5 técnicas para eludir una conversación agresiva

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 3 agosto, 2018
Edith Sánchez · 3 agosto, 2018

Dicen que para pelear se necesitan al menos dos partes que se enfrenten. En este sentido, no es necesario el deseo de conflicto, sino más bien el deseo de no esquivarlo. Este deseo, en apariencia inocente porque puede ser satisfecho con una actitud pasiva, puede hacer que terminemos formando parte de un enfrentamiento sin darnos cuenta. Por eso es importante aprender a eludir una conversación agresiva.

El objetivo de la mayoría de los diálogos es el entendimiento, hasta donde sea posible. Una meta que se complica cuando reina la pasión y el punto de partida de las posturas es muy distante. Es en estos casos cuando tenemos que tener cuidado de no dar paso o alimentar una conversación agresiva.

¿Cómo eludir una conversación agresiva? Puede ser fácil si automatizamos ciertas estrategias y las utilizamos cuando identificamos una escalada de agresividad en el diálogo.

Muchos gritan y discuten hasta que el otro calla. Creen que le han convencido. Y se equivocan siempre”.

-Noel Clarasó-

1. Mantener el diálogo centrado

Muchos conocen esta técnica con el nombre coloquial de “disco rayado”. Consiste en repetir una y otra vez el punto al que queremos ir, ignorando cualquier afirmación que se aleje de este. Es una forma de reconducir la conversación para reafirmarnos y evitar caer en las trampas de agresividad del otro.

Esta técnica es útil para eludir una conversación agresiva, ya que ayuda a sostener la comunicación en términos racionales. Se habla con un objetivo. Al concentrarnos en ese objetivo, neutralizamos otro tipo de mensajes que puedan afectar las emociones y distorsionar el propósito de la comunicación.

diana en centro de una cabeza representando cómo eludir una conversación agresiva

2. Recortar la cantidad de información que se da

Esta es una técnica especialmente eficaz cuando la otra persona llena la conversación de indirectas o sutilezas, destinadas a hacernos sentir mal. Consiste en reducir al mínimo lo que decimos, para permitir que el resto de “partes” se expresen.

El objetivo es salir de ese campo gris de las indirectas, ya que estas generalmente enmascaran un poso de agresividad, produciendo confusión y dando pie a conflictos. Así, ser claros en nuestra comunicación, asegurándonos de que las demás partes han entendido lo que queríamos decir, es una buena forma de eludir una conversación agresiva.

3. Asumir nuestra falibilidad

Cuando dos partes se enfrentan, es raro que la razón le asista por completo a una de ellas. También es frecuente que las partes, para no mostrarse vulnerables, tiendan a hacer afirmaciones con más seguridad de la que merecen. Teniendo en cuenta esta tentación, controlarla disminuirá la probabilidad de que la agresividad empiece a escalar en el intercambio de pareceres.

Así, reconocer parte de la razón en las diferentes posturas desarma muchos conflictos antes incluso de que estos comiencen. Haciéndolo establecemos un marco de diálogo mucho más proclive al acuerdo, y, por lo tanto, mucho menos a la agresividad.

Figuras de hombres mirando las flechas del suelo simbolizando cómo eludir una conversación agresiva

4. Atención selectiva

Esta técnica tiene que ver con ignorar deliberadamente los contenidos o expresiones que causan ofensa o malestar, al mismo tiempo que se atiende solo a los aspectos centrales. En particular, se trata de ignorar las formas cuando el otro utiliza las que no son adecuadas.

El interlocutor pronto notará que sus palabras no causan efecto y es probable que desista. Lo adecuado es centrarnos en algo positivo para sacar la conversación del ámbito negativo en la que quiere ubicarla el otro.

Por ejemplo cuando la pareja dice: “Nunca estás realmente pendiente de mí. El viernes pasado quedamos de ir al cine y no llegaste a tiempo”. Empleando la atención selectiva, una posible respuesta sería: “¿Aceptarías otra invitación al cine y una cena como compensación?

Mano colocando figuras de madera en la arena simbolizando cómo eludir una conversación agresiva

5. Separación de temas

Esta técnica se aplica cuando empieza a hacernos una larga lista de recriminaciones. Lo ideal es centrarnos primero en uno de esos mensajes y luego, uno por uno, en los demás. Si se recibe todo, en conjunto, al mismo tiempo, es fácil que nos equivoquemos al elegir la mejor estrategia de afrontamiento.

Sin darse cuenta, una persona que quiere iniciar un conflicto hará todo lo posible por atraer a la otra a ese lugar. En estos casos, son muy recuentes las críticas que aluden a la persona y no a un determinado comportamiento. El ataque es directo al otro, buscando que el otro reaccione.

Si la bien la mayoría de los desacuerdos son sanos y enriquecedores, muchas veces les arrebatamos estas propiedades con nuestra manera de proceder para defender nuestra postura. Este error, lejos de impedir una conversación agresiva, la favorece, haciendo que se pierda todo lo bueno que podía salir del intercambio de pareceres.