5 obsesiones que quizá no conozcas

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Girod de la Malla
¿Eres de los que necesita hacerse listas para todo? ¿O de los que toma un paracetamol para prevenir la migraña? Este tipo de manías y obsesiones tienen nombre. Sigue leyendo para conocer estas y otras obsesiones.
 

Según la RAE, una manía es una preocupación caprichosa, y a veces extravagante, por un tema o cosa determinados. Esto refleja que, en la cultura popular, ser maniático se asocia a la adhesión de ciertas pautas de conducta rígidas y ligeramente resistentes al cambio, pero perfectamente evitables a voluntad sin provocar demasiada ansiedad.

En general, una manía no conlleva ningún problema más allá de una posible y mínima pérdida de tiempo, por ejemplo. Pero ¿qué ocurre si estas preocupaciones y manías se convierten en obsesiones?

Cabe destacar que, en el lenguaje coloquial, se tienden a tomar como sinónimos (o casi sinónimos) los términos «manía», «obsesión» y «pasión». Esta sinonimia no es correcta desde el punto de vista de la psicología, ya que la manía hace referencia a un estado anímico excesivamente eufórico e irreflexivo. No obstante, establecer este paralelismo entre las palabras manía y obsesión hace más fácil la compresión del tema.

Una cosa está clara: se puede ser obseso o apasionado de casi cualquier cosa que se nos ocurra. Tampoco hay nadie que se libre de ser un poco «maniático» y, en cualquier momento, cualquiera de nosotros puede descubrirse realizando una conducta ritualista.

 

Muchas de estas obsesiones las conocemos y sabemos cómo se llaman, como, por ejemplo, la melomanía (obsesión o pasión por la música). Sin embargo, otras muchas no nos son conocidas o no sabemos ponerles nombre. Veamos algunas de ellas.

Mujer escuchando música en el sofá

Glazomanía: obsesión por las listas

La glazomanía es la obsesión, pasión o fascinación inusual por hacer listas. Esta obsesión puede ser tomada como herramienta para ser más eficiente o incluso para reducir el nivel de estrés, gracias a que las listas funcionan como forma de anticipación.

Las personas con glazomanía elaboran listas de absolutamente todo: desde una lista de las tareas diarias o de lugares a los que ir, hasta listas de frases clave para decir en momentos determinados.

Las personas con glazomanía consideran que hacer listas les ayuda a ser organizadas. Es necesario distinguir entre ser un apasionado de las listas y otros trastornos como el TOC o el trastorno obsesivo compulsivo de personalidad.

En el caso del TOC, en el subtipo TOC de comprobación, la presencia de determinadas obsesiones provoca la aparición de conductas compulsivas, de comprobación en este caso, para reducir la ansiedad. En este contexto, el uso de listas puede convertirse en una estrategia de comprobación que permita atajar la compulsión. Comprobando que se ha marcado en la lista el ítem «cerrar la puerta», en lugar de yendo a mirar la puerta para comprobarlo.

 

Según DSM- 5, el trastorno obsesivo compulsivo de personalidad consiste en preocupación por el orden, el perfeccionismo y la eficiencia. Entre los criterios diagnósticos recogidos para este trastorno, está preocupación por los detalles, las normas, las listas, la organización… hasta el punto de descuidar el objetivo principal de la actividad (es decir, el objetivo de la propia lista).

Ambos trastornos conllevan malestar significativo o deterioro de la actividad social, laboral o en otras áreas significativas de la vida. Esta característica es la que distingue la glazomanía, o simple gusto por hacer listas, de un trastorno como los mencionados anteriormente.

Farmacomanía: obsesión por tomar medicamentos

Como su nombre indica, la farmacomanía es la obsesión por tomar medicamentos en situaciones en las que no sería necesario o para fines para los cuales no está indicado un determinado fármaco. Este concepto puede estar relacionado con la farmacofilia (opuesto a la farmacofobia) que es la inclinación o predisposición a la toma de medicación.

Entre los trastornos que pueden estar relacionados con este concepto, encontramos la hipocondría, así como los trastornos por dolor y la fibromialgia.La conducta de tomar un fármaco «por si acaso» o «para evitar» está relacionada con la toma de analgésicos en pacientes que sufren dolor crónico como estrategia de evitación del dolor.

 

En el caso de la hipocondría, el miedo a padecer una enfermedad puede llevar a la ingesta excesiva de medicamentos con el fin de preservar o mejorar alguna función fisiológica. Un ejemplo puede ser el paciente que toma diariamente fármacos laxantes con el objetivo de tener un tránsito intestinal adecuado y evitar la obstrucción intestinal que tanto teme.

Sin embargo, asociado a la hipocondría también encontramos el polo opuesto, la resistencia a tomar medicación por el miedo a los efectos secundarios.

Obsesiones relacionadas con el descanso: catisomanía y clinomanía

En esta área existen diferentes obsesiones relacionadas con distintos aspectos del descanso, como pueden ser la de estar tumbado, estar sentado o, directamente, la de dormir. Todas ellas se parecen mucho, pero tienen sutiles diferencias que vamos a explorar.

La catisomanía es la obsesión por sentarse. No es simplemente el gusto de estar sentado, es una necesidad irrefrenable de sentarse. Puede llevar incluso a quitar el sitio en el transporte público a personas mayores o mujeres embarazadas, a sentarse en el suelo mientras se hace una cola, a sentarse en un estante de ropa en una tienda, etc.

 

No debe confundirse con la clinomanía, que es la obsesión por permanecer tumbado, ni con la hipnomanía, que es la obsesión por dormir. En el caso de la clinomanía, la vida de la persona gira en torno al hecho de permanecer en la cama tumbado.

Tanorexia: obsesión por estar bronceado

La tanorexia es la necesidad obsesiva por tener un tono de piel más oscuro, es decir, por estar moreno. Podría considerarse como una adicción o un subtipo de trastorno dismórfico corporal. Estas personas están preocupadas en exceso por un defecto, ya sea real o imaginado (tener la piel clara, en este caso). Las personas que sufren tanorexia asocian la piel bronceada a la belleza. Además, se consideran incapaces de vivir sin tomar el sol o sin rayos UVA.

Las estrategias para conseguir el bronceado consisten en sesiones prolongadas de rayos UVA o largos periodos bajo el sol, normalmente asociadas a conductas de riesgo. Por ejemplo, tomar el sol o tomar baños de rayos UVA sin el uso adecuado de protectores solares e incluso empleando aceleradores del bronceado que ponen en riesgo la salud de la piel.

 

Son bien conocidos los efectos beneficiosos de la luz solar sobre nuestra salud; sin embargo, la exposición prolongada o sin protección aumenta el riesgo de sufrir problemas de piel. Estos pueden ir desde eritema solar y quemaduras, hasta cáncer de piel o melanoma, pasando por envejecimiento prematuro de la piel.

El tratamiento de la tanorexia depende del origen de la misma. Por un lado, puede conceptualizarse como una adicción o como un trastorno dismórfico corporal. Por otro lado, los baños de sol pueden tomarse por épocas, como forma de automanejo de un trastorno depresivo con patrón estacional.

Además, sabemos que la luz solar fomenta la liberación de endorfinas y genera sensación de relajación, bienestar y euforia. Por esto, además del tratamiento psicológico, se deben buscar otras formas de elevar las endorfinas que permitan sustituir el exceso de baños solares, como hacer ejercicio, escuchar música, la risa o la comida.

Mujer con la piel morena

Reflexionemos sobre las obsesiones

Estas cinco obsesiones descritas aquí son solo una pequeña muestra del gran repertorio existente. En general, no revisten gravedad y no hay que darles más importancia de la que tienen. Realmente, tener alguna de estas obsesiones o «ser un poco maniático» no es malo, siempre y cuando no repercuta en la actividad diaria ni provoque ansiedad.

 

Debemos evitar que esas particularidades que te hacen único y especial se conviertan en esas malditas manías tuyas insoportables. Y eso se logra de una sencilla manera: siendo flexible y tolerante.

Una manía no puede hacernos sobrepasar ciertos límites en la convivencia, ni puede hacer que queramos controlar por completo la forma de actuar de los demás. Si esto ocurre, si una manía reduce nuestra calidad de vida, es el momento de consultar con un profesional.