5 claves para reducir la ansiedad en los niños

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 julio, 2018
María Hoyos · 25 julio, 2018

Un niño puede experimentar ansiedad de manera muy intensa, contando con menos recursos que un adulto para regularla. Este es el motivo por el que, en muchos casos, necesitan nuestra ayuda.

Teniendo en cuenta esto, es importante valorar si lo que sufre el niño es realmente ansiedad antes de dar el siguiente paso. Esta emoción es compleja, y tiene múltiples causas, lo que puede frustrar a los niños que la padecen, ya que todavía no han madurado lo suficiente como para dominarla.

¿Qué causa la ansiedad en los niños?

Las causas de ansiedad en los niños son variadas, hablamos de factores tan diversos como las responsabilidades, las relaciones interpersonales o las relaciones familiares. Una de las primeras muestras de ansiedad en los niños puede darse en la separación de los progenitores.

Niño con ansiedad

Cuando los niños comienzan a salir de la casa, ya sea para pasar tiempo con sus abuelos o empezar el colegio, pueden sufrir estrés por la separación. En estas situaciones, lo que comienza siendo una tensión superficial puede transformarse en ansiedad muy intensa cuando no hay nada que disminuya la sensación de amenaza que siente el niño por separarse de personas con las que se siente protegido.

Esta emoción puede estar causada también por el contacto con desconocidos, lo cual se relaciona directamente con lo anterior. Lo importante es que sepamos identificar un episodio real de ansiedad, ya que todos los niños sufren estrés por separación y contacto con desconocidos y ello no significa que realmente sufran de un trastorno de ansiedad generalizada (TAG).

Otras causas más graves pueden ser el abuso, un ambiente familiar violento o disfuncional o, menos traumáticos pero igual de graves para el niño: una mudanza, la muerte de un ser querido o la separación de los padres. Todas ellas pueden dar paso a una ansiedad que no sean capaces de controlar.

¿Cómo reducir la ansiedad en los niños?

Ante todo, como ya se ha dicho, es fundamental discernir entre una tensión superficial y un verdadero cuadro de ansiedad. Identificando erróneamente lo que sucede podemos privarle de una ayuda que necesita o de un reto que puede contribuir, y mucho, a su crecimiento. El primer paso es, por tanto, es identificar el problema y su causa, poniendo atención en cómo manifiesta el niño la emoción.

Si estamos ante un episodio puntual, lo más importante es tratar de razonar con el niño. Aunque a veces no nos lo parezca, los niños suelen tener una capacidad de razonamiento mayor de la que les atribuimos. Dialogar con ellos sobre la causa de ese sentimiento puede darnos algunas respuestas útiles. Así, de forma colaborativa, es posible que demos con una solución. Es más, estaremos realizando un refuerzo positivo para la reflexión y el razonamiento.

Técnicas que podemos emplear

La solución del problema puede alcanzarse utilizando diferentes estrategias.

  • Para empezar, el razonamiento es una buena técnica que ayuda al niño a concentrarse, relajarse y separarse psicológicamente del problema.
  • Otra forma de tratar el problema, si el niño no es capaz de emplear las palabras adecuadas, es hacer un relato de lo que siente. A menudo, les resulta complejo describir emociones que son nuevas para ellos y debemos ayudarle.
  • Es importante, como se ha dicho en el primer punto, tranquilizarlo. Podemos emplear distintas técnicas de relajación o el análisis objetivo de la amenaza.
  • También tú expresa lo que sientes. Los niños aprenden en gran medida por imitación, así que les ayudarás si tú también empiezas a compartir con palabras lo que sientes. Así, de manera indirecta, aumentará su vocabulario emocional y, por lo tanto, su destreza y precisión al describir cómo se sienten.

Niña abrazada a su madre

En resumen, estos son los pasos que podríamos seguir para identificar la ansiedad en niños:

  • Prestar atención a los síntomas (físicos y psicológicos).
  • Dialogar con el niño sobre su problema.
  • Plantear una solución de forma colaborativa.
  • Poner en práctica técnicas que mejoren su estado.
  • Si el problema persiste y percibimos algo más allá del estrés o ansiedad normales, acudir a un especialista.

La ansiedad es una emoción que nace frente a una amenaza, ya sea pasada, presente o anticipada. Así, los niños, al ser tan pequeños e inestables, pueden sentir ansiedad frente a muchos hechos, ya sean reales o imaginados. Por otro lado, somos nosotros, los adultos, quienes tenemos la responsabilidad de enseñarles a trabajar de manera positiva con el estado emocional que se deriva precisamente de la percepción de estas amenazas.