La teoría de la personalidad de Sigmund Freud

Daniela Alós · 26 octubre, 2017

La teoría de la personalidad de Sigmund Freud fue variando a medida que avanzaba en su desarrollo teórico. Para Freud, la personalidad humana es producto de la lucha entre nuestros impulsos destructivos y la búsqueda de placer. Sin dejar a un lado los límites sociales como entes reguladores.

La construcción de la personalidad viene a ser un producto: el resultado de la forma que emplea cada persona para lidiar con sus conflictos internos y las demandas del exterior. La personalidad marcará así la forma en la que cada uno se desenvuelve en lo social y se enfrenta a sus conflictos: internos y externos.

Freud, médico neurólogo, austriaco y padre del psicoanálisis, expuso cinco modelos para conceptualizar la personalidad: topográfico, dinámico, económico, genético y estructural. Estos cinco modelos pretendían dar forma a un completo esquema en el que se pudiera articular la personalidad de cada uno de nosotros.

Modelos de la teoría de la personalidad de Sigmund Freud

La teoría de la personalidad de Freud se caracteriza por ser estructural. Los modelos que explicamos a continuación no han de tomarse como una de una verdad absoluta. Sin embargo, son herramientas de gran utilidad para poder comprender la dinámica de la psique humana. Aunque se explicarán por separado, todos están relacionados entre sí.

1- Modelo topográfico

Freud utilizó la metáfora de las partes del iceberg para facilitar la comprensión de las tres regiones de la mente. La punta del iceberg, que es lo visible, equivale a la región consciente. Tendría que ver con todo aquello que se puede percibir en un momento particular: percepciones, recuerdos, pensamientos, fantasías y sentimientos.

La parte del iceberg que se sumerge, pero que aún puede ser visible, equivale a la región preconsciente de la mente. Tiene que ver con todo aquello que se es capaz de recordar: momentos que ya no están disponibles en el presente pero que pueden ser traídos a la consciencia.

El grueso del iceberg que queda oculto debajo el agua, equivale a la región inconsciente. En esta área quedarían guardados todos los recuerdos, sentimientos y pensamientos inaccesibles para la conciencia. Guarda contenidos que pueden ser inaceptables, desagradables, dolorosos, conflictivos y sobre todo angustiantes para la persona.

Iceberg

2- Modelo dinámico

Este modelo posiblemente sea uno de los más difíciles de comprender en la teoría de la personalidad de Sigmund Freud. Tiene que ver con la dinámica psíquica que se produce en la mente del sujeto, entre los impulsos que buscan la gratificación sin medida y los mecanismos de defensa que procuran inhibirlos.

La dinámica psíquica reguladora tiene como fin primordial procurar que cada persona pueda desenvolverse y adaptarse en el medio social. Los mecanismos de defensa que se derivan de este modelo son: represión, formación reactiva, desplazamiento, fijación, regresión, proyección, introyección y sublimación; son pilar importante de la teoría de la personalidad de Sigmund Freud.

3- Modelo económico

Tiene que ver con la forma de funcionamiento de aquello que Freud denominó “pulsión”, la cual puede ser entendida, a grosso modo, como la energía que nos impulsa a buscar un fin determinado. La pulsión es el motor y la energía que nos mueve. En este sentido, Freud consideraba que todo comportamiento estaba motivado por las pulsiones, a las que dividió en pulsión de vida (eros) y pulsión de muerte (tánatos).

La pulsión de vida está relacionada con la capacidad de autoconservación del individuo, impulso para crear, protegerse, relacionarse. En cambio, la pulsión de muerte está relacionada con las tendencias destructivas del ser humano hacia sí mismo o hacia el otro, relacionándolas con el principio de Nirvana que es la nada, la no-existencia, el vacío.

4- Modelo genético

Este modelo sigue las cinco etapas del desarrollo psicosexual. Caracterizado por la búsqueda de gratificación en las zonas erógenas del cuerpo, cuya importancia depende de la edad. Freud descubrió que no solo el adulto encuentra satisfacción en las zonas erógenas, sino que el niño también lo hace. La gratificación excesiva en estas etapas o la frustración repentina de alguna harán que se desarrollen ciertos tipos de personalidad. 

Las etapas o estadios del desarrollo psicosexual, en la teoría de la personalidad de Sigmund Freud, son:

  • Etapa oral: de 0- 18 meses. El foco del placer es la boca; chupar, besar y morder. La fijación en esta fase se relaciona con una personalidad oral receptiva a seguir buscando el placer por medio de la boca (fumar, el comer de más, etc.). Por el contrario, la frustración repentina se relaciona con una personalidad oral agresiva: procura el placer siendo agresivamente verbal y hostil con los demás.
  • Etapa anal: de 18-4 años de edad. El foco del placer es el ano; retener y expulsar. Un control muy estricto de la misma se relaciona con personalidad retentiva, mezquina. O por el contrario personalidad laxa, derrochadora.
  • Etapa fálica: de 4-7 años de edad. El foco del placer se centra en los genitales. La masturbación a estas edades es bastante común. Ocurre la identificación con el padre o la madre. En esta etapa se resuelve el complejo de Edipo. Este complejo estructura la personalidad y sirve para aceptar las normas sociales por parte del individuo.
  • Etapa de latencia: de 7-12 años. Durante este período Freud supuso que la pulsión sexual se suprimía al servicio del aprendizaje para facilitar una integración cultural del sujeto a su entorno.
  • Etapa genital: 12 años en adelante. Representa la aparición de la pulsión sexual en la adolescencia, dirigida más específicamente hacia las relaciones sexuales. Se reafirma la identidad sexual de hombre o la mujer.

Mano de un padre y su hija

5- Modelo estructural

Este modelo en la teoría de la personalidad de Sigmund Freud destaca por la separación de la mente en tres instancias. Estas tres instancias se desarrollarían a lo largo de la infancia. Cada instancia tiene funciones diferentes que actúan en distintos niveles de la mente, pero de manera conjunta para formar así a una estructura única de personalidad.

  • El Ello: es la parte primitiva e innata de la personalidad, cuyo único propósito es satisfacer los impulsos de la persona. Representa las necesidades y deseos más elementales, las pulsiones.
  • El Yo: evoluciona según la edad y actúa como un intermediario entre el Ello y el Superyó. Representa la forma como enfrentamos la realidad.
  • El Superyo: representa los pensamientos morales y éticos recibidos de la cultura. Representa la ley y la norma.

Para concluir, señalar que los modelos interactúan entre sí. Hacen de la personalidad un conjunto dinámico de características psíquicas que condicionan el modo en el que cada persona actúa ante las circunstancias que se le presentan.

“El precio que pagamos por nuestra avanzada civilización es una pérdida de felicidad a través de la intensificación del sentimiento de culpa”

-Sigmund Freud-