Los 5 trastornos con mayor presencia en la adolescencia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 30 julio, 2017
Raquel Lemos Rodríguez · 30 julio, 2017

La etapa de la adolescencia puede llegar a complicarse, y mucho. Los cambios que se producen confunden no solo al entorno del adolescente, sino también al propio adolescente. La comprensión en este periodo, así como la empatía y la paciencia serán herramientas y actitudes muy útiles para encarar mejor los problemas que puedan surgir. Además, también nos permitirá prestar atención a aquellas señales que pueden ser indicio de un trastorno mental.

La adolescencia pone de los nervios a muchos padres por la fama que tiene y los retos que supone. En este sentido hablamos de un periodo sumamente sensible a diferentes trastornos, como la ansiedad o la depresión. En este sentido, hoy descubriremos cuáles son los trastornos con mayor incidencia en la adolescencia.

1 de cada 5 adolescentes sufren algún tipo de trastorno psicológico.

1. Depresión y distimia

La depresión es un trastorno que afecta a muchos adolescentes. La preocupación por encajar en un grupo, la baja autoestima como consecuencia del acné y los problemas de bullying tan presentes en la actualidad son solo algunas de las posibles causas de la depresión en esta etapa.

La distimia, diferente de la depresión, también puede estar presente. Este trastorno se caracteriza por ser una forma leve y al mismo tiempo crónica de depresión. Hablamos de periodos como mínimo de dos años.

El apoyo de la familia será sumamente importante. Por eso, no hay que pasar por alto o tachar de “cosas de adolescentes” cualquier cambio o signo significativo de trastorno mental. Es cierto que los adolescentes no hablan mucho, que la familia no es el entorno en el que más se expresan. Por eso, es indispensable tener los ojos bien abiertos y prestarles una atención inteligente.

adolescente triste apoyando la cabeza en su mano

2. Trastornos de ansiedad

La ansiedad está muy presente en la actualidad, pero si hay una etapa en la que ha ido ganando terreno es en la adolescencia. Las expectativas que un adolescente puede tener o que los demás pueden tener sobre él pueden llevarlo a padecer un fuerte estrés. Asimismo, la preocupación por dar la talla o por los problemas que pueda tener con sus amigos también puede ser una fuente de presión.

Los síntomas que pueden alertarnos de que algo no va bien son claros. ¿Hay insomnio? ¿Fuerte irritabilidad? Esto puede confundirse con cambios de humor propios de esta etapa. Sin embargo, los dolores de estómago sin causa aparente y la tensión muscular son síntomas suficientes para pedir consulta con un especialista. Si no pasa nada, mejor.

“El temor agudiza los sentidos. La ansiedad los paraliza”

-Kurt Goldstein-

3. Anorexia, bulimia y trastorno por atracón

Los problemas relacionados con la comida son, sin duda, uno de los más conocidos. Los adolescentes, fruto de las críticas en torno a su cuerpo y, también empujados por esos cánones de belleza imposibles de los que la sociedad hace propaganda y vende a un alto precio, suelen volver su mirada hacia lo que comen. Es en la alimentación donde buscan ganar el control sobre su peso.

Sin embargo, el problema no procede necesariamente de esta actitud, sino del hecho de que los adolescentes suelen tomar medidas sin consultarlas con nadie. A menudo estás medidas son muy restrictivas, se aplican en forma de castigo o como una forma de apaciguar la ansiedad y pueden tener consecuencias desastrosas para su cuerpo.

En algunas ocasiones, estos trastornos también son la manifestación de un problema mayor. Por ejemplo, un trauma de la infancia que ha conducido al adolescente a sentirse culpable, mal consigo mismo, y a hacerse daño de esta manera. Por eso, es bastante común que estos trastornos a veces presenten conductas autolesivas.

adolescente con anorexia

No mostrarse agresivo con el adolescente será fundamental para buscar ayuda y solucionar esta conducta tan negativa que están llevando a cabo. A veces, los padres pueden sentirse frustrados y esto puede llevarles a perder el control. No obstante, es necesario mantener la calma y, sobre todo, pedir ayuda profesional.

En este sentido, si un adolescente quiere perder peso, no pasa nada por llevarlo al médico para que lo derive a un nutricionista. Él le dirá cómo puede conseguir su objetivo. Esta medida será mucho mejor que ignorar el problema o establecer una vigilancia permanente, que solo logrará que el adolescente perfeccione sus estrategias para hacer lo que quiere a escondidas.

4. Fobia social

La fobia social pertenece al grupo de los trastornos de ansiedad, pero en este caso los síntomas se desencadenan cuando el adolescente se encuentra en un entorno social o cuando anticipa que va a encontrase en dicho entorno. Interactuar con personas desconocidas o tener que ir a un sitio repleto de personas puede suponer toda una odisea para ellos.

Por eso, común que en la etapa de la adolescencia muchos jóvenes se recluyan en sus casas. Las inseguridades, los problemas con el cuerpo, el acoso escolar y la necesidad de ser aceptados pueden provocar fobia social.

Las taquicardias, angustia y las dificultades para respirar cuando se producen en un entorno social pueden indicar fobia social.

5. Trastorno disocial y negativista desafiante

¿El adolescente roba? ¿Utiliza la violencia contra personas y animales? Es fácil para las personas que no son expertas en la materia confundir el trastorno disocial/negativista desafiante con una problemática natural de la adolescencia, sin embargo este tipo de conductas pueden ser un síntoma de un problema incipiente de mayor caldo.

Desobedecer a los adultos, no acatar las normas, robar y habitar permanentemente en el enfado son algunas de las señales que pueden indicarnos la presencia de un trastorno. Los jóvenes parecen no respetar nada, actúan sin pensar, son muy impulsivos y no tienen en cuenta la integridad de los demás, ¿un periodo complicado o algo más? Lo mejor, consultar con un especialista.

Buscar ayuda será muy importante. Es habitual que ante un trastorno de este tipo los padres se sientan impotentes o busquen razones en lugares equivocados, puede que hasta sientan que no han sabido educar bien a sus hijos. No obstante, estas ideas equívocas pueden hacer que adopten una actitud pasiva y sumisa ante sus hijos, algo que no les beneficiará.

Un comportamiento predominantemente hostil, desafiante y la tendencia a violar los derechos básicos de los demás puede indicar que existe un trastorno al que hay que prestarle atención.

Todos hemos pasado por la adolescencia. Esa etapa en la que difícilmente nos sentíamos comprendidos y donde nuestros padres parecían retirarnos la mano en vez de ofrecérnosla. Por eso, que los progenitores no se tomen lo anteriormente mencionado como “cosas de adolescentes” puede evitar que, en caso de existir un trastorno, este se agudice.

Adolescente en un rincón

Son muchos los adolescentes que se suicidan, otros tantos se sienten solos. En este periodo tan complejo de la vida es necesario el apoyo adulto o, al menos, la seguridad que los más mayores puedan brindar. Buscar ayuda, prestar atención y no tomarse a la ligera un “hoy no quiero cenar”, “aquí mando yo” o “me siento bien encerrado en mi cuarto” puede frenar un problema antes de que sus dimensiones aumenten y, por lo tanto, sus consecuencias indeseables.