6 maneras de sanar tus emociones cuando acaba una relación

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 5 febrero, 2016
Eva Maria Rodríguez · 24 noviembre, 2015

Cuando una relación se acaba duele. Da igual quién rompió, por qué se acabó, quién tomó la decisión. Incluso si sabes que es lo mejor, cuando el amor se acaba deja un vacío. Por eso es importante sanar tus emociones cuando acaba una relación.

Cuando te rompen el corazón, el dolor es real. Más allá de la metáfora, un estudio ha encontrado que las mismas áreas del cerebro que se activan cuando experimentamos dolor físico real también se activan durante una dolorosa ruptura. Y, al igual que cualquier dolor, esto necesita tiempo para sanar.

Cómo curar un corazón roto

Aunque el tiempo todo lo cura, hay algunas cosas que puedes hacer para recuperarte mejor y seguir con tu vida. Aunque parezca que es el fin, realmente hay luz al final del túnel. Pero tienes que darte la oportunidad de llegar hasta allí. Así es como puedes hacerlo.

Corazón roto

1 – Date tiempo

Cuando estamos enamorados, nuestro cuerpo segrega oxitocina y dopamina. Estas hormonas no solo nos hacen sentir bien, sino que también nos crean adicción. Además, los niveles de serotonina en el cerebro son más altos, lo que nos hace sentir llenos de energía y optimismo.

Por una parte, es normal que te sientas mal con la ruptura, porque tu cuerpo ya no segrega esas hormonas. Por otra parte, tu cuerpo necesita tiempo para desengancharse. Tienes que pasar el mono.

No caigas en el error de pensar que nunca más volverás a sentirte bien. Sin embargo, debes darte tiempo. Todo volverá a la normalidad, eso es seguro. Aprenderás a vivir sin esa persona.

2 – Dedica tiempo a actividades que requieran plena atención

Seguramente tu corazón roto haga que te detengas, que te quedes pensando en lo que podría haber sido y no fue, preguntándote qué salió mal y por qué. Pero no puedes vivir en un sueño. Eso solo te hará sentir peor.

Un estudio encontró que somos más felices cuando participamos en actividades que ocupan una gran cantidad de nuestra atención. Estar concentrado, en lugar de soñar despierto, nos hace más felices. Por lo tanto, intenta hacer algo que requiera que estés al 100% en esa actividad. El tiempo que tienes que esperar pasará antes y te recuperarás mejor.

Mujer meditando al amanecer

3 – Sigue con tus actividades y tus relaciones

Al enamorarse resulta tentador dejarlo todo y descuidar nuestra vida, centrando toda la atención en la persona amada. Cuando el amor se acaba, parece que se acaba todo lo demás.

Sin embargo, no tiene por qué se así. Vuelve a tu vida, sigue con tus actividades, queda con tus amigos, con tus familiares, o sal a conocer gente nueva. También puedes probar a hacer algo nuevo y diferente. Aunque no te apetezca, enseguida descubrirás que eso te ayuda a sentirte mejor.

4 – No se trata de si era la persona adecuada para ti

Seguramente encontrarás gente que, con toda la buena intención del mundo, te diga que esa persona no era para ti. Pero eso no es lo que a ti te importa, ¿verdad? Fuera o no para ti, la pérdida duele, incluso aunque hayas sido tu quien haya roto.

Olvídate de eso. Pensar que estuviste con quien no debías te desestabiliza emocionalmente, te hace dudar de ti y afecta a tu autoestima. Nadie puede decirte que elegiste mal, ni tiene derecho a juzgar por qué te gustaba esa persona.

No estás con esa persona porque no funcionó, y se acabó. Tienes más oportunidades en la vida, y no puedes desaprovecharlas pensando en si te toca o no, en si es para ti o para otro/a.

5 – Recuerda que de otros malos momentos saliste y aprendiste algo

Chica alegre disfrutando del presente

La vida está cargada de malos momentos, de experiencias desagradables y de lecciones aprendidas. Si pudiste superar otras dificultades, podrás superar esta. Si pudiste aprender de malas experiencias en el pasado, puedes aprender de esta.

No te preguntes por qué. Pregúntate qué puedes aprender, qué puedes cambiar. Analiza las señales que no viste, lo que hiciste y lo que no hiciste. Concéntrate en mejorar y recuerda que también hubo buenos momentos. No todo fue tan malo, y de eso también se aprende.

6 – Evita las etiquetas y no cierres tu corazón

No todas las relaciones son iguales, no todas las personas se comportan igual. No asumas que hay una norma general. Aprender de la experiencia te ayudará a analizar mejor a las personas, a entender la naturaleza de las relaciones y a generar expectativas realistas.