6 beneficios de tener una mascota

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 3 junio, 2018
María Hoyos · 3 junio, 2018

Nos quieren de forma incondicional, nos acompañan en nuestras dificultades y en nuestras alegrías. Tener una mascota proporciona calidad de vida, y nos aporta múltiples beneficios. Cuidar de ellas requiere de mucha responsabilidad, pero el resultado compensa el esfuerzo; ya sea una mascota más convencional, como un perro o un gato, o bien una algo más exótica, como una iguana, todos conllevan mejoras en la salud de sus dueños.

Cuando estamos con nuestra mascota, nos sentimos acompañados, incluso apoyados, y también nos sentimos más felices. Las mascotas dan, en muchos casos, un sentido a nuestra vida. Y si ya las queremos incondicionalmente, estos beneficios no nos separarán de ellas.

Alargan nuestra vida

Sacar a pasear a tu perro te aporta un extra de ejercicio físico diario; cambiar el agua a tu pez de colores mantiene tu mente activa. Este ejercicio físico o mental ayuda a mantener activo el cuerpo, nuestra circulación se activa y la posibilidad de padecer ciertas enfermedades disminuye.

Abrazo a un perro

Nos ayudan a superar obstáculos

También ayudan a personas con problemas psicológicos, como el estrés postraumático, a canalizar sus emociones y darle un sentido a su vida. Incluso pueden ayudarnos a evitar enfermedades: el olfato de perros y gatos, por ejemplo, está mucho más desarrollado que el humano, por lo que son los primeros en detectar cambios a nivel químico en nuestro cuerpo.

Algunos perros son entrenados, incluso, para detectar los síntomas de las hipoglucemias o hiperglucemias en pacientes diabéticos, con el fin de evitar problemas mayores.

Evitan el sentimiento de soledad y aislamiento

Nuestras mascotas nos ayudan a superar el sentimiento de soledad pues, primeramente, nos hacen compañía. Es una de las muchas razones por las que las personas mayores deciden tener una mascota, ya sea un perro, un gato o un pájaro.

No obstante, además de acompañarnos, las mascotas como los perros nos ayudan a socializar más, ya que su cuidado implica sacarlos a menudo a pasear. Las personas que tienen perros acaban por relacionarse con otros dueños de perros, ya que comparten los mismos espacios verdes o caminos.

Nos hacen más felices

El cumplimiento de los cuidados que una mascota necesita y, por tanto, verlos sanos y felices estimula en nosotros la segregación de dopamina y serotonina, dos hormonas relacionadas con la felicidad y el bienestar. Asimismo, reducen nuestros niveles de cortisol, la hormona causante del estrés, con lo que nos encontramos más tranquilos.

Acariciar a nuestras mascotas (siempre que su anatomía lo permita) es también un buen antídoto contra la tristeza, ya que aporta idénticos beneficios.

Mano de humano con la de un perro haciendo un corazón

Nos obligan a ser responsables

Esta es una de las mejores razones para darles a los niños una mascota: los obliga a cuidar de un ser vivo, que depende en gran medida de lo que ellos hagan. De esta forma no solo aprenden a relacionarse con otras especies, sino también a entender que deben preocuparse por su bienestar. Esto les enseña a ser más empáticos no solo con otros animales, sino también con las personas.

Nos hacen más inmunes

Tener una mascota, especialmente desde la infancia, nos expone a alérgenos y a patógenos extraños, sensibilizando así nuestro sistema inmunológico. También puede reducir las posibilidades de desarrollar diferentes tipos de alergias si nos exponemos en los primeros años de vida.

Está más que demostrado que los animales nos hacen más felices, nos ayudan a nuestro día a día y son excelentes compañeros de vida. Sin embargo, es necesario que seamos conscientes de que tener una mascota no es tener un juguete, o un accesorio. Son seres vivos que nos necesitan y dependen de nosotros.

Por eso es alarmante el número de abandonos de animales en nuestra sociedad, así como el número de animales que se compra. Si, como sociedad, continuamos abandonando animales, pero a la vez criando cada vez más para su compra, estaremos poniendo en peligro la vida de muchos de ellos. Los centros de adopción, además, son mucho más asequibles, y la experiencia puede darnos la seguridad de que estamos salvando una vida, de que estamos haciendo bien.

Al fin y al cabo, muchos son seres sensibles a las emociones y se alegran y sufren con nosotros. Si los queremos de forma incondicional, ellos harán lo mismo por nosotros.