5 pasos para comenzar una relación de pareja con buen pie

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Dolores Rizo
· 26 mayo, 2015
Una relación de pareja estable feliz requiere compromiso, voluntades compartidas y saber crear un proyecto en común respetando individualidades.

Una relación afectiva feliz y saludable, se sostiene por unos pilares de pareja muy concretos. Esos que cada miembro trabaja en conjunto, en una misma dirección e invirtiendo siempre adecuados recursos personales.

Éstos pilares se establecen según va avanzando el compromiso, poniéndose de acuerdo con unas bases específicas. Sin embargo, mucho antes de establecer estos acuerdos, cada integrante a llevado a cabo un adecuado trabajo personal.

Porque recordemos, nadie debe diluirse en el ser querido. Debe cuidarse la individualidad, debe atenderse la identidad, los valores, la autoestima.

Por ello, el comienzo de la relación es muy importante, ya que debemos mostramos siempre a la otra persona tal y como somos, para que después podamos establecer en conjunto los pilares de la pareja. Y para ello, es conveniente tener en cuenta los siguientes pasos.

«El amor no reclama posesiones sino que da libertad»

-Rabindranath Tagore-

pareja cogida de las manos simbolizando cómo conectar con una persona introvertida

 1. En una relación de pareja, antes de ser amantes, ser amigos

Es muy importante reconocer en la pareja o futura pareja, a un amigo o una amiga. En ocasiones, nos obsesionamos con la idea de que el ser amado debe ser una persona con la cual, coincidir en cada pasión, en cada meta, aficiones, ideologías y gustos. Sin embargo, pasamos por alto algo esencial.

No hay que encontrar a nuestro propio reflejo, a esa otra mitad idéntica a la nuestra. Es necesario dar con alguien con quien poder llegar a acuerdos, alguien que acepte y adore aquello que nos diferencia. Alguien con quien reír, discutir, aprender, sentir, emocionarse y construir un futuro.

La amistad es una relación basada en la sinceridad, la confianza, la comunicación y donde nos damos a conocer tal cual somos, y no como la otra persona quiere, espera o desea que seamos.

 2. Disfrutar de la química, de lo que fluye naturalmente

En un estudio llevado a cabo por José Luis Pozos se analizaron esos procesos que influyen en la felicidad de la pareja. Así, dentro de esa escala de bienestar se incluye el saber disfrutar de esos espacios compartidos. De apreciar la complicidad del día a día, de esa magia inscrita en la espontaneidad y los pequeños detalles.

Es importante no forzar la relación de pareja, en obligar al otro a que sienta, piense y haga lo que esperamos y deseamos. Debemos respetar las diferencias, disfrutar del presente, sin la impaciencia de saber cómo será nuestra historia en el futuro.

Para ello, no hay mejor forma que la de disfrutar de los sentimientos, actitudes, emociones y sorpresas que van aconteciendo entre las dos personas, de forma natural.

Pareja

 3. Atención a uno mismo, al autorespeto

Comenzar una relación de pareja no implica perder la individualidad. Tenemos que conservar nuestros intereses, deseos y proyectos. Así, si todo va bien, formarán parte de un proyecto más complejo, la pareja.

Para ello, no podemos dejarnos a nosotros mismos a un lado de la relación para centrarnos en la otra persona, ya que eso supondrá no “respetarnos” a nosotros mismos.

Desde el comienzo de la relación, es importante que la otra persona conozca y respete nuestros anhelos, pensamientos y emociones, para ello, es necesario mostrarnos tal cual somos, con autenticidad.

Esto supone, no permitir, bajo ningún concepto, la falta de respeto o actitudes que nos hagan sufrir o que nos molesten. En en cualquier relación de pareja tiene que estar presente el respeto mutuo.

 4. Observar, conocer y respetar a la otra persona

Es importante conocer a la otra persona en sus valores, sentimientos y emociones, así como en sus actitudes y comportamientos, tanto con nosotros como hacia otras personas de su entorno.

Conocer a la otra persona, nos ayuda a respetar sus valores y su visión de la vida. Asimismo,nos permite aceptarla tal y como es, para no hacernos una idea errónea de cómo imaginamos que será o cómo queremos que sea.

Con ello, empezaremos a saber si somos complementarios o coincidentes, para que más tarde, esto forme parte de los pilares de la pareja.

 5. Poner nombre a la relación cuando ésta ya existe, y no antes

Y en último lugar, y después de un tiempo de amistad, conocimiento de la otra persona, observación de los propios sentimientos y de los ajenos, podremos poner nombre a nuestra relación.

A partir de entonces, ya podemos llamarnos “pareja” sabiendo que el sentimiento que nos une se llama “Amor y enamoramiento”.

Cuando esto ya es así, además podremos estar en disposición de establecer los pilares de nuestra pareja, aquella que nace de la unión de dos personas diferentes, que se complementan en sus valores, actitudes y enfoques de la vida.

Dos personas libres, maduras y realizadas que deciden entonces, compartir sus proyectos y aunar esfuerzos para que juntos la vida les aporte felicidad.

Pareja manos unidas representando la relación de pareja

Para concluir, a pesar de que todos somos conscientes de que erigir una relación de pareja estable, enriquecedora y feliz, lograrlo está en nuestra mano y en nuestras voluntades.

Se requiere de esa artesanía donde aunar esfuerzos, detalles, una comunicación efectiva y un respeto donde valorar al otro sin olvidarnos de nosotros mismos. Esta es una aventura que siempre merecerá la pena.

  • Blais, M. R., Sabourin, S., Boucher, C., & Vallerand, R. J. (1990). Toward a Motivational Model of Couple Happiness. Journal of Personality and Social Psychology59(5), 1021–1031. https://doi.org/10.1037/0022-3514.59.5.1021
  • Gutiérrez, JLP, Aragón, SR, Lagunes, IR, y López Parra, MS (2013). Escala de Felicidad en la Pareja: Desarrollo y Validación. Acta de Investigación Psicológica , 3 (3), 1280-1297. https://doi.org/10.1109/ICCIS.2011.201