Sigmund Freud: Biografía de una mente brillante - La Mente es Maravillosa

Sigmund Freud: Biografía de una mente brillante

Pedro González Núñez 31 enero, 2016 en Actualidad y psicología 4505 compartidos
Freud leyendo

Hoy nos adentramos en en el peculiar mundo de una mente brillante de los tiempos modernos. Realizamos un fascinante viaje por la biografía de Sigmund Freud, uno de los autores que más nos ha cautivado con sus controvertidas ideas y aportaciones a la forma del ser humano, sus instintos y sus deseos carnales.

Porque Sigmund Freud fue uno de los hombres más abiertos y lúcidos de finales del siglos XIX y comienzos del XX, que con valentía se atrevió a escandalizar a la sociedad bienpensante de su tiempo, siendo un referente para los psicólogos de la actualidad, y dejando para la posteridad el célebre estudio de la mente centrado en el psicoanálisis.

Los primeros años de Sigmund Freud

Los primeros años de Sigmund Freud fueron bastante duros. Nació el 6 de mayo de 1856 en la ciudad de Freiburg, entonces perteneciente a Moravia y hoy territorio de la República Checa. Sin embargo, su padre, comerciante de lana, sufrió tiempos de crisis, lo que hizo que de joven, el futuro psicoanalista sufriera enormes penurias.

No obstante, Sigmund Freud tuvo un afilado instinto desde su más tierna infancia, puesto que nació en el seno de una familia con un padre de más de 40 años, una madre veinte años más joven y segunda esposa, con un hermano de la misma edad que la progenitora de Freud cuyo hijo nació prácticamente a la par que él, lo que le permitió agudizar su inteligencia.

Freud con la cabeza de llena de pensamientos

La familia de Sigmund Freud era judía, por lo que más tarde sufriría el antisemitismo nazi. Sin embargo, pese a ser fieles a las costumbres, no era especialmente religiosos, siendo el padre un librepensador, lo que llevó al joven Freud a perder sus creencias ya en la adolescencia.

Freud era un gran estudiante. Con tan solo 17 años acababa los estudios de secundaria en 1873 con excelentes notas. Dado que sus padres hicieron enorme sacrificios por él, puesto que tenía una brillante carrera y futuro, se decidió por seguir formándose en medicina, descartando el derecho.

Sin embargo, la intención del joven Sigmund Freud no era ejercer la medicina, sino estudiar la condición humana siguiendo los cánones de la ciencia. La chispa de la curiosidad ya hacía su aparición en la mente del estudiante.

Los inicios profesionales de Sigmund Freud

Ya en plenos estudios universitarios, Sigmund Freud toma la decisión de enfocar su carrera hacia la investigación biológica, acabando como colaborador en el laboratorio de Enrst Von Brücke, realizando sus primeros acercamientos al cerebro humano.

A finales de la década de 1870 entabla amistad con Josef Breuer, que le ayudó material y moralmente en sus investigaciones, convirtiéndose en un colaborador muy cercano y querido.

Poco después, conoce a Martha Bernays, que en breve será su esposa. Esta mujer fue vital en su vida, puesto que procedía de una familia de intelectuales judíos.

Fue en esta época, a comienzos de la década de 1880, cuando decide dejar sus estudios universitarios para casarse con Martha Bernays. También abandona el laboratorio de Von Brücke y comienza su carrera profesional como médico, pues ya tenía su titulación oficial.

Sigmund Freud, el médico

Pese a no tener intención de ser médico, Freud comenzó a trabajar para poder mejorar su situación económica. Sin embargo, tras probar en diversos departamentos hospitalarios en Viena, se especializa en neuropatía, llegando a estudiar el uso terapéutico de la cocaína.

Freud experimentó consigo mismo, estando a punto de acabar como toxicómano, consiguiéndolo con su amigo Von Felischl, y acabó con críticas de la comunidad médica y la reputación tocada.

Tras obtener una beca, viaja a París, donde sigue estudiando bajo la dirección de Jean Martin Charcot, un gran neurólogo de la época. Fue el momento en que comenzaron sus estudios sobre la histeria.

Poco después se casa con Martha, tras varias rupturas provocadas por los celos de Sigmund Freud, que incluso se sentía afectado por toda persona que mostraba afecto por ella, incluso su propia madre.

Sigmund Freud y la neuropatología

Durante su matrimonio, del que nacieron seis hijos, Sigmund Freud abre su propia consulta como neuropatólogo, usando métodos como la hipnosis o la electroterapia.

Tras ello, y junto a Breuer, comienza la creación del psicoanálisis, aunque sus primeros estudios se centran en la histeria, así como sus publicaciones iniciales. Este es el momento en que Freud comienza a observar el desempeño de la sexualidad en los trastornos psíquicos.

A partir de aquí, Sigmund Freud rompe con Breuer, y transforma toda su metodología clínica y terapuética basándose en los conceptos del psicoanálisis como la represión, la inconsciencia o la transferencia. Hecho que le llevó a vivir el desprecio de la comunidad médica.

Ya entrando el nuevo siglo XX, comienza con sus publicaciones más célebres y que han llegado hasta nuestros días. Entre ellas, destacan “La interpretación de los sueños”, “Introducción al Psicoanálisis” o “Tres contribuciones a la teoría sexual”, todas ellas reeditadas y con nuevas aportaciones del psicoanalista.

La fama de Sigmund Freud

En esta época, Sigmund Freud es cada vez más popular entre la comunidad médica, siendo su campo de la investigación psicoanalítica una atracción de otros especialistas y pacientes de la alta sociedad de la época.

Freud acompañado por otros psicoanalistas

A mediados de la década de 1900, otros especialistas se interesan en la obra de Freud, siendo invitado al Primer Congreso Psicoanalítico de la mano del mismísimo Karl Gustav Jung. Ambos establecieron una buena amistad, que les llevó a Estados Unidos, donde el pensamiento freudiano levantó gran interés y entusiasmo.

Eran los días brillantes en la carrera de Sigmund Freud, que en 1910 ayuda a fundar la Sociedad Internacional de Psicoanálisis, y que años después le lleva a romper su amistad con Jung.

La larga enfermedad de Sigmund Freud

En 1923, Sigmund Freud cae enfermo de cáncer de mandíbula, y sus problemas médicos se alargan hasta el día de su muerte, en 1939. Sin embargo, su actividad profesional siempre fue muy enérgica.

El psicoanálisis freudiano

Por fortuna, Sigmund Freud dejó una gran cantidad de obras para la posteridad. Y, pese a que muchos de sus postulados han sido rebatidos con posterioridad, es evidente que de su mente brillante nació el germen para que hoy conozcamos mejor nuestro cerebro y anhelos más ocultos.

El ego humano, el superyo y el yo quedan reflejados en lo más brillante de su extensa obra, que se ha convertido en un increíble y apasionante viaje por la mente humana. Sus estudios sobre la sexualidad, el psicoanálisis, la neurosis, la religión, la fantasía, la histeria, la moral, la represión o la familia son de una gran brillantez.

Y es que Sigmund Freud sigue siendo hoy en día una de las mentes más claras y atrevidas de nuestra civilización. Por lo tanto, su obra jamás dejará de estudiarse, y sus ideas siempre serán fuente de inspiración para las futuras generaciones.

Pedro González Núñez

Escritor, amante de la vida, de mi chica y de mi gente. La filosofía y la psicología, especialmente infantil, son mi auténtica pasión. Me encanta la libertad que me dan mis ideas.

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