Cómo defenderte de las agresiones encubiertas

10 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera
Para defenderse de las agresiones encubiertas primero hay que detectarlas, saber que no tienes la culta y actuar en defensa de tus derechos
 

¿Es posible ser pasivo y agresivo al mismo tiempo? Aunque suene contradictorio, la persona pasivo-agresiva no muestra su hostilidad abiertamente, sino indirectamente. Lo hace usando estrategias que desmoralizan e irritan al otro, pero que a fin de cuentas, lo someten. Entonces, ¿cómo defenderte de las agresiones encubiertas de este tipo de personas?

Esta peculiar mezcla de hostilidad sin confrontación hacen que la conducta pasivo-agresiva sea confusa, difícil de detectar y, por lo tanto, difícil de combatir. Son varias las razones por las cuales el pasivo-agresivo opta por usar tácticas indirectas, pero no por eso son menos nocivas.

Agresiones encubiertas: Cómo se lleva a cabo el ataque sin confrontación

Mujer apoyando su mano en su pareja

La conducta pasivo-agresiva es una forma indirecta de expresar las emociones negativas, a través de las siguientes estrategias:

  • Antagonismo: Esta molesta actitud consiste en estar permanentemente en contra de los deseos y peticiones de los demás. Siempre tiene una objeción, una queja. Por lo tanto, nada le parece bien.
  • Actitud distante, ausente y huraña: Aunque la persona está físicamente presente, mental y emocionalmente parece estar en otra parte. De igual modo, suele mostrar una actitud defensiva con su lenguaje no verbal. Por ejemplo, estableciendo poco contacto visual, teniendo una actitud desganada, o respondiendo con monosílabos.
 
  • Victimismo: El pasivo-agresivo se queja constantemente y se siente victimizado todo el tiempo. Parece que los demás son el problema.
  • Procastinación: Consiste en dejar para última hora las tareas o compromisos deliberamente, provocando contrariedad y estrés en los demás.
  • Errores voluntarios: El pasivo-agresivo hace las cosas descuidadamente y comete errores de forma deliberada, como una forma de expresar su descontento y resistencia ante las órdenes y deseos ajenos.

¿Por qué actúan así?

Son varias las razones que pueden provocar las agresiones encubiertas de una persona pasivo-agresiva. Las ilustraremos con situaciones típicas:

  • La pareja dominante: cuando uno de los miembros de la pareja impone su criterio sobre el otro, es probable que este último, si no es asertivo, muestre su descontento a través de falta de interés sexual o siendo poco cooperativo en labores compartidas.
  • Los padres autoritarios: si el estilo de los padres es excesivamente estricto, puede que los hijos obedezcan, pero a regañadientes y cumpliendo las órdenes a medias.
  • El jefe tiránico: aunque lo más probable es que los empleados no se atrevan a enfrentar a un jefe explotador y desconsiderado, puede que traten de sabotearlo con retrasos y errores en el trabajo.
  • La familia política: situaciones típicas, como la suegra que no quiere a la nuera o viceversa, producen tensiones que muchas veces se expresan de forma velada, mediante comentarios con doble sentido, desdenes o desplantes, para evitar el conflicto.
 

¿Qué hacer frente a las agresiones encubiertas de un pasivo-agresivo?

Pareja con problemas por conducta pasivo agresiva

Ante todo, es importante saber que esta conducta es una forma de manipulación y control. Por lo tanto, depende de nosotros no caer en su juego. He aquí algunas estrategias:

  • No dejarse impresionar: Las malas caras, la desidia, falta de interés y cooperación o falta de implicación en el trabajo deben ser confrontadas asertivamente cuanto antes.
  • Dar ejemplo: si sabemos gestionar adecuadamente nuestras emociones de forma oportuna y asertiva, contribuimos a generar una comunicación abierta que evite conductas tóxicas, como la pasivo-agresiva.
  • Evitar conductas dominantes y opresivas: uno de los principales detonantes de la conducta pasivo-agresiva es el autoritarismo. Por lo tanto, es preferible dar oportunidad al diálogo y la comunicación abierta, aunque se trate de emociones negativas.

En conclusión, aunque no siempre podamos gestionar adecuadamente nuestras emociones, debemos intentar hacerlo la mayor parte del tiempo, sobre todo delante de los demás. Para muchas personas, el problema surge cuando la conducta pasivo-agresiva se establece como un patrón de comunicación. Por eso, es importante ser asertivos y expresar lo que sentimos, así como también dejar que los demás se sientan libres de expresar sus emociones con nosotros.