Construir para ser felices

3 noviembre, 2013
Este artículo fue redactado y avalado por Sara Clemente

Muchas veces la felicidad que deberíamos sentir por algo positivo que nos ha sucedido, queda empañada por el sentimiento de tristeza que experimenta quién le ha tocado el otro lado de la moneda.Por eso, en muchas ocasiones, nos resulta verdaderamente difícil ser felices.

Vivir el presente

La felicidad parece algo efímero, intangible y, muchas veces, inalcanzable. Pero, en realidad es algo que se va construyendo, como una casa, desde los cimientos hacia arriba. Un modo de edificarla es conociéndote a ti mismo, para aprender a vivir el momento presente de la manera más saludable para ti.

El futuro es incierto, nunca sabemos qué puede pasar en la próxima hora. Al igual que el pasado es algo que no podemos volver a vivir, pero sí aprender de él.

Por eso, un modo de construir la felicidad es vivir este momento y estar contentos con lo que tenemos y con lo que somos hoy. Esto no significa que no tengamos ambiciones y que debamos ser conformistas, ya que seguramente, a la larga, no podremos ser plenamente felices.

Disfrutar del camino

Mucha gente piensa «seré feliz cuando tenga esto o aquello» y cuando lo consigue, sigue buscando otra cosa para poder ser feliz, porque eso que consiguió ya no le satisface. Es la rueda eterna, que termina generando infelicidad de manera crónica. La felicidad que proporciona alcanzar «esa gran meta» suele ser extraordinariamente efímera en comparación con la que se genera durante el camino.

Se podría comparar con la poca duración que tienen las sensaciones en el cuerpo en términos de afectividad, en contraste con lo duraderos y estables que suelen ser los sentimientos.

Ser felices en el ahora

Una buena alternativa para alcanzar la felicidad futura es el cultivo de la felicidad en el ahora. Así, lo realmente importante será el camino hacia la meta y no la meta en sí misma. El disfrute de cada paso que demos nos ayudará a conocernos mejor y a comprender el verdadero valor y potencial que tenemos en nuestro interior. Es como la búsqueda del tesoro, hay que encontrarlo.

Podemos decir que el camino a la felicidad no es fácil, pero sí es posible, construyendo un poco cada día. Vivir el momento presente y aprender a disfrutar del camino hacia el objetivo que nos marquemos son dos formas de comenzar a construirla.

Existen muchas más y cada uno encontrará un modo particular de vivir en felicidad. Lo importante es que no pongamos excesivamente el foco de nuestra atención en el futuro. Esto no significa que no lo tengamos que tener en cuenta. Pero más importante aún es tomar consciencia de que el presente puede ser la base tanto de un buen futuro como de un mal futuro. Y no hemos de castigarnos por los errores del pasado. Todos tenemos derecho a ser felices.

Estos errores sólo contribuirán a nuestra felicidad si en nuestra memoria quedan como un aprendizaje justo, por el que hemos pagado el precio de sus consecuencias. El futuro positivo llegará sólo de la mano de un buen presente y así seremos felices hoy (no cuando tengamos tal o cual cosa o cuando me asciendan en el trabajo). Hoy es el día para ser felices y vale la pena intentarlo.