los ojos del sujeto se mueven rápidamente en todas direcciones (de aquí su nombre). Y existe una marcada perdida del tono muscular, el sujeto se encuentra paralizado. Está parálisis se debe a que durante la fase REM aparecen las ensoñaciones. Y para evitar que el sujeto imite lo que está haciendo en sueños, hay una desconexión de los músculos.

Otro dato curioso de la fase REM, es que aparece actividad genital en forma de lubricación vaginal en las mujeres y de erección del pene en los hombres, sin darse excitación sexual. Esta característica del sueño REM se ha utilizado en el campo clínico para distinguir si las causas de una impotencia sexual son psicológicas o fisiológicas.

La función de la fase REM todavía no está del todo clara. Estudios como el publicado en la revista Neurosciencie, apuntan a una función relacionada con la consolidación de la memoria y el aprendizaje. Pero aun así, todavía queda mucho por descubrir de esta fase paradójica del sueño.

Para concluir, como vemos aún nos quedan muchos misterios que resolver sobre el descanso y las fases del sueño. A medida que se dispongamos de más técnicas y sofisticadas ingenierías, desvelaremos más aspectos sobre ese universo onírico.

Empson, J. (2002). Sleep and dreaming (3rd ed.). New York: Palgrave/St. Martin's Press. Bradley, W. G. 2005. pp. 2021, Neurología Clínica: Diagnóstico y Tratamiento. Madrid: Elsevier España.