El chantaje emocional y la manipulación - La Mente es Maravillosa

El chantaje emocional y la manipulación

Marian García 25, Octubre 2013 en Psicología 962 compartidos
Mujer sometida a chantaje emocional

El chantaje emocional es una forma de control que recurre a la culpa, la obligación o el miedo. El objetivo es conseguir que otra persona actúe de acuerdo a unos intereses que van en favor de quien hace el chantaje.

Es una manera de manipular la voluntad ajena que se basa en provocar sentimientos negativos de los que la persona chantajeada no parece poder salir, salvo que haga aquello que quiere el “chantajeador”.

Todos nos hemos visto involucrados alguna vez en una sitiación parecida, ya sea como víctimas o como verdugos. Pero, ¿por qué manipulamos o dejamos que nos manipulen?

El silencioso chantaje emocional

Mujer como una marioneta por chantaje emocional

El chantaje emocional está infiltrado en nuestras relaciones por lo que, en ocasiones, es complicado determinar cuándo somos chantajeados o cuando ejercemos de chantajistas. Suele hacerse de manera inconsciente y esto hace más difícil detectar la manipulación.

Frases como “tú sabrás lo que haces”, “allá tú con tu decisión” o “si me quisieras no harías eso” son un ejemplo de manipulación. A veces, mensajes que a priori parecen inofensivos pueden llevar una carga de intencionalidad, buscan meter miedo a la otra persona si no cumple con los deseos del chantajista.

Generalmente asociamos la manipulación con personas maquiavélicas, retorcidas y egoístas. Pero en la práctica, todos recurrimos alguna vez algún tipo de chantaje emocional. Uno ejerce el papel de manipulador siempre y cuando se intenta controlar lo que dice o hace otra persona, se exige y no se da alternativa de elección o se dinamita la autoestima ajena.

El objetivo del chantaje emocional suele ser ganar poder en una relación.
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¿Cómo es un manipulador emocional?

Ya hemos señalado que puede ser complicado identificar el chantaje emocional. Sin embargo, las personas que tienen tendencia a manipular comparten una serie de rasgos característicos.

En primer lugar, se trata de personas capaces de detectar las debilidades del otro. Y no solo las identifican, sino que no tienen reparo en aprovecharse de ello para utilizarlas en su contra. Además, suelen ser personas muy controladoras.

El manipulador, además, es tenaz. No para hasta conseguir lo que busca cualquier medio. Los hay que usan una cierta agresividad, otros el desprestigio o el victimismo y muchos son capaces de reinterpretar cualquier palabra o gesto de la otra persona en su propio beneficio.

Defenderse del chantajista

Mujer que sufre chantaje emocional alejándose de su pareja

Por supuesto, no todos los grados de chantaje son iguales, ni responden a los mismos objetivos. Algunos son inocentes y casi inofensivos. Sin embargo, otros son tan retorcidos que pueden terminar dinamitando psicológicamente a la otra persona. La manipulación llevada al extremo puede dejar una herida emocional muy dañina para la persona que lo sufre.

El chantajista emocional ejerce el papel de víctima, probablemente lleno de inseguridades y miedos. En lugar de hacerse cargo de sus limitaciones, carga sobre el otro esas las debilidades, provocándole sentimientos negativos. El chantajeado acepta, principalmente, por temor a las consecuencias, al enfado o a que el chantajista cumpla con sus amenazas.

Defenderse de un chantajista depende de uno mismo. Cuando uno cree que está siendo manipulado, lo mejor es adoptar una actitud pasiva. No negarse, pero tampoco aceptar sus peticiones sin más. Dejarlo en “stand by”.

Esta tregua de tiempo servirá para observar las emociones en uno mismo. Sentimientos como la culpabilidad, el desasosiego o la frustración suelen estar asociados a prácticas manipulativas. Nadie puede dirigir las acciones de otro. Por lo tanto, no permitas que nadie someta tu voluntad al chantaje emocional.

Marian García

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