5 mitos sobre la infancia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 28 septiembre, 2018
Francisco Pérez · 30 septiembre, 2018

Para muchos padres y madres, los hijos son lo más importante. Por lo tanto, anhelan que sean felices. Sin embargo, la vida cotidiana se va llenando de forcejeos, desencuentros y cansancio. Con ello, la tarea de ser padres conscientes y divertidos se complica. Además, existen una serie de mitos sobre la infancia que amenazan la propia experiencia de acompañar en el crecimiento.

Los mitos sobre la infancia dificultan el quehacer de los padres y muchas veces convierten la relación padres-hijos en una cuestión de poder y autoridad. Por el contrario, las creencias sobre los hijos ayudan cuando fomentan la confianza, el amor y, por supuesto, el establecimiento de límites.

Los mitos son parte del conjunto de creencias que nos permiten reaccionar sin reflexionar. Son el atajo que justifica la reacción automática, irreflexiva y punitiva con la que podemos pensar que estamos educando “correctamente”. Lo creemos porque así nos educaron a nosotros y así hemos visto educar a los demás.

A continuación, vamos a cuestionar algunas de estas creencias, acumulando razones para pensar que son mitos sobre la infancia y no realidades. Es el primer paso, el punto de partida: sólo haciéndolas conscientes podremos cuestionar las ideas que tenemos sobre la infancia y, en su caso, cambiarlas.

Los niños se portan mal para llamar la atención

El mito que subyace es que los niños se portan mal o rebasan los límites porque quieren llamar la atención, manipularnos, hacernos enfadar o porque son caprichosos. Bettelheim nos dice que esta explicación encierra un serio peligro: evita que les prestemos atención, que les neguemos lo que entendemos que quieren. Puede ser una forma de actuar correcta cuando nuestra hipótesis de partida es cierta, sin embargo, muchas veces no lo es y no lo podemos comprobar ya que hemos optado deliberadamente por no fijarnos en ellos.

Cuando intentamos explicar el comportamiento de un niño (adivinar aquello que lo motiva), la explicación más simple no siempre es la explicación correcta. Por otro lado, la infancia es una etapa peculiar y los niños no son adultos en miniatura ni adultos más simples. La cuestión es más compleja.

Niño abrazado a su madre

Los niños sólo aprenden con castigos

Este es otro mito sobre la infancia. Según Alfie Kohn, “el castigo es una manera de hacerles cosas a los niños, en lugar de trabajar con los niños”. Algunos creen que tenemos que educar niños obedientes, cuando en realidad necesitamos niños autorregulados.

El problema del castigo es que no favorece un aprendizaje significativo. Tampoco permite que el niño entienda por qué hay ciertas conductas inaceptables. Simplemente aprende a esconderlas de sus padres para no ser castigado, desviando la atención de uno de los puntos más importantes: el valor de la reparación.

“Muchas personas piensan que ser padres implica controlar las conductas de los niños y entrenarlos para actuar como adultos. Yo creo que ser padre implica controlar mi propia conducta y actuar yo mismo como un adulto. Los niños aprenden lo que viven”.

-L.R. Knost-

Si escuchas y negocias, te tomarán la medida

Con frecuencia educamos desde la angustia. Nos cerramos y nos olvidamos de lo que ya sabemos: los niños merecen ser escuchados, tienen algo que decir, es importante dialogar con ellos. En lugar de eso, llevados por la angustia podemos llegar a pensar que lo esencial en cualquier situación es reforzar nuestra autoridad.

Los niños aprenden lo que viven. Cuando se les trata con respeto y empatía crecen siendo seres confiables que merecen ser amados incondicionalmente. En general, son seres que no buscan arruinarnos el día, sino comunicarse con nosotros de la mejor manera posible.

Madre hablando con su hijo

¡Son muy pequeños para hablarles de sexualidad!

La mayoría de los padres y las madres están de acuerdo en que es importante hablar de sexualidad con los niños. Las dificultades empiezan cuando hay que definir a qué edad empezar a hacerlo o cómo hacerlo.

Introducir el tema antes de que lo haga el entorno nos identificará como una fuente de información para el niño. Lo normal es que este acuda con sus preguntas a las fuentes que le facilitan información y que además lo hacen de una manera que puede comprender. Es bueno que seamos nosotros esa primera fuente, esa primera referencia.

Hay cosas que no es necesario explicarles porque no se dan cuenta y no las entienden

Muchos padres subestiman la capacidad de sus hijos para enterarse de lo que sucede. Y lo que es peor, para que esto que sucede les afecte. Pensemos que, utilizando un lenguaje adaptado para su edad, hay formas de entrar en casi cualquier tema con ellos. Este ejercicio será costoso -seremos nosotros quienes nos tendremos que adaptar con inteligencia a su nivel-, pero al mismo tiempo, si lo hacemos bien, tendrá un incalculable valor.

Comunicar de manera madura los asuntos del hogar estimula el crecimiento de las personas que lo forman, incluyendo a los más pequeños. Es importante pedirles que nos digan qué entendieron, pero más importante es tener siempre presente que cuando hablamos con ellos hay que hablar poco y escuchar mucho.

Si tenemos en cuenta estos cinco mitos sobre la infancia, los analizamos y actuamos en consecuencia, estaremos en mejor posición para afrontar la educación de nuestros hijos. Existen muchos más, así que estos cinco mitos sobre la infancia son sólo una muestra. Aún queda mucho camino por recorrer, de hecho es probable que algunas de las hipótesis que manejamos en la actualidad no sean ciertas o contengan matices que se nos escapan. La educación, en este sentido, no debe perder la motivación por hacerlo cada día mejor.