5 claves para mejorar la productividad desde la gestión emocional

Raquel Lemos Rodríguez·
12 Marzo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
12 Marzo, 2020
La productividad no se lleva bien con determinados hábitos o costumbres que multiplican los fallos, incentivan la pasividad o minimizan la cantidad de desafíos que enfrentamos. En este artículo queremos identificarlos, exponiendo a continuación diferentes formas de cambiarlos.

Es cierto que la productividad tiene mucho que ver con la capacidad que tenemos para organizarnos bien. Pero, ¿qué pasa con el factor emocional?

Aunque nuestra agenda esté repleta de tareas e incluso estas estén ordenadas por niveles de prioridad, puede que al final del día, con suerte, hayamos completado solo una de ellas. Por eso, es importante que nos enfoquemos en mejorar la productividad desde la gestión emocional.

Algunas de las estrategias que nos pueden ayudar en este sentido son las que presentamos a continuación:

1. Sacudirnos la pereza

Existe una frase que recoge el artículo Los retos del trabajo. Frecuentar el pasado, enfrentar el presente y atisbar hacia el futuro que dice “la pereza hace las cosas más difíciles […]”. No se podría decir mejor.

La pereza es una de las emociones que más atentan contra la productividad y que favorecen la procrastinación. Pero, ¿de qué manera podemos sacudírnosla de encima?

La clave está en tener recursos y en saber qué nos funciona. Tal vez, el método pomodoro nos ayude a enfocarnos en una tarea a pesar de la pereza.

Quizás, leer un libro o un artículo que nos inspire antes de comenzar con nuestro trabajo sea mejor. Debemos detectar lo que nos permite sacudirnos la pereza y ser disciplinados.

Mujer bostezando en el trabajo

2. Aprender a gestionar el miedo

Otra forma de mejorar la productividad desde la gestión emocional es aprender a gestionar el miedo. Tras esa reprimenda que nos ha hecho nuestro superior por el trabajo que hemos hecho y que debemos corregir, podemos sentir temor a volver a llevarnos otra bronca. Esto puede hacer que posterguemos lo que tenemos que hacer.

El mejor consejo para gestionar el miedo en estos casos es dejar esa tarea para el mejor momento del día, ese en el que solemos estar muy inspirados y que nos concentramos con facilidad.

A algunas personas les funciona mejor hacer esa tarea, de nuevo, a primera hora de la mañana. De esta forma, después, sienten un gran alivio.

“Cuanto antes te enfrentes a tus miedos, antes dejarán de perseguirte”.

-Anónimo-

3. Enfocarnos en solo una tarea

Enfocarnos en solo una tarea es fundamental para mejorar la productividad desde la gestión emocional. En este sentido, aunque trabajar en “modo multitarea” pueda resultar atractivo, no es lo mejor para nuestro estado emocional.

Dejando esta costumbre, reduciremos nuestro nivel de estrés y evitaremos dejar tareas sin terminar, reduciendo esos fallos tontos o descuidos que con frecuencia nos obligan a empezar desde el principio.

Existen días en los que puede que nos lleguen varios trabajos cuya prioridad es alta. No obstante, como no podemos hacerlos todos a la vez, conviene que nos organicemos y vayamos uno por uno, empezándolos y acabándolos antes de comenzar con otra tarea. No solo seremos productivos, sino que nuestra sensación de satisfacción será mayor.

4. Confiar en nosotros mismos

La falta de confianza en nosotros mismos puede paralizarnos y hacer que el miedo del que hablábamos en el segundo punto sea mayor. La falta de confianza hace que sintamos que no estamos a la altura, que no valemos para el puesto de trabajo que ocupamos o al que aspiramos.

¿De qué forma podemos volver a confiar en nosotros mismos? Para no perder demasiado tiempo pensando y reflexionando sobre ello, lo mejor es pasar a la acción, seguir las indicaciones, aprender de los errores.

Todos podemos dudar sobre nosotros mismos, pero si echamos la vista hacia atrás, encontraremos lugares y momentos en los que fuimos capaces de aportar un gran valor.

“Si quieres una mano que te ayude la encontrarás -con seguridad- al final de tu propio brazo”.

-Napoleón Bonaparte-

Mujer feliz y tranquila por su calidad de vida laboral

5. Cuidar de la ilusión y el entusiasmo

Uno de los últimos consejos para mejorar la productividad desde la gestión emocional es no perder nuestro entusiasmo. Cada vez que nos sumergimos en un proyecto nuevo, este se manifiesta, evitando que procrastinemos. El problema surge cuando hacemos siempre lo mismo. Así, ¿cómo recuperar el entusiasmo en este contexto?

Podemos recordar por qué nos dedicamos a nuestro trabajo, hacer ese viaje mental en el que no nos embarcamos desde hace tiempo. Por otro lado, podemos negociar con nuestra empresa el horario que tenemos de cara a mejorar la conciliación familiar o simplemente la realización de tareas con cotidianas sin tener el segundero pegado a la espalda, como si fuese una sombra maldita.

Quizás tachar esa tarea de la agenda que llevamos postergando nos permita sentir liberación, permitiendo que nuestro entusiasmo aparezca para emprender aquellos retos de los que realmente disfrutamos.

Mejorar la productividad desde la gestión emocional es posible. Se trata de analizar y cambiar determinadas costumbres que en muchos casos nos han hecho robots -presos de la rutina-, malos catalizadores de la ambición -trabajo multitarea- o carentes de autoconfianza -miedo paralizante ante los nuevos desafíos-. Así, podremos utilizar los recursos más eficaces para nuestro caso.

  • Casanova, F. (2002). Formación profesional, productividad y trabajo decente. CINTERFOR/OIT.
  • Guerrero, J., & Barrios, Y. I. P. (2007). Productividad, trabajo y salud: la perspectiva psicosocial. Revista Colombiana de Psicología16, 203-234.
  • Prokopenko, J. (1989). La gestión de la productividad. Ginebra: Oficina Internacional del Trabajo.