Trastorno de personalidad obsesiva

Francisco Pérez · 17 noviembre, 2017

Lo cierto es que en nuestra sociedad, o al menos en una buena parte de ella, se valoran y refuerzan estilos de comportamiento que favorecen la dedicación al trabajo y los resultados altamente productivos. Cualidades como ser perfeccionista, minucioso, organizado y competente son muy valoradas en el entorno laboral y las personas que las representan suelen ascender y ocupar puestos de responsabilidad en sus trabajos.

Pues bien, los individuos con un estilo obsesivo suelen verse muy representados en estas características. Derrochan capacidad de trabajo, les gusta hacer las cosas no sólo bien, sino lo mejor posible. Son poco amigos del ocio, ya que en sus esquemas de pensamiento, el asueto y la diversión significan una pérdida de tiempo productivo, de progresos.

Características de las personas obsesivas

Las personas con trastorno de personalidad obsesiva suelen medir el grado de satisfacción con su comportamiento en función de sus esquemas y valores antes que fijarse en el resultado que han obtenido con dicha forma de actuar. Pueden ser el ecologista anticontaminación, el vecino anti-ruido, el conductor que respeta y hace respetar las normas de tráfico… Estas personas rara vez dejan libres a sus instintos o a sus reacciones más inmediatas. En este sentido, la mayoría de respuestas que dan son el producto de un proceso de reflexión profundo. Son poco amantes de los riesgos y planifican, ordenan, clasifican y colocan lo que está a su alcance.

Te puedes pasar toda la vida buscando la flor perfecta, ¿y sabes por qué? Porque todas las flores son perfectas.

Hombre con trastorno de personalidad obsesiva cortando el cesped

Guardan una gran cantidad de objetos, que, aunque muchas veces inútiles, responden al siguiente pensamiento: “quién sabe si un día pudieran llegar a necesitarlos”. Tal vez dediquen bastante menos tiempo a las relaciones familiares, interpersonales o sociales en general. Sin embargo, suelen cuidar de que sus seres queridos tengan las necesidades básicas cubiertas y que no se tengan que preocupar por esto.

Cuando las características de la personalidad obsesiva se llevan al extremo, van a desembocar en conductas desadaptativas que hacen que muchos de sus comportamientos se vuelvan ineficaces e ineficientes. Si, además, perturban de forma significativa el funcionamiento del propio individuo en su vida cotidiana, entonces estamos hablando ya de un trastorno de personalidad obsesiva (o trastorno obsesivo de la personalidad).

Estilo obsesivo-compulsivo de la personalidad: el tipo perfeccionista

La diferencia entre el estilo de personalidad perfeccionista y el trastorno de personalidad obsesiva estriba en la gravedad de los síntomas que los caracterizan. Las personas con un trastorno de personalidad obsesiva son tan meticulosas que llegan a resultar ineficaces en el plano laboral y personal.

Cuando este perfeccionismo interfiere con la vida diaria del sujeto, podemos hablar de trastorno de personalidad obsesiva. Por otro lado, un estilo de personalidad perfeccionista es incluso valorado por las sociedades occidentales. Pensemos que en estas sociedades se concede prioridad a valores como la individualidad, la competencia y la promoción laboral.

Más frecuente en sociedades desarrolladas

El estilo de personalidad obsesiva parece ser más frecuente en sociedades desarrolladas, como la nuestra, caracterizadas por una vida organizada y disciplinada. Aquellas personas que intentan ocupar un lugar importante en la sociedad se ven favorecidas por características como la eficiencia, la puntualidad, la perseverancia, el trabajo duro y la meticulosidad.

El pasar muchas horas en la oficina para acabar un trabajo o esforzarse para eliminar el más mínimo error en una tarea se ven recompensados en el ámbito laboral. Muchas de estas personas se pueden convertir en altos ejecutivos. Así, en términos generales, a nivel empresarial, se entiende que cuanto más trabaje un empleado, mejor para la empresa.

Un hombre sin defectos es un tonto o un hipócrita del que debemos desconfiar.

Mujer obsesiva trabajando

Trastorno de personalidad obsesiva y autodisciplina

El estilo obsesivo de la personalidad tiene una gran autodisciplina (un potente “superyó” si lo miramos desde una perspectiva psicoanalítica). Se rige por el intelecto y no por las emociones. Además suele ser reservado y poco efusivo.

Es propenso al estrés cuando su comportamiento se acerca al patrón de conducta tipo A, siendo difícil para ellos relajarse y disfrutar del placer. Tener tiempo libre sin actividades planificadas puede ponerlos más nerviosos que una agenda repleta de asuntos pendientes.

Trastorno de personalidad obsesiva y pareja

Con respecto a la vida de pareja, estos individuos suelen ser buenos compañeros, siendo fieles, responsables y cuidando bien a sus cónyuges. Aun así, lo hacen de manera poco romántica y manifiestan poco sus emociones. Son fundamentalmente prácticos.

Debido a esta reserva en el plano emocional, hacen buena pareja con personas de tipo histriónico (el más efusivo y exagerado de los estilos de personalidad). A los obsesivos les atraen los histriónicos como pareja porque les hacen sentirse más activos y vivos. Al mismo tiempo, el histriónico puede sentirse atraído por el obsesivo porque le proporciona la estabilidad necesaria.

El obsesivo también se suele llevar bien con los estilos antisocial, evitador, dependiente y autodestructivo. Por el contrario, no parece tener buenas relaciones con sujetos con su mismo tipo de personalidad. Tampoco con los estilos narcisista, paranoide o sádico.

Pareja discutiendo

¿Cómo relacionarse con un tipo obsesivo?

A la hora de interactuar con personas diagnosticadas de trastorno de la personalidad obsesiva, Oldham y Morris (1995) sugieren algunos comportamientos para que la relación sea más fluida. Recomiendan afrontar la relación con buen humor y tolerancia, permitiendo que el obsesivo continúe con sus hábitos. Ser flexibles, permitiendo que actúen de la manera en la que lo hacen, siempre y cuando esta forma de actuar no termine generando en ellos una sensación de malestar, volviéndose en su contra.

No hay que esperar que el obsesivo cambie. Ante su reticencia a la novedad, deberá ser otra persona quien proponga los cambios. Por otro lado, las pocas muestras de afecto que exteriorizan pueden provocar el desánimo en otras personas. Se ha de tener en cuenta que es sólo una cuestión de falta de manifestación, en ningún caso significa ausencia de sentimientos o de sentimientos menos intensos que los que puede tener aquella persona que sí los exterioriza.

Uno siempre está intentando que las cosas salgan perfectas en el arte, porque conseguirlo en la vida es realmente difícil.

Las luchas de poder no son eficaces con las personas con trastorno de la personalidad obsesiva, puesto que son muy hábiles para argumentar sus razones. Se recomienda escucharlas e intentar comprenderlas. Por su parte, en pareja, el obsesivo tenderá a encargarse de los detalles de la vida en común y a situarse como el punto de equilibrio para la estabilidad de la relación. Es conveniente recordarle a menudo que son personas muy importantes para las personas que les rodean.

Como hemos visto, el trastorno de la personalidad obsesiva se caracteriza fundamentalmente por perfeccionismo, dedicación excesiva al trabajo, rigidez e incapacidad para deshacerse de objetos inútiles. La relación con este tipo de personas puede llegar a ser complicada si no se tienen en cuenta los puntos de los que hemos hablado.

Referencias bibliográficas

Feist, J. (2007). Teorías de la Personalidad. Madrid: Mc Graw – Hill.

Schultz, D. (2002). Teorias de la Personalidad. Madrid: Paraninfo.