El valor de saber disfrutar la vida

Iago R · 1 octubre, 2013

Muchas personas actúan y hablan sin preocuparse de la repercusión que tendrán sus acciones en el futuro. Esto es bueno, pero sólo a veces; una mala acción o experiencia nos pasará factura en el futuro. Debemos saber, pues, que las experiencias de hoy serán recuerdos mañana. Es por esto que, si sabemos disfrutar la vida y vivimos experiencias enriquecedoras y agradables, en el futuro podremos mirar atrás y sentir la felicidad que generan los buenos recuerdos.

No nos olvidemos de que los buenos recuerdos son lo que nos mantienen vivos. Pues tienen el poder de permitirnos mirar hacia atrás y sumergirnos en un mundo cargado de emociones, la mayoría positivas, lo que nos hará sonreír mañana.

Vivir es generar recuerdos

El problema aparece cuando intentamos buscar en nuestro pasado y no somos capaces de encontrar nada o nos disgusta lo que encontramos. En cualquier caso, siempre hay algo que valga la pena. Un aprendizaje, algo de lo que podamos sacar algo bueno. De todos modos, los recuerdos no aparecen solos, sino que se hacen.

Construir un recuerdo muchas veces parte de nosotros mismos; una experiencia, donde los protagonistas somos nosotros, se puede crear. Quiero decir con esto que estar sentados en el sofá todo el día, sin relacionarnos con nadie, no nos ayudará a construir recuerdos. Será el relacionarnos con otras personas o el hacer actividades lo que pueda convertirse en recuerdo.

“El propósito de la vida es vivirla, disfrutar de la experiencia al extremo, extender la mano con impaciencia y sin miedo a vivir experiencias más nuevas y más enriquecedoras”.

-Eleanor Roosevelt-

Mujer viviendo experiencias

Que la felicidades de antaño no nos impidan ir en busca de experiencias nuevas

Sin embargo, a pesar de todo esto, los buenos recuerdos pueden ser, a veces, un veneno para nosotros. Si hace mucho tiempo que no sucede nada interesante en nuestra vida, los recuerdos de felicidad pasada pueden devorarnos.

La nostalgia es, en períodos de inactividad social o amorosa, un gran enemigo. Es así que, al recordar tiempos de felicidad pasada, en vez de sentir alegría, nos entristece el hecho de que esta etapa haya quedado atrás en el tiempo y de que no vamos a volver a vivirla.

Por este motivo, debemos alimentar esa hambre de experiencias continuamente. Es obvio que no todo lo que nos suceda será bueno, pero serán las experiencias agradables las que se queden en el baúl de nuestros recuerdos y las que nos ayudarán a seguir avanzando: las que nos darán felicidad y ganas de vivir.

“Las experiencias repetidas tienen una única finalidad: enseñarte lo que no quieres aprender”.

-Paulo Coelho-

Mujer feliz

Es un hecho y una realidad que no podemos recuperar el tiempo perdido. Por eso debemos relacionarnos, hacer cosas diferentes, enamorarnos… Todo para alimentar ese apetito vital que acompaña al ser humano y que nos hace necesitar sentirnos vivos. No debemos dejarnos atrapar por la inactividad y dar vueltas en el círculo de la nostalgia, que no nos lleva a ninguna parte y que nos consume por dentro. Debemos avanzar, seguir adelante, vivir.

“No esperes tenerlo todo para disfrutar la vida, ya tienes la vida para disfrutarlo todo”.

-Anónimo-

Construir recuerdos, por tanto, está en nuestras manos y lo podemos hacer ahora mismo. ¿Para qué esperar? No nos quedemos sentados viendo la vida pasar. Aunque esto no quiere decir que para disfrutar la vida tengamos que irnos a la otra punta del mundo o vivir experiencias extremas.

Cada uno puede disfrutar la vida a su manera, lo importante es que haya algo fundamental: experiencia. Pues es la experiencia la que nos permite aprender, la que nos guía, la que nos hace tomar mejores decisiones, la que nos ayuda a conocernos mucho mejor. Y tú, ¿disfrutas la vida?