5 tipos de acoso escolar o bullying - La Mente es Maravillosa

5 tipos de acoso escolar o bullying

Raquel Lemos Rodríguez 13, Septiembre 2016 en Psicología 5311 compartidos
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El acoso escolar, también conocido como bullying, desgraciadamente se ha hecho un hueco enorme en las escuelas e institutos. Lugares donde los más jóvenes coquetean con el hecho de maltratar a ese compañero de clase tan inseguro, al que tiene acné en su rostro, al que no es el guaperas de clase. Un tipo de maltrato que no siempre es físico.

Son varias las causas por las que se produce el acoso escolar. En su mayoría, están vinculadas a la terrible inseguridad, la baja autoestima o experiencias traumáticas que el acosador ha vivido durante su infancia y que, tal vez, aún sigue viviendo.

Esto también provoca que sean muy diferentes las formas de bullying. Por eso, hoy abordaremos algunas que el Centro Nacional contra el Bullying (NCAB) ha establecido. Profundizaremos en cada uno de estos tipos para que podamos entender mejor en qué consiste cada tipo de bullying.

1. Bullying físico

Este es el tipo de acoso escolar más visible, ya que el acosador utiliza su fuerza física para atemorizar a su víctima. Con patadas, bofetadas y otro tipo de agresiones físicas, el agresor intenta humillar y someter a la persona a la que van dirigidas sus golpes.

Es importante mencionar que este tipo de acoso escolar suele producirse en compañía de otras personas, de otros amigos que alaben e inciten a pegar aún más a la persona que se encuentre frente a ellos. Así, el acosador se siente poderoso, el líder, el más fuerte.

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Aunque quizás las palizas más fuertes no se den públicamente, sí que pueden haber manifestaciones de este tipo de acoso más “leves”. Una zancadilla, un empujón, una patada a la mesa en la que está sentado, el robo de su mochila, pueden ser pequeñas llamadas de atención que indiquen que puede haber un caso de acoso escolar.

2. Bullying verbal

Este tipo de bullying es mucho más recurrente, ya que se trata de un maltrato verbal que muchos calificaría de “cosas de críos”. Lo peor es que no son cosas de niños, ya que la persona a la que van dirigidas las burlas, los insultos, las palabras denigrantes, termina sufriendo y sintiendo su autoestima minada.

El bullying verbal puede ir desde insultos, hasta amenazas, burlas sobre la condición sexual de la persona, sobre sus rasgos físicos, alguna imperfección que posea, algún tic que la caracterice, incluso su color de piel o su raza.

La respuesta a “¿por qué humillas, insultas y acosas a otra persona de tu clase?” suele ser “no sé” o “era una broma”
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En la época de la adolescencia recibir este tipo de comentarios nos duele mucho más, ya que nos encontramos en una etapa donde la sensibilidad está a flor de piel. Por eso, es importante cortar de raíz este problema. Muchas personas sometidas a bullying verbal han tenido que volver a reforzar su autoestima y creer en sí mismas con mucho esfuerzo.

3. Bullying social

Uno de los tipos de acoso escolar menos conocidos y, tal vez, el más utilizado. Imaginemos que queremos jugar un partido de fútbol, pero nadie nos escoge o nos ponen excusas de que ya están todos los puestos ocupados por nuestros compañeros de clase.

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Pensemos también en la idea de que nos acercamos a nuestros compañeros y están comentando fotos sobre una fiesta a la que no hemos sido invitados. De una forma explícita, nos han dejado a un lado, nos han echado de ese grupo al que pensábamos que pertenecíamos.

Es una forma de bullying sutil, en la que no contamos con esa persona con la que tenemos que estar en clase y hacer trabajos. Se le da la espalda, se la excluye. El dolor emocional que puede causar este tipo de acoso puede ser muy difícil de superar, pues uno de nuestros mayores miedos es el rechazo.

4. Ciberbullying

Este tipo de acoso escolar surgió gracias a las redes sociales. Estas son muy importantes entre los más jóvenes los cuales se atreven a compartir sus vivencias, sus sentimientos más íntimos y todo aquello que les gusta o les disgusta.

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Un ejemplo de ciberbullying puede ser el hecho de subir una fotografía y que, de repente, una serie de personas empiecen a ponerte comentarios negativos sobre ella, por ejemplo “deberías adelgazar”, “¡qué asco!”. Todo esto deja expuesta a la persona de la foto que siente vergüenza por la misma debido a los comentarios.

Hasta el 37% de los menores de edad en España sufre ciberacoso.
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También existe la posibilidad de tener alguna fotografía en la que otra persona sale mal o haciendo algo vergonzoso y amenazarla con publicarla, para así manipularla. Todo esto, se lleva a cabo a través de mensajes privados que causan un terrible malestar en la persona que es acosada.

5. Bullying carnal

Lo más probable es que nunca hayas oído hablar de este tipo de acoso escolar, quizás porque lo componen conductas obscenas. Esto hace que muchas personas se nieguen a aceptar que haya niños o adolescentes que hagan esto.

Entre las conductas que entran dentro del bullying carnal se encuentran los comentarios machistas, sexistas, aquellos que hacen referencia a partes del cuerpo de la otra persona. Pero, en muchas situaciones, se llega incluso a tocar a la persona acosada en lugares íntimos sin que ella lo consienta, haciéndola sentir humillada.

Imaginemos a un niño que acosa carnalmente a una niña de su clase. Puede que la obligue a que le bese constantemente, a que le toque la entrepierna o a que vea ciertos vídeos o películas con alto contenido erótico. Esto puede traumatizarla y que en el futuro sus relaciones afectivas e íntimas estén llenas de problemas.

Tal vez pensabas que el acoso escolar se manifestaba de una forma única, pero la verdad es que hay varios tipos diferentes que intentan no llamar la atención ante los demás. De esta manera, nadie de la escuela se dará cuenta que alguien está siendo maltratado.

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En la actualidad, muchos son los centros que aún tienen que aprender a manejar los casos de bullying y de acoso escolar, ya que aún no se logra solucionar la situación de la mejor manera. Una noticia reciente nos relata la situación de Diego, un joven de 11 años que antes de quitarse la vida dejó la siguiente nota: “No aguanto ir al colegio y no hay otra manera para dejar de ir”.

Raquel Lemos Rodríguez

Soy escritora y una apasionada de la música. Rodeada de libros desde pequeña, siento la necesidad de plasmar escribiendo aquello que me inquieta y provoca curiosidad.

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