Las mascotas, pequeños maestros en apoyo emocional

Valeria Sabater · 9 noviembre, 2013

Permite que antes te expliquemos la curiosa historia de la imagen que encabeza este artículo. El más grande, el humano de pelo largo, se llama James Bowen y es un músico callejero; su vida, como la de otros muchos, no ha sido nada fácil: dejó su casa por problemas personales y por una grave adicción a la heroína… Poco a poco, empezó a sobrevivir en las calles junto a su guitarra, habitando por las esquinas más populosas de Londres en busca de unas libras con las que poder alimentarse mientras asistía a una clínica de desintoxicación. Un día apareció él, el más pequeño y de pelaje rojo. Se llamaba Bob… por alguna razón que James desconocía, el gato Bob empezó a seguirlo allá donde fuera, estaba obstinado en no dejarlo solo: un día incluso subió a un autobús con él.

Se hicieron amigos, Bob le ofrecía un cariño desinteresado y noble, una mirada donde reflejarse y encontrar fuerzas para superar su adicción, para responsabilizarse de su nuevo amigo y llevar una buena vida en común. La pareja llamaba tanto la atención en las calles que una periodista acabó fijándose en ellos… escribió su historia y logró ser éxito en ventas. “A street cat named Bob” sacó a James de su miseria, aunque hoy en día, sigue tocando junto a su gato pelirrojo en una calle de Covent Garden.

APOYO EMOCIONAL DESINTERESADO

Según varios estudios, el vivir junto a un animal nos aporta no solo un apoyo emocional y social destacable, sino que además nos permite encarar ciertos problemas de salud de un modo más óptimo. Son habituales las terapias de ancianos con perros, estimula su atención y los envuelve de una carga afectiva muy positiva, un soporte emocional que se ha hecho habitual en residencias e incluso en hospitales: está demostrado incluso que pueden prevenir ataques epilépticos, que cuando se les entrena son muy  hábiles atendiendo a personas con crisis de ansiedad o estrés postraumático…
Reconocida es también la labor de los perros guía, o aquellos educados exclusivamente para atender a personas con otras discapacidades psíquicas o físicas. Las mascotas nos ayudan a sentirnos más seguros y motivados, en el caso de James Bowen la idea de responsabilizarse de alguien que le prestaba ese cariño sincero, fue bastante para avanzar en su desintoxicación, en ganar dinero para alimentarlo y llevarlo al veterinario, para vivir en condiciones junto a ese ser menudo que siempre se ha negado a dejarlo solo.

ANIMALES EN CASA: APOYO PERSONAL Y EDUCATIVO.

Existen muchos centros donde utilizan a los animales como recurso curativo: clínicas de delfinoterapias y equinoterapias, instalaciones donde personas con problemas pueden beneficiarse de la interacción de estos animales para adquirir nuevos hábitos de comunicación o expresión, mejorar sus destrezas personales… etc.
Pero tampoco hace falta vivir con un delfín para sentirnos mejor, la compañía de un perro o un gato son suficientes para que surgan los sentimientos de empatía, de socialización, de altruismo, de aceptación, de autoestima…

Tener una mascota es algo idóneo para los más pequeños, los ayuda a ser responsables y canaliza mejor su emocionalidad, los niños retraídos por ejemplo aprenden a ser más expresivos y a comunicarse mejor, les aporta ternura, compañía, cariño Las miradas de nuestras mascotas siempre estarán ahí para atendernos, para recibir una caricia y recibirnos por las noches o por las mañanas.

También son perfectas para las personas mayores: los hogares se vuelven más alegres y fomenta su movilidad, mejora su sensación de bienestar, les obliga a salir a la calle, a socializarse; sentir la compañía de un animal también es un excelente recurso para aliviar los síntomas de la depresión, les entretiene, les relaja y les aporta un maravilloso equilibrio emocional. Las mascotas son esos pequeños amigos que no tienen rencor y que siempre se alegran de tenernos como compañeros, nos brindan un apoyo emocional desinteresado sin que les importe la edad o el rango social. Bob y su amigo humano James, son un gran ejemplo.